Una iglesia destruida en Perú y 56 entierros de niños: el hallazgo arqueológico que revela cómo cambió Anlape tras el terremoto de 1619

La cuarta temporada del Proyecto Arqueológico Guadalupe permitió reconstruir distintas etapas del uso funerario de la iglesia colonial y aportar nuevas evidencias sobre la población

69 contextos funerarios fueron identificados durante las excavaciones de la antigua iglesia del Pueblo de Nuestra Señora de Guadalupe, en Anlape, Pacasmayo. Composición: Infobae
69 contextos funerarios fueron identificados durante las excavaciones de la antigua iglesia del Pueblo de Nuestra Señora de Guadalupe, en Anlape, Pacasmayo. Composición: Infobae
Guardar

Las excavaciones en la antigua iglesia del Pueblo de Nuestra Señora de Guadalupe, ubicado en Anlape, Pacasmayo, permitieron identificar evidencias funerarias vinculadas con distintos momentos de la ocupación colonial. El hallazgo aporta nuevos datos sobre el uso que tuvo este espacio religioso antes y después del terremoto que destruyó el asentamiento en 1619.

La investigación forma parte de la cuarta temporada del Proyecto Arqueológico Guadalupe, dirigido por los arqueólogos Jefrin Ascencio Falla y Alicia Espinosa. El proyecto busca conocer los efectos de la colonización española sobre las poblaciones andinas a partir del análisis arqueológico del antiguo asentamiento.

PUBLICIDAD

Uno de los principales resultados corresponde a la identificación de entierros posteriores al terremoto del 14 de febrero de 1619. Los restos humanos fueron sometidos a análisis de carbono 14, cuyos resultados permitieron establecer que algunos individuos fueron enterrados después de la destrucción de la iglesia.

El hallazgo permite diferenciar dos momentos de uso funerario dentro del antiguo templo. Mientras un grupo de entierros corresponde al periodo previo al terremoto, otros fueron depositados sobre los escombros que cubrieron el edificio, cuando la construcción ya no podía cumplir su función original.

Excavaciones identifican 69 contextos funerarios

Los trabajos arqueológicos se concentraron en dos áreas de la iglesia: el ingreso principal y el altar mayor. En ambos sectores fueron identificados 69 contextos funerarios, con diferencias importantes en cuanto a la edad de los individuos y el momento al que corresponden.

PUBLICIDAD

En el área del ingreso principal se localizaron 13 contextos funerarios de adultos y subadultos. Según los análisis realizados, estos individuos habitaron el Pueblo de Nuestra Señora de Guadalupe durante el periodo comprendido entre 1570 y 1619.

El arqueólogo Jefrin Ascencio Falla explicó a El Peruano que los entierros dentro de las iglesias formaban parte de las prácticas de los primeros tiempos de la evangelización. En ese periodo todavía no existían los cementerios con las características que tendrían posteriormente.

La ubicación de estas tumbas también se relaciona con el proceso de reducción de poblaciones indígenas impulsado durante el gobierno del virrey Francisco de Toledo. De acuerdo con Ascencio, el lugar recibió financiamiento asociado con la administración de Toledo y estuvo bajo la advocación de la Virgen de Guadalupe.

Entierros sobre los escombros de la iglesia

Los hallazgos corresponden a dos momentos distintos: entierros realizados antes del terremoto de 1619 y otros posteriores a la destrucción del templo. El Peruano
Los hallazgos corresponden a dos momentos distintos: entierros realizados antes del terremoto de 1619 y otros posteriores a la destrucción del templo. El Peruano

El sector del altar mayor presentó una característica distinta. Allí fueron registrados 56 contextos funerarios, todos correspondientes a individuos subadultos, categoría que comprende a niños y jóvenes.

Las tumbas se encontraban sobre los restos de escombros que cubrieron la iglesia tras el terremoto de 1619. Esta disposición estratigráfica permitió establecer una relación directa entre los entierros y el momento posterior a la destrucción del edificio.

Los análisis de carbono 14 aportaron información adicional para precisar la cronología. Algunas de las fechas obtenidas para los restos humanos corresponden a un periodo posterior al terremoto, lo que respalda la continuidad del uso funerario del espacio.

Ascencio explicó que este resultado permite observar que la destrucción de la estructura religiosa no significó el abandono inmediato del lugar por parte de la población. El espacio continuó siendo utilizado para depositar a los muertos pese a las condiciones generadas por el desastre.

La presencia de niños abre nuevas investigaciones

En el ingreso principal se encontraron 13 contextos funerarios de adultos y subadultos, correspondientes aproximadamente al periodo 1570-1619. El Peruano
En el ingreso principal se encontraron 13 contextos funerarios de adultos y subadultos, correspondientes aproximadamente al periodo 1570-1619. El Peruano

La concentración de individuos subadultos en el sector del altar mayor constituye otro aspecto de interés para el Proyecto Arqueológico Guadalupe. La investigación busca determinar qué circunstancias podrían explicar esta distribución de entierros dentro del antiguo templo.

El arqueólogo Jefrin Ascencio Falla señaló que existe poca información histórica sobre este tipo de prácticas, debido a que determinados acontecimientos relacionados con los entierros de niños no siempre quedaron registrados en documentos de la época.

Entre los materiales asociados con las sepulturas también fue identificado un collar elaborado con cuentas. El objeto fue encontrado junto a uno de los individuos y constituye una evidencia vinculada con una ocupación correspondiente al periodo Colonial Tardío.

Los resultados obtenidos durante esta temporada permiten establecer distintas etapas en la historia funeraria del lugar: los primeros entierros vinculados con el funcionamiento colonial de la iglesia, la destrucción causada por el terremoto de 1619 y los depósitos funerarios realizados posteriormente sobre los restos del edificio.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD