
Los productores de carne de cerdo han puesto el grito en el cielo, buscando que alguien los escuche. Hasta han iniciado una campaña con dos mensajes concretos: “No regales tus cerdos, no los vendas por menos de $1000/kilo más IVA”, o bien: “No regales tus cerdos, esta semana vendé el capón un poco más caro que la anterior”, en un esfuerzo que pretende el compromiso de todos para salir de un escenario que se ha complicado.
Hay un fundamento, claro. “No hay dudas de que estamos regalando el cerdo en pie. Si los mismos que venden no ponen lo que hay que poner para cambiar esto, todo será cada vez más difícil. No es sentarse a esperar que algo suceda, la culpa no siempre es del otro”, brama un conocido consultor especializado en el negocio del porcino.
Este cultor de la actividad ahora en crisis reconoce que hay demasiada oferta de carne para una población con bolsillos flacos. “Con estos precios vamos a fundirnos, y encima la baja que padece quien genera el capón no llega a las manos del consumidor. Es que los costos que llevan a lograr un animal terminado se elevaron más de un 16%, en tanto el precio recibido cayó un 27%, derrumbe que no se traslada a los mostradores. El productor es el que está cinco meses engordando el animal, y cada vez recibe menos en el reparto de dinero”.

Es evidente que quien cría y engorda cerdos atraviesa grandes dificultades y está afrontando una baja en el precio del capón que es la más importante de los últimos 10 años, mientras que el precio al consumidor retrocedió solo ligeramente.
“Señores abastecedores, industriales, carnicerías y supermercados: paren un poco. Ya recuperaron suficiente margen a costa del productor. Bajen el precio de la carne de cerdo fresco al consumidor o páguenle un poco más al productor. No se olviden que después nos van a necesitar”, escribe en las redes un respetadísimo y eficiente productor porcino del norte de Córdoba, que tiene un envidiable sistema integrado.
Desde luego también hay referencias a una carga impositiva abusiva en el orden nacional, provincial y hasta municipal. Queda claro que el horno no está para bollos. En este contexto, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) habla de indicadores para la actividad cada vez más débiles. Debido a una demanda flaca, el precio de referencia en la plataforma de negociación electrónica de ganado porcino ROSPORC disminuyó un 20% en términos nominales en lo que va del año, comprometiendo la rentabilidad del sector. Desde luego la pérdida en moneda constante es muy superior y el deterioro de la renta aún más grande.

Varios indicadores delatan la situacion de la cría y engorde de cerdos. En principio el ratio capón/maíz sufrió una fuerte reducción del 25% en lo que va del año. Comparado con el promedio del lustro 2019-2023, este indicador se halla un 16% por debajo, mostrando que el precio del capón se encuentra retrasado con respecto al valor del maíz en base a los promedios de los últimos años.
Si se toma un mix de 5 kg de maíz + 2 kg de soja, el capón pierde 22 puntos porcentuales desde el inicio de 2024, dado que a fines del año anterior existía una “igualdad teórica” entre ambos precios. Es también un “retraso teórico” en el valor de los cerdos locales respecto de los insumos mencionados.
Por su parte, el índice capón/novillo también se complica. A fines de 2023 el precio del capón representaba el 78% del precio del novillo. Esta relación mostró una corrección en el primer mes de 2024 en favor de los capones, pero desde entonces presenta un retroceso constante. En la semana pasada alcanzó su valor más bajo en cuatro años.

Al ser la carne de cerdo un producto mayormente vinculado al consumo interno en nuestro país, su precio resulta menos inflexible a la baja que el de la carne bovina, un bien de elevado consumo interno, pero con un perfil también orientado hacia la exportación.
En cuanto a los costos de produccion, se considera que fueron razonables hasta que durante abril-mayo pasado subieron los precios de la soja, la harina de soja y el maíz. En la semana 19 del presente año, los costos promedio de las granjas N1 fueron de $ 902,3 por kilogramo de capón, para los establecimientos N2 de $ 1012,4 /kg y para las N3 de $ 1117,8 /kg, aumentando en promedio un 3% en la última semana.
El punto es aue los indicadores de producción y consumo retrocedieron en el primer trimestre del año. Luego de un récord para ambos en 2023, comienzan a perder terreno a partir del primer trimestre de 2024. La producción acumula 174.000 toneladas, cediendo un 2,4% interanual. Pese a esta retracción, es el segundo valor más alto de la serie.
Por su parte, el consumo per cápita retrocede casi 1 kg en relación al año pasado, para ubicarse en 15,2 kg/hab./año. Para la BCR, esta caída de la demanda, que supera a la disminución de la oferta, constituye el principal factor que se esconde detrás de la debilidad de los precios del capón.
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