
El aroma penetrante y especiado del orégano argentino acaba de sumar un nuevo atributo a su prestigio: se convirtió en el primer orégano del mundo en obtener la Indicación Geográfica (IG). Este reconocimiento, otorgado por el Ministerio de Agricultura a través de la Resolución 28/2025, no solo certifica su calidad y singularidad, sino que también posiciona al país como referente en la producción de hierbas aromáticas de excelencia.
El camino hasta este logro demandó años de trabajo por parte de los productores de San Carlos, Mendoza, quienes impulsaron la certificación para destacar las características únicas de su orégano. La región cuenta con una combinación de factores que inciden en su calidad: la amplitud térmica, el proceso de secado al sol y una alta concentración de aceites esenciales, lo que le otorga un color vibrante, una fragancia intensa y un sabor inconfundible.
Además, se diferencia del orégano producido en otras regiones por su baja presencia de polvo, tallos y hojas molidas, con una mayor proporción de inflorescencias, lo que mejora su calidad y aroma en el uso gastronómico.

Una planta con historia y tradición
El orégano (Origanum vulgare), una de las hierbas más apreciadas en la gastronomía, tiene su origen en la región mediterránea, específicamente en países como Grecia e Italia. Su cultivo se extendió rápidamente gracias a sus propiedades culinarias y medicinales, llegando a América durante la colonización.
Actualmente, Turquía y México lideran la producción mundial, seguidos por Grecia. En América Latina, Perú destaca como productor clave con exportaciones crecientes, mientras los principales mercados del orégano incluyen Estados Unidos, Alemania y Canadá.
Por su parte, Argentina sobresale por la calidad de su orégano y ha incrementado su producción a lo largo de los años. En San Carlos, el cultivo de orégano es una tradición que se transmite entre generaciones. La ubicación geográfica del departamento, delimitada por la Cordillera de los Andes al oeste, vastos desiertos al este y sur y el río Tunuyán al norte, genera condiciones climáticas que favorecen una producción de alta calidad.
Certificación y beneficios de la IG
La certificación obtenida aplica exclusivamente al orégano deshidratado destinado al consumo alimentario y asegura que el producto cumpla con estrictos estándares de calidad. Según la Sociedad Rural del Valle de Uco, entidad integrante de la Confederación de Asociaciones Rurales de Mendoza (CRA), el sello de Indicación Geográfica avala aspectos como el secado, el tamaño de las hojas y el corte, garantizando un producto con mínimo contenido de polvo y tallos, y mayor presencia de inflorescencias.
El reconocimiento no solo revaloriza el trabajo de los productores locales, sino que también abre nuevas oportunidades comerciales. Los productos con IG suelen ser altamente valorados en mercados internacionales que buscan autenticidad y calidad certificada.
En este sentido, la distinción del orégano de San Carlos podría convertirse en un motor para el crecimiento del sector, impulsando la economía regional y reforzando la identidad de Argentina en el mundo de las hierbas aromáticas.
Fuente: Inta
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