
El veterano de guerra argentino Julio Aro y el coronel británico Geoffrey Cardozo, ambos que compartieron el frente de la guerra en las Islas Malvinas en 1982, se convirtieron en candidatos para ocupar la lista de posibles premios Nobel de la Paz 2021.
Así lo resolvió el comité noruego que se encarga de oficializar las nominaciones para el premio Nobel de la Paz cada año.
Aro y Cardozo trabajaron juntos para ubicar e identificar los restos mortales de los soldados argentinos enterrados en el Cementerio de Darwin en las Malvinas tras la guerra desatada entre la Argentina y Gran Bretaña.
La historia de estos dos combatientes es inigualable. En el 2008, el destino hizo que Cardozo fuera invitado a Londres a una reunión con veteranos argentinos e ingleses, donde oficiaría de traductor. Allí conoció a Julio Aro, veterano de Malvinas, que había viajado junto a otros ex combatientes, para conocer cómo trabajaban los ingleses para ayudar a los soldados que volvían con estrés post traumático.

A lo largo de una charla profunda, Cardozo conoció el dolor de Aro por las historias de sus compañeros no identificados y decidió entregarle el documento que él había realizado en 1983 cuando inhumó los cuerpos: “Ustedes van a saber qué hacer con esto”, le dijo.
Desde ese entonces pasaron 37 años y hubo 115 caídos que fueron identificados en el marco del Plan Proyecto Humanitario y tienen una lápida con su nombre en las Islas Malvinas. El trabajo de identificación de los cuerpos se logró gracias a la intervención de la Cruz Roja Internacional y al aporte fundamental del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).
Aro es un ex combatiente conscripto VGM. Fue quién comenzó con la búsqueda de la identidad de los soldados enterrados en el cementerio de Darwin bajo el lema “Soldado Argentino sólo conocido por Dios”. Inició un reclamo ante las autoridades en el año 2008 hasta que conoció Cardozo.

En tanto, el soldado británico fue nombrado como Comendador de la Excelentísima Orden del Imperio Británico (CBE), un reconocimiento otorgado al liderazgo a nivel regional o por una contribución distinguida e innovadora en cualquier área. En este caso, el honor fue otorgado por su aporte a las relaciones entre el Reino Unido y la República Argentina.
En 1982 fue el entonces joven capitán Cardozo, de 32 años, que se desempeñaba en el área logística del Ministerio de Defensa en Londres, quien recibió la orden que le cambiaría la vida para siempre: debía recoger los cuerpos de los soldados argentinos en los campos de batalla para darles digna sepultura.
Cardozo había llegado a las islas, solo un día después de finalizada la guerra, con otra misión: ayudar a los oficiales con la tropa en el período post guerra que siempre es muy duro para los combatientes. “La adrenalina está muy alta, tienen mucho estrés, hay agresión y mucho alcohol. Mi función era mantener la disciplina, darles comida y confort, que es importantísimo para los sobrevivientes”, relataba el militar inglés.

Años más tarde, Cardozo le entregó a Julio Aro información fundamental para concretar la identificación de los caídos argentinos. Con estos datos, Aro creó la Fundación “No me olvides” y a partir de allí ambos ex combatientes comenzaron un largo camino que los llevó a identificar a 115 soldados.
El proceso de identificación de los cuerpos en Malvinas se logró durante el mandato de Mauricio Macri con la canciller Susana Malcorra tras un acuerdo con Londres. Luego la Argentina y el Reino Unido siguieron trabajando durante la gestión de Mauricio Macri en ese proyecto humanitario. Este año, ambos Estados firmaron un nuevo acuerdo para continuar los trabajos de identificación de las tumbas de los soldados enterrados en las Islas Malvinas.
La postulación de ambos referentes de los caídos en Malvinas fue presentada hace dos años por la Universidad de mar del Plata y ahora llega el momento en que el jurado de Noruega defina si estos dos hombres que marcaron historia serán nombrados premio Nobel de la Paz.
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