
La glucemia es la concentración o cantidad de glucosa en la sangre del ser humano. Esa glucosa es un azúcar proveniente de los alimentos, en especial los carbohidratos, que el cuerpo descompone y usa como energía para funcionar.
Los niveles de glucosa en la sangre varían según el momento del día. Y las personas que tienen diabetes -que implica alteraciones en el nivel de glucemia- pueden necesitar la medición para saber si están dentro del rango deseado.
Un estudio realizado en los Estados Unidos aportó la visión más detallada hasta la fecha de cómo el control de la glucemia puede variar según el mes, el día, la edad e incluso la experiencia del paciente con la enfermedad de la diabetes. Fue publicado en la revista Science Advances.
Fue llevado a cabo por investigadoras del Colegio Dartmouth, que es una prestigiosa universidad privada ubicada en Hanover, Nuevo Hampshire.

Las investigadoras accedieron a datos de monitores de glucosa portátiles que mostraban cómo 137 personas de entre 2 y 76 años que padecían principalmente diabetes tipo 1, también conocida como juvenil, gestionaban su glucemia a diario.
Hicieron un análisis de más de 91.000 días de datos. “Buscamos patrones específicos que puedan servir de base a directrices clínicas y sentar las bases de intervenciones específicas”, afirmó Temiloluwa Prioleau, profesora adjunta de Informática y una de las coautoras del estudio.
Las autoras señalan que la mayoría de los participantes en el estudio tenían diabetes de tipo 1, por lo que no está claro cómo podrían generalizarse estos resultados a las personas con diabetes de tipo 2.
Algunos investigadores habían planteado la hipótesis de que los cambios en los niveles de actividad, el estilo de vida y el consumo de alimentos en las distintas estaciones repercutirían en la gestión de la glucosa en sangre, comentó Prajakta Belsare, coautora del estudio y profesora adjunta de la Universidad James Madison que trabajó en el estudio mientras era becaria posdoctoral en el Departamento de Informática.

En base al análisis de los datos, determinaron que en los meses cálidos, cuando los niveles de actividad tienden a ser más altos, los niveles de glucosa de los pacientes se mantenían en el rango saludable durante una parte del día superior a la media.
Sin embargo, en los meses más fríos, de octubre a febrero, el tiempo transcurrido dentro del intervalo normal fue inferior a la media.
Este efecto se amplificó durante las fiestas, para participantes de todas las edades, y el día de Año Nuevo y Navidad (que ocurren durante el invierno en el hemisferio Norte) encabezaron la lista de días en los que los niveles de azúcar se desviaron más a menudo del rango deseado.
A pesar de ser una festividad cálida, el Día de la Independencia de los Estados Unidos (4 de julio) ocupó el tercer lugar en la lista de días en los que se registró un control deficiente de la glucosa.

Las investigadoras también pudieron identificar las variaciones diarias y semanales. Descubrieron que era más probable que los niveles de glucosa de los pacientes se mantuvieran normales de lunes a viernes, y más en el horario laboral de 9 a 17 horas, que los fines de semana. Esto sugiere que las rutinas de la semana laboral tienen un efecto positivo.
Para Belsare, uno de los resultados más interesantes fue la eficacia con que los distintos grupos de edad gestionan su glucemia.
“Descubrimos que los adultos jóvenes de entre 19 y 34 años eran menos competentes en el control de la glucosa en sangre”, precisó. Es probable que esto refleje la lucha a la que se enfrentan los adultos recién independizados a la hora de cuidar de su propia salud sin la supervisión de sus padres o cuidadores, expresó Belsare.

El estudio no examinó los factores qué determina los patrones observados. “Creo que la respuesta al ‘por qué’ sería diferente para cada persona”, sostuvo Prioleau.
“Nuestro objetivo es poner de relieve lo que observamos en la población. Con suerte, esto animará a la gente a aprovechar sus propios datos pasados para informar y dar forma a su atención futura, a través de cambios de comportamiento cuando sea factible, o a través de otros tipos de intervención”, dijo.
Andrew Crawford, profesor asistente de medicina en la Facultad de Medicina Geisel y jefe de sección interino de endocrinología en el Centro Médico Dartmouth Hitchcock, que no participó en el estudio, dice que los hallazgos podrían ayudar a aumentar la conciencia entre los médicos de que ciertos pacientes necesitan una orientación más centrada en momentos específicos del año.
Como médico que trata a personas con diabetes, Crawford afirmó que las fluctuaciones estacionales descritas en el estudio de Dartmouth coinciden con lo que observan los médicos. Las personas son menos activas en los meses más fríos y tienden a consumir más calorías y alimentos azucarados durante las fiestas de fin de año. En los meses más cálidos, la gente es más activa físicamente, lo que sensibiliza al organismo a los efectos de la insulina y mejora el control glucémico, dijo.

“Sin embargo, lo que más me sorprendió fue que la variación estacional, sobre todo los cambios en torno a las fiestas importantes, no eran universales y diferían sustancialmente según la edad del paciente y su grado general de control glucémico durante el año”, puntualizó Crawford.
“Esto subraya el hecho de que la diabetes es en gran medida una enfermedad autogestionada y que los individuos con menos experiencia en el control de su enfermedad requieren educación y apoyo adicionales en torno a las fiestas importantes para evitar la hiperglucemia”, explicó.
“Hay muchas preguntas sobre cómo personalizar la gestión (de la diabetes) y aprender de los datos únicos de cada individuo puede marcar el rumbo hacia el mejor resultado posible para ellos”, remarcó.
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