
(HealthDay News) -- Las mujeres afroamericanas de Estados Unidos tienen seis veces más probabilidades, en promedio, de ser asesinadas que las mujeres caucásicas, encuentra un estudio reciente.Y ese riesgo es aún mayor cuando se observan estados y periodos de tiempo específicos, informan los investigadores en la edición del 7 de febrero de la revista The Lancet.
Por ejemplo, las mujeres de color tenían 20 veces más probabilidades de ser asesinadas que las mujeres blancas en Wisconsin en 2019-2020, encontraron los investigadores.”Como académica cuya investigación examina la violencia de pareja, sé desde hace mucho tiempo que había disparidades en las tasas de homicidios entre las mujeres de color y blancas”, señaló la autora principal, Bernadine Waller, investigadora postdoctoral de psiquiatría del Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia.
”Descubrir el hecho de que las mujeres afroamericanas son asesinadas en tasas tan altas como 20 a 1 es desgarrador, y subraya la necesidad urgente de hacer cambios estructurales sustantivos”, añadió Waller en un comunicado de prensa de la universidad.
En el estudio, Waller y sus colaboradores analizaron datos de salud pública para observar las tasas de homicidio de las mujeres de color y blancas entre 1999 y 2020. El análisis se enfocó en mujeres de 25 a 44 años de edad en los 30 estados con suficientes homicidios (más de nueve en cualquier año) para incluirlos en el estudio.
Las mujeres afroamericanas tuvieron tasas de homicidio consistentemente más altas en comparación con las mujeres blancas a lo largo de las dos décadas y en todos los estados analizados, según muestran los resultados.Por ejemplo, la tasa general de homicidios entre las mujeres de color en 2020 fue de 11,6 por cada 100.000 habitantes, en comparación con 3 por cada 100.000 para las mujeres blancas.
Eso es esencialmente lo mismo que las tasas en 1999, que eran de 11.6 para las mujeres negras y de 2.9 para las mujeres blancas. El Medio Oeste tuvo las mayores disparidades entre todas las regiones de EE. UU.; allí, las mujeres de color tenían más de siete veces más probabilidades de ser asesinadas que las mujeres blancas. Los investigadores anotaron que los estados con las mayores disparidades en las tasas de homicidios también tenían una alta proporción de personas pobres que vivían juntas. Esas áreas también tienden a tener historias de esclavitud y linchamiento, y fueron los sitios de las protestas más tensas de Black Lives Matter durante la pandemia.
”Nuestros hallazgos indican que las mayores desigualdades se encuentran en las áreas del país donde la desventaja concentrada es pronunciada. Por lo tanto, es imperativo enfocarse en el legado duradero del racismo estructural histórico en EE. UU.”, planteó la coinvestigadora Victoria Joseph, analista de datos epidemiológicos de la Facultad de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York.
”Los esfuerzos dirigidos a reducir las muertes desproporcionadas por homicidio entre las mujeres afroamericanas se pueden implementar abordando el papel del racismo estructural cuando se trata de políticas y prácticas que aumentan el riesgo de las mujeres negras y reducen el acceso de las mujeres de color a recursos muy necesarios”, añadió Joseph en un comunicado de prensa de la universidad.
En general, las muertes relacionadas con armas de fuego entre las mujeres de color y blancas aumentaron durante las dos décadas, y las mujeres en general tuvieron más del doble de probabilidades de ser asesinadas a tiros en 2019-2020 que en 1999-2013.
Pero el riesgo basado en la raza aumentó más para las mujeres negras, y también varió según la región. En 2020, las mujeres afroamericanas en el noreste tenían tres veces más probabilidades de ser asesinadas por un arma de fuego, mientras que en el medio oeste tenían más de seis veces más probabilidades y en el sur tenían una probabilidad y media mayor.
”Los datos disponibles indican que los homicidios en EE. UU. siguieron aumentando en muchas áreas del país durante la pandemia de COVID-19, que también se cruzó con protestas nacionales generalizadas tras el asesinato de George Floyd”, señaló la autora principal del estudio, Katherine Keyes, profesora de epidemiología de la Universidad de Columbia.
”Estas tendencias reflejan sistemas que durante mucho tiempo han perjudicado a las comunidades de color, y subrayan que la inversión sostenida y la visión para apoyar a las comunidades desatendidas son fundamentales para revertir las injusticias raciales que afectan la salud y el bienestar”, añadió Keyes.
Más información: Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. ofrecen más información sobre los homicidios relacionados con armas de fuego por raza.
FUENTE: Universidad de Columbia, comunicado de prensa, 8 de febrero de 2024
*Dennis Thompson HealthDay Reporter - ©The New York Times
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