El “know how” argentino que busca revolucionar el tomate en Mozambique

Especialistas del INTA asesoran ensayos en África para producir durante la temporada de lluvias y enfrentar desafíos climáticos y de suelo. El objetivo: más seguridad alimentaria y sistemas sostenibles

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Investigadores argentinos aportan tecnología al
Investigadores argentinos aportan tecnología al cultivo de tomate en Mozambique (INTA)

En el marco de un acuerdo internacional financiado por el Reino de los Países Bajos, investigadores argentinos asesoran ensayos productivos de tomate en las provincias mozambiqueñas de Manica y Sofala. La iniciativa surge de un convenio entre la Fundación ArgenINTA y la ONG TechnoServe, en el marco del Mangwana Project, y busca fortalecer los sistemas agrícolas locales mediante la transferencia de tecnología y capacitación técnica.

En Mozambique, el tomate es un alimento básico, pero su producción se concentra en la estación seca —entre abril y septiembre— lo que genera excedentes y precios bajos en ese período, y escasez con fuertes subas durante la temporada de lluvias, entre diciembre y marzo. En ese contexto, el equipo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) trabaja para mejorar la producción estival a campo, con el objetivo de fortalecer la seguridad alimentaria y promover sistemas productivos más eficientes en el Corredor de Beira.

Daniel Kirschbaum, especialista en horticultura de la Estación Experimental Agropecuaria Famaillá del INTA y responsable del proyecto, advirtió que en la región prácticas como la tala y quema, la labranza intensiva y el monocultivo —principalmente de maíz— provocaron degradación y acidificación de los suelos, además de agotamiento de nutrientes. A estos problemas se suman salinidad y fenómenos extremos como ciclones, que reducen la resiliencia productiva.

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En el marco de un acuerdo internacional, un equipo de especialistas argentinos asesora ensayos productivos en cultivos de tomate en las provincias de Manica y Sofala (INTA)

“El objetivo central del proyecto es apoyar a los agricultores mediante la implementación de prácticas climáticamente inteligentes y regenerativas que permitan una producción rentable y sostenible durante la temporada de lluvias”, indicó Kirshbaum, quien destacó que la provincia de Manica —cuya capital es Chimoio— presenta similitudes climáticas con el norte argentino y constituye el principal ámbito de trabajo.

Por su parte, Juan José Agüero, especialista en horticultura del INTA en la Agencia de Extensión Rural Hornillos (Jujuy), detalló: “Entre las innovaciones técnicas que estamos ensayando se destacan la introducción de material genético apto para veranos lluviosos, el manejo regenerativo del suelo mediante la incorporación de materia orgánica y bioinsumos, el uso de coberturas vegetales para prevenir la erosión y la implementación de riego por goteo y mulching”.

El proyecto se organiza en dos etapas: entre 2025 y 2026 se instalarán parcelas experimentales en la Estación Agraria de Sussundenga, dependiente del Instituto de Investigación Agraria de Mozambique (IIAM), para evaluar híbridos y variedades bajo manejo sustentable; luego, entre 2026 y 2027, se transferirán las tecnologías ajustadas a sistemas productivos reales.