Por qué “Aún es de noche en Caracas” conmueve al mundo

El filme explora el colapso de Venezuela a través de la mirada de Adelaida. Una producción internacional que confronta miedos, identidades perdidas y el dilema de seguir adelante o quedarse

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Una actriz interpreta una escena
Una actriz interpreta una escena de introspección en la película "Aun es de noche en Caracas" de Mariana Rondón, sentada en el suelo de una cocina con poca luz y expresión melancólica (bf distribution)

El estreno de hoy en cines de “Aún es de noche en Caracas” marca el regreso de la dupla Mariana Rondón y Marité Ugás al centro de la conversación internacional. Con un reparto liderado por Natalia Reyes y Edgar Ramírez, la película ofrece un retrato sin concesiones de la crisis venezolana, apostando por el thriller y el drama. Concebida como adaptación de la exitosa novela La hija de la española de Karina Sainz Borgo, la cinta apuesta por narrar el colapso de un país a través de la supervivencia extrema y la pérdida de identidad, en palabras de su autora traducida a 28 países: “Vimos los mejores años del Comandante y luego el lento ascenso de sus sucesores; conocimos las primeras versiones de los Hijos de la Revolución y los Motorizados de la Patria. Vimos cómo el país se transformaba en un esperpento”.

La narrativa de la película descansó sobre la historia de Adelaida, encarnada por la actriz colombiana Natalia Reyes, quien quedó completamente sola en una Caracas devastada, tras la muerte de su madre y la toma de su apartamento por un grupo de mujeres leales al régimen. Según la sinopsis oficial, Adelaida, enfrentada al desarraigo, cayó en “una espiral de paranoia, miedo y muerte, hasta comprender que para salvarse debe renunciar a su identidad y asumir otra”.

La actriz Marité Ugás en
La actriz Marité Ugás en una emotiva escena de la película 'It Would Be Night in Caracas', dirigida por Mariana Rondón, reflejando la complejidad de su personaje con una mirada introspectiva (BF Dsitribution)

La crítica recogió el cambio de registro propuesto por las directoras -ganadoras de la Concha de Oro con Pelo malo- al pasar de un retrato de la infancia en Caracas a, como describió Paraná Sendrós para ámbito.com, “una pintura de la desazón, la angustia, la tristeza y la furia que invade a muchos venezolanos”. El análisis de Sendrós determinó que “es también un thriller de suspenso, porque la protagonista entabla una carrera contra el tiempo para fingirse otra persona, conseguir pasaporte falso y mandarse a mudar, eludiendo en el camino las trampas de aduaneros, fanáticas y paramilitares”.

La atmósfera visual se apoyó en largas secuencias nocturnas y el dominio del rojo como color narrativo. En una de las líneas más contundentes de la novela, recogida en la producción cinematográfica, la protagonista explicó su sentimiento de desarraigo: “Siempre será de noche”.

El rodaje de la cinta se realizó casi en su totalidad en México, con una mayoría de inmigrantes y exiliados venezolanos integrando el equipo técnico y artístico. Edgar Ramírez sumó el rol de productor además de su actuación en pantalla. La presencia de Natalia Reyes, el músico Camilo Froideval y artistas invitados de más de un país aseguró una producción internacional anclada en la mirada venezolana.

El viaje internacional de “Aún es de noche en Caracas” incluyó su paso por el Festival de Venecia y el Toronto International Film Festival, donde recibió cuatro premios y consolidó su proyección como uno de los lanzamientos más esperados de la región. La película, en palabras de los propios realizadores, buscó ofrecer “un retrato sin concesiones de una sociedad fragmentada donde cada decisión puede ser la última”.

El universo narrativo se completó con un elenco que incluyó a Moisés Angola, Sheila Monterola y Samantha Castillo, todos interpretando personajes atrapados entre la lealtad y la supervivencia.