
JUEVES, 28 de marzo de 2024 (HealthDay News) -- Vivir en un vecindario pobre y malsano podría casi duplicar el riesgo de enfermedad cardiaca y accidente cerebrovascular de una persona, señala un estudio reciente.
Los hallazgos indican que todos los factores que hacen que un vecindario sea malo (la contaminación del aire y el agua, los sitios tóxicos, pocos parques, toneladas de tráfico) tienen un papel significativo en la salud cardiaca.
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Lo mismo ocurre con factores sociales y económicos como los bajos ingresos, la mala educación, el desempleo y la falta de acceso a Internet y a la atención médica.
Esos factores ambientales y sociales suponen un "doble golpe" para la salud cardiaca de las personas atrapadas en vecindarios pésimos, señaló la investigadora sénior, la Dra. Sarju Ganatra, directora del Programa de Cardio-Oncología y del Programa Cardio-Metabólico del Sur de Asia del Hospital y Centro Médico Lahey en Burlington, Massachusetts.
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"Me sorprendió ver los estrechos vínculos y la compleja interacción entre los factores sociales y ambientales en los resultados de salud", dijo Ganatra.
Incluso después de ajustar por factores sociales como unos ingresos bajos y una educación deficiente, "los factores ambientales jugaron un rol crucial e independiente en la determinación de varias enfermedades cardiacas y otros resultados de salud relacionados", añadió Ganatra.
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En el estudio, los investigadores calificaron más de 71,000 secciones censales de EE. UU. utilizando el Índice de Justicia Ambiental, una base de datos que combina datos demográficos, ambientales y de salud recopilados por múltiples agencias federales.
Las personas que vivían en vecindarios acosados por factores ambientales nocivos tenían alrededor de 1.6 veces más tasa de arterias obstruidas y más del doble de tasa de ACV que las personas que vivían en los mejores vecindarios, mostraron los resultados.
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Los factores de riesgo de enfermedad cardiaca fueron más altos en estos vecindarios vulnerables, con el doble de la tasa de diabetes tipo 2, tasas 1.8 veces más altas de enfermedad renal y tasas 1.5 veces más altas de presión arterial alta y obesidad.
Alrededor del 30 por ciento de los adultos jóvenes de 18 a 44 años viven en uno de estos vecindarios insalubres, según muestran los resultados, así como el 21 por ciento de los adultos negros y la mayoría de los adultos hispanos.
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Los hallazgos se publicaron en la edición del 27 de marzo de la revista Journal of the American Heart Association.
Debido a estos riesgos sociales y ambientales de salud entrelazados, ayudar a estos vecindarios desfavorecidos requerirá un enfoque múltiple, dijeron los investigadores.
Las ciudades tendrán que abordar la contaminación, la pobreza, el empleo, la educación y la vivienda asequible, además de aumentar el acceso a una atención de salud de calidad, concluyeron los investigadores.
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"Nuestro objetivo es empoderar a la comunidad de atención de la salud para que informe mejor a los pacientes sobre los factores ambientales con los que se encuentran a diario", planteó Ganatra en un comunicado de prensa de la revista. "Los pacientes, a su vez, adquieren la capacidad de reducir su exposición a condiciones ambientales nocivas, como la exposición a sustancias químicas nocivas y contaminantes del aire para minimizar los peligros para la salud y mitigar los riesgos para la salud".
Más información
El Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos ofrece más información sobre los determinantes sociales de la salud.
FUENTE: Asociación Americana del Corazón, comunicado de prensa, 27 de marzo de 2024
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