
Hay una gran coincidencia entre los meteorólogos respecto del fenómeno ENSO que prevalecerá este año. Los profesionales aseguran que tendremos un Niño en algún momento de este 2026. Es de imaginar que tantos especialistas no pueden estar equivocados. Para el neozelandés Ben Noll, una nueva corriente de viento del oeste avanza en el Océano Pacífico ecuatorial; es una señal de que La Niña pronto terminará y de que El Niño podría desarrollarse este año. Además, las nuevas directrices del modelo climático ECMWF pronostican con firmeza la generación de un fenómeno de este tipo, a partir de cambios en los patrones de viento del Pacífico que indican que la transición está en marcha.
El estadounidense Eric Webb explica que el estado atmosférico promedio de La Niña actualmente vigente ya está colapsando, con vientos del oeste en niveles bajos que se extienden constantemente hacia el Pacífico Occidental Tropical. “De hecho, nuestro estado actual de ENSO está cambiando rápidamente a algo entre La Niña y un modoki/El Niño del Pacífico Central”, argumenta. Desde Pennsylvania, Estados Unidos, Jason Nicholls habla de la continuidad de un Ningaloo Niño (versión costera) y un dipolo negativo subtropical en el océano Índico. “Ambos volverían a la neutralidad a finales del verano o comienzos del otoño austral, y La Niña debería transformarse en El Niño avanzado 2026”.
Andy Hazelton, investigador de la Universidad de Miami, subraya que el último informe estacional del ECMWF coincide con la idea de que se desarrollará un fenómeno de El Niño a gran escala en algún momento del invierno del hemisferio sur. Los patrones de precipitación y presión que se muestran sugieren un evento completamente acoplado, con un aumento de las precipitaciones en el Pacífico ecuatorial y una reducción de las lluvias junto con una alta presión anómala en el Atlántico. Desde California, Eliot Jacobson indica que tras La Niña y el descenso de la temperatura a mediados de 2025, se prevé que la media móvil de 365 días se termine recuperando bruscamente con la llegada del esperado fenómeno de El Niño.

El también estadounidense Brian Bledsoe dice que los vientos alisios del este asociados con La Niña se debilitarán considerablemente en poco tiempo más, y serán reemplazados por una importante oleada de vientos del oeste. Esto probablemente marque el fin de La Niña y señale el avance hacia El Niño. Por su parte, Dylan Federico, un consultor de Miami, coincide en que el nuevo informe estacional del ECMWF prevé un colapso rápido de La Niña durante nuestro otoño, con un Niño de moderado a fuerte más adelante.
Peyton Simmers, con consultora en Pennsylvania, Estados Unidos, visualiza las mismas señales en el último informe estacional del ECMWF “Con abundante agua cálida en el Pacífico Occidental y ráfagas de viento del oeste, La Niña debería empezar a decaer pronto. Preveo un ENSO neutral a finales de febrero y El Niño durante el invierno próximo del hemisferio sur. Por último, el uruguayo Mario Bidegain se apoya asimismo en el pronóstico del ECMWF, para afirmar que las condiciones actuales de La Niña débil, pasarían a un escenario neutral en febrero. “Luego es esperable una transición a El Niño para el invierno de 2026, con un evento moderado, que alcanzaría su pico máximo en el verano 2026-2027”.
Los modelos climáticos recientes han emitido una alerta temprana sobre el desarrollo de El Niño, según entiende la estadounidense ClimateCosmos. “Tras un período dominado por las condiciones de La Niña, que enfrió las aguas del Pacífico, los científicos detectan ahora indicios de una reversión. Este cambio podría comenzar en la primera mitad de 2026 y cobrar fuerza a finales de año”. Los datos de las principales agencias, incluidos los Centros Nacionales para la Predicción Ambiental, apuntan a una alta probabilidad de condiciones neutrales respecto del ENSO para la primera parte de este año, antes de la transición a aguas más cálidas. Los núcleos de mayor temperatura en el Pacífico occidental se están expandiendo, un precursor clave que ha aparecido en episodios anteriores de El Niño. Los expertos enfatizan que, si bien las predicciones a tan largo plazo conllevan incertidumbre, los patrones históricos otorgan credibilidad a las perspectivas.

Meteored España recurre asimismo al último pronóstico estacional del ECMWF para proyectar un Niño a gran escala para el invierno del hemisferio sur. De hecho, podría estar antes de lo que se espera, con una transición rápida y desaparición de La Niña en la primera parte del año. Por su parte, Severe Weather Europe subraya que los últimos datos de pronóstico indican el probable regreso de El Niño en 2026, que se fortalecerá en la segunda mitad del año y se prolongará hasta la temporada 2026/27. Un nuevo análisis muestra condiciones globales cambiantes, similares a las previstas antes de la aparición de El Niño, lo que refuerza las perspectivas del pronóstico.
En cuanto a las fuentes oficiales, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos prevé que La Niña continúe durante uno o dos meses, con una transición a un estado neutro respecto del ENSO posiblemente entre enero y marzo de 2026 (68 % de probabilidad). El Instituto Internacional de Investigación sobre el Clima y la Sociedad (IRI) de la Universidad de Columbia, Estados Unidos, va un poco más allá. Advierte que las probabilidades de El Niño se mantienen por debajo del 10% hasta marzo-mayo de 2026, pero aumentan gradualmente después, alcanzando el 14% en abril-junio, el 26% en mayo-julio, el 35% en junio-agosto y el 38% en julio-septiembre de 2026, predominando sobre otras posibilidades.
Un probable Niño en 2026 podría alterar los patrones climáticos en todos los continentes e influir en diversos fenómenos, desde sequías hasta inundaciones. Quizás podría alegarse que no queda claro en qué momento lo tendremos entre nosotros, pero aunque nada está garantizado, la configuración de factores refleja las condiciones que impulsaron fuertes fenómenos de El Niño en el pasado, lo que aumenta la importancia de un monitoreo preciso en los próximos trimestres. Los meteorólogos recomiendan precaución contra la excesiva dependencia de las señales tempranas. Por eso, las observaciones continuas de las temperaturas y los vientos del Pacífico perfeccionarán estas predicciones en los meses que vienen.

La posibilidad de contar con un Niño la próxima campaña de gruesa no es un tema menor, en función de lo que indica una reseña del impacto de este fenómeno sobre nuestra agricultura. Nunca está demás recordar que no todos los Niños han sido buenos para el campo, así como no todas las Niñas han sido malas. En cualquier caso, es indispensable seguir el tema mes tras meses, ya que la planificación indica prácticas y materiales genéticos distintos cuando es un Niño el que dominará el escenario de la gruesa.
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