
Con las cabezas de lista definidas para las elecciones del 18 de mayo próximo, surgió una singularidad frente a otras competencias. Cada uno de los candidatos principales deberá enfrentar una disputa por el electorado propio.
A grandes rasgos, el libertario Manuel Adorni tendrá que lidiar con el expulsado Ramiro Marra; en el peronismo, Leandro Santoro competirá con el morenista Alejando Kim y con Juan Manuel Abal Medina; y Silvia Lospennato, con tres dirigentes que estuvieron unidos en ex Juntos por el Cambio y que ahora competirán por afuera: Horacio Rodríguez Larreta, la radical Lucile Levy y Paula Olivetto, del partido de Elisa Carrió.
Hay una mirada particular en cada sector, pero la perspectiva global confirma que todos los sectores políticos, incluso los “nuevos” libertarios, enfrentan una dinámica interna de lucha, ruptura y fragmentación que se agravó con la llegada de Javier Milei a la Presidencia.
En el caso de Adorni, el vocero presidencial fue elegido, entre otros factores, porque es el que mejor cataliza y consolida el voto propio y evita la mayor cantidad de drenaje de sufragios a Marra. El diputado porteño, que empezó como youtuber financiero y fundó LLA, irá por la UCeDé, dispuesto a conquistar ese voto que estima que es propio.
El documentalista del presidente, Santiago Oría, que suele convivir con el medioambiente libertario, dio una definición clave, más allá de su peso específico político: “El único voto liberal es Adorni, nada de desviacionismos”, señaló en sus redes sociales.

En el equipo de campaña de LLA en CABA, que encabeza Pilar Ramírez, pero que está bajo las órdenes de Karina Milei, la intención es ignorar a Marra y enfocar todos los cañones a la gestión del jefe de Gobierno, Jorge Macri, e instalar la idea de la motosierra como forma de polarizar con un lado del complejo mosaico en el que se convirtió la política porteña.
En el caso del peronismo -más allá de que un alfonsinista encabece la propuesta- la situación es también confusa. Es que Alejandro Kim va del brazo de Guillermo Moreno, quien contrapone a Santoro con el universo PJ: “¿Cómo un peronista va a votar un radical?“, planteó en sus apariciones mediáticas.
Leandro Santoro tiene la decisión también de evitar esas peleas -lo mismo con Abal Medina, que llegó con apoyo del Movimiento Evita- y concentrarse también en Jorge y Mauricio Macri, en los 17 casi 18 años de gestión, y en los déficits que tiene la administración de la ciudad de Buenos Aires, desde el transporte (sobre todo el subte), la falta de limpieza, pero sobre todo en el tipo de CABA que representa el PRO.

De todos modos, Santoro se recorta como el candidato que siempre hizo antimileismo, y no votó nunca a favor de ninguna propuesta de La Libertad Avanza. Reforzará ese perfil netamente opositor para hacer la diferencia con los otros sectores que son aliados en muchas de las medidas que impone LLA en la Nación.
El caso de Lospennato es aún más complejo. Primero porque debe defender un oficialismo veterano, que es asediado por lo “viejo” de la grieta y por lo “nuevo” que implica La Libertad Avanza. Pero sobre todo, con tres postulaciones que complican mucho, porque surgen desde las entrañas de lo que fue Juntos por el Cambio.
Allí están Larreta, que fue jefe de Gobierno porteño y el jefe político de Lospennato, habida cuenta que lo apoyó en su sueño presidencial. La frase de “vuelvo porque hay olor a pis” que planteó el ex precandidato que perdió las PASO golpea el talón de Aquiles de una gestión que tiene más desafíos que aciertos.

El radicalismo, con la ex presidenta de la FUBA, Lucille “Lula” Levy, supone un desgajamiento de la UCR, que supo ser una de las columnas que sostenían el inestable equilibrio interno de JxC. Es la salida definitiva del radicalismo porteño que representan Martín Lousteau y Emiliano Yacobitti, pero también una propuesta que aboga por la renovación política, con jóvenes, estudiantes e independientes.
Olivetto, como representante de la Coalición Cívica en la batalla electoral, confirma que Elisa Carrió -el trípode desde el que nació Cambiemos- ya está roto de manera definitiva y sin posibilidad de reparación.
En un camino distinto están el Frente de Izquierda y de los Trabajadores Unidad (FITU), que propone a Vanina Biasi, y que podrá capitalizar los votos más allá del progresismo, y otros postulantes, como Yamil Santoro y el abogado Mauricio D’Alessandro, que coqueteó con sumar a Marra, pero quedó desairado.
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