Fracasó la estrategia de hacer pasar por loco a José López

Los peritos consideraron que el ex funcionario kirchnerista está en condiciones de declarar

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José López (NA)
José López (NA)

La estrategia de la exuberante abogada Fernanda Herrera tuvo poco vuelo. Apenas horas después de que intentara convencer a la Justicia de que José López no se encontraba en estado mental para declarar, los peritos rechazaron el argumento y dijeron que se encuentra en perfectas condiciones psíquicas.

La defensora del ex funcionario kirchnerista había asegurado que el tucumano "escucha voces y tiene alucinaciones", además de sufrir "ataques de pánico".

La estrategia fue replicada por López cuando funcionarios judiciales intentaron tomarle declaración indagatoria: comenzó a golpearse la cabeza contra la pared y decir que no sabía quién era.

Por la tarde, López fue llevado al hospital Vicente López y Planes, en General Rodríguez. Los médicos que lo revisaron aclararon que no mostraba signos de tener ninguna patología. Apenas rastros de sufrir hipertensión, un mal habitual en hombres de su edad.

Luego, un perito médico policial diagnosticó que sufría estrés nervioso y sugirió esperar 24 o 48 horas para tomarle declaración. Pero no dijo nada que sugiera que pueda ser declarado inimputable en la causa por enriquecimiento ilícito.

La abogada “hot” que defenderá
La abogada “hot” que defenderá a López

La opinión de los especialistas

Si bien se excusó de hablar sobre los detalles de la causa, el fiscal Marcelo Romero, titular de la Fiscalía Nº6 de La Plata, explicó a Infobae que para poder tomarle declaración a López los exámenes deben indicar que el ex funcionario no sólo está en condiciones de hablar, sino, principalmente, que puede comprender el acto al que será sometido.

En cualquier caso, Romero sostuvo que los problemas psiquiátricos tienen que representar una perturbación grave para impedir el juicio, porque de otro modo fácilmente quedan al descubierto en una pericia psicológica. "Si no llega a ser verdad, no sirve, sólo atrasa unos días la comparecencia", explicó.

"López está sometido a un estrés importantísimo. No ha dormido, lo han estado vigilando para evitar autolesiones, y es comprensible que eso le impida declarar inmediatamente", sostuvo el fiscal Romero, pero aclaró que "es diferente una transitoriedad médica que le impida declarar, que una inimputabilidad, que requiere una pericia psiquiátrica más profunda, con varias entrevistas y otro tipo de pruebas". "No alcanza que diga estoy loco, no es tan fácil engañar a un psiquiatra", advirtió y concluyó afirmando que para evitar el juicio se necesita una enfermedad psíquica grave que le impida conocer la criminalidad del acto o dirigir las acciones", algo que ni Barreda ni Robledo Puch lograron probar en los juicios que se llevaron en su contra.

Para el abogado penalista Gabriel Iezzi, la afirmación de la "abogada hot" apunta a "patear adelante los días". "Lo lógico hubiese sido sentarse ante la fiscal y negarse a declarar", explicó, y añadió que según sus estimaciones las supuestas alucinaciones sólo buscan "demorar la declaración" para poder acceder a la causa.

"López era un hombre normal y no tiene ningún indicio de haber tenido comportamientos anormales antes de hoy", sostuvo Iezzi y añadió que la situación por la que está pasando el ex funcionario kirchnerista se asemeja a la que debieron atravesar el abogado Jorge Chueco, el empresario Lázaro Báez y su contador Daniel Pérez Gadín: "todos pasaron por el hospital de Ezeiza: alguna vez tuvieron una cuota alta de poder y de repente se ven en un calabozo; a todos les agarra estrés, taquicardia… Es muy duro encontrarse esposado, adelante de la gente que te insulta".

El ex juez Eduardo Gerome afirmó que "una pericia bien hecha obviamente tiene que determinar cuál es el estado de una persona, y lo determina en forma prácticamente indudable". De todas maneras, el hecho de que ahora haya sufrido alucinaciones o escuche voces en nada no quiere decir que haya cometido los delitos que cometió en ese estado.

"Yo puedo estar enloquecido en el momento de tener la plata, pero depende de una actitud anterior si fue bien habida o mal habida", explicó y añadió que el delito no es tener la plata en ese momento, sino que "el delito consiste en tenerla ilegalmente".

En su opinión, las alucinaciones son "una chicana judicial", pero difícilmente se pueda demostrar que está loco: "a lo sumo sólo se probará que tiene un estado de alteración transitoria, pero demostrar que pueda estar loco es increíble".