La existencia de "microemprendimientos del terror", la constatación de que con montos muy menores se puede causar mucho daño, la mutación permanente del fenómeno terrorista que solo en el 2015 provocó más de 29.000 muertos en el mundo es el dramático contexto en el que se realizó hoy en la Cancillería el Seminario internacional sobre combate al terrorismo y la financiación del terrorismo, organizado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, el Ministerio de Seguridad, la DAIA y Presidencia de la Nación.

En efecto, la pregunta acerca del costo de un atentado se volvió crucial para los expertos porque no suele ser el control de fenomenales sumas lo que lleva a detectar las células terroristas. El atentado en la estación Atocha de Madrid, que provocó la muerte de 191 personas, costó entre 20 y 50 mil dólares y en general son varias veces menores los que se perpetraron contra Charlie Hebdo en París o en el aeropuerto y la red de metro de Bruselas, montos a veces insignificantes que se mueven sin llamar la atención, lo que obliga a las autoridades a exacerbar los esfuerzos para capturar a los terroristas antes de que actúen.

Para Juan Félix Marteau, coordinador nacional para el Combate del Lavado de Activos y la Financiación del Terrorismo y organizador del inédito seminario, se trata de la "agenda del siglo XXI", caracterizada por el desafío de la cooperación internacional para enfrentar a "lobos solitarios que se autoabastecen" en un marco de mutación cada vez más complejo. Pero, más que nada, marca la necesidad de coordinación interinstitucional entre las distintas oficinas públicas, desde Justicia hasta Seguridad, pasando por la AFI, Aduana, Migraciones e incluso el Congreso. "De otro modo, el Estado es impotente y la batalla está perdida de antemano", dijo.

Las cifras apabullan. Javier Martínez, asesor legal de la Oficina contra el Terrorismo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, dijo que ya se produjeron 73 mil atentados terroristas que provocaron a muerte de 170 mil personas. ¿Cómo combatir semejante panorama? "Primero con un nuevo armazón jurídico completo, en segundo lugar con la coordinación nacional e internacional, siempre muy difícil, y por último con el respeto irrestricto a los derechos humanos", explicó. Y agregó: "En esta lucha no hay atajos".

Gastón Schulmeister, director nacional de Cooperación Regional e Internacional de la Seguridad, sostuvo que "lo que cambió en la Argentina es el compromiso con esta agenda, que supone monitorear los montos y las asociaciones entre lo público y lo privado" que pueden terminar en donaciones que financien el terrorismo. Lo que se necesita es "tener una visión estratégica del problema y pedir ayuda a quienes tienen más experiencia que nosotros".

Las "insignificantes cantidades de dinero" también fueron un tema que abordó Michael Lieberman, vicedirector para el Hemisferio Occidental del Departamento del Tesoro norteamericano, aunque reconoció que las vías de financiamiento lícitas son innumerables, no solo por donaciones a organizaciones civiles, como ya se mencionó, sino incluso por impuestos comunes, como es el caso de los cobrados en los territorios controlados por Hamas.

Por su lado, Ely Karmon, investigador senior en el Instituto Internacional contra el Terrorismo Herzliya, de Israel, coincidió en que "no se necesita gran cantidad de dinero para organizar una célula terrorista". Explicó que con apenas 50 mil dólares, Hezbollah organizó un grupo en Ciudad del Este, que luego se trasladó a Iquique, Chile.

Dio un panorama francamente pesimista. Dijo que hay 900 grupos en todo el mundo en permanente mutación y con transformación de alianzas, aunque en realidad se trata de pocas personas: 5000 personas en toda Europa, de las cuales hay 1000 en Francia, 800 en Alemania. Detalló que hay 280 en los Estados Unidos. "El 17 por ciento de los reclutados son mujeres", especificó.

El seminario fue abierto por el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Foradori, y el presidente de la DAIA, Ariel Cohen Sabban. Luego de las ponencias centrales los participantes pudieron elegir entre tres mesas redondas y muy especiales, "El régimen legal sobre terrorismo y financiación del terrorismo", "El sistema de seguridad e inteligencia para prevenir el terrorismo y la financiación del terrorismo" y "El contexto cultural y la concientización sobre los riesgos del extremismo y la violencia". Fue la ocasión de discutir mano a mano con los expertos internacionales invitados para la ocasión en grupos que no pasaban las 20 personas.

El cierre estuvo en manos de la ministro de Seguridad, Patricia Bullrich, quien resaltó los avances de su área a través de un nuevo vínculo con la Organización Internacional de Policía Criminal, INTERPOL, que incluye la nominación de Leandro Despouy en la estratégica Comisión de Ficheros (donde se hace el seguimiento de las alertas rojas) y la incorporación paulatina en las entradas y salidas del país de la información de los "buscados" internacionales, de la que hasta ahora se carecía.

Marteau aprovechó para confirmar que en el mes de marzo el Poder Ejecutivo enviará al Congreso un proyecto de reforma de la ley antiterrorista, con modificaciones integrales al sistema de represión del terrorismo y su financiamiento, entre otros tópicos. El Gobierno podrá discutirlo con Jean Paul Laborde, director ejecutivo de la Oficina contra el Terrorismo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que vendrá especialmente al país para analizar ese asunto crucial.