
Entre la gran variedad de frutas que existen, los frutos del bosque cumplen un rol importante en la salud del cuerpo y, en especial, en la del corazón. Esto se debe a que dichos frutos poseen un gran poder antioxidante, que ayuda a combatir el daño celular en general y el daño de las células cardiacas, en particular.
Por ese motivo, los expertos aseguran que incluir frutos del bosque como los arándanos, las moras y las fresas es parte de una alimentación balanceada que ayuda a mantener la salud cardiovascular y a prevenir diversas condiciones médicas que afectan al corazón.
¿Qué son los frutos del bosque?
Los frutos del bosque son pequeñas frutas comestibles que crecen en arbustos o en árboles de poco tamaño. Su sabor puede ser dulce o ácido, son jugosos y poseen colores intensos como rojo, azul o negro, entre otros. Existen docenas de variedades de frutos del bosque pero los arándanos, las moras y las fresas son algunos de los más conocidos.

El poder antioxidante de los frutos del bosque
Debido a su poder antioxidante, los frutos del bosque ofrecen varios beneficios para la salud como controlar los niveles de azúcar en sangre, por lo que reducen el riesgo de enfermedades como la diabetes tipo 2 y la resistencia a la insulina. Además, también mejoran la función ocular general, con lo que disminuyen las probabilidades de sufrir degeneración macular relacionada con la edad. Esta enfermedad es la causa más común de ceguera en personas mayores de 55 años.
Con respecto a la salud cardiovascular, de acuerdo a los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos, un antioxidante es una sustancia que protege a las células de los daños que causan los radicales libres, moléculas responsables en parte del cáncer de corazón y las cardiopatías que surgen con el envejecimiento.
En otras palabras, los frutos del bosque son beneficiosos para el sistema cardiovascular por su poder antioxidante que ayuda a prevenir el envejecimiento de las células cardiacas.
Frutos del bosque y salud cardiovascular
Cada uno de los tipos de frutos del bosque cumple con una función diferente para contribuir con un corazón sano.

Los arándanos son polifenoles, compuestos de origen natural, cuya propiedad antioxidante tiene efectos positivos en la salud cardiovascular. Según un estudio publicado en Food Production, Processing and Nutrition, una revista sobre producción de alimentos y nutrición, los polifenoles hacen de los arándanos una de las frutas con mayor efecto antioxidante en el corazón. Debido a ello se sugiere que estos frutos del bosque pueden proteger contra las enfermedades cardiovasculares, prevenir la aterosclerosis y combatir el daño isquémico del corazón.
Las moras son ricas en vitamina C y potasio, ambos ayudan al buen funcionamiento del sistema cardiovascular. Por un lado, la vitamina C previene las enfermedades cardíacas, la aterosclerosis y los accidentes cardiovasculares, tal como destaca una investigación de 2020. Por otro lado, el potasio puede prevenir el endurecimiento de las arterias, que es uno de los factores que contribuye a la presencia de enfermedades graves relacionadas con el corazón.
En el caso de las fresas, su consumo regular reduce los cambios en la composición de los microbios intestinales, que están asociados con el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Esto se debe a que cuando la ecología microbiana intestinal se altera trae como consecuencia la inflamación vascular, como indica un artículo científico sobre los beneficios del consumo de fresas.
La inflamación vascular puede causar coágulos de sangre, que es la principal causa de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. Hay que tener en cuenta que, cuando un coágulo de sangre bloquea una arteria que va al corazón, se produce un ataque cardíaco. Por eso el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) recomienda consumir 8 fresas al día.
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