Solo 1 de cada 4 mypes accede a crédito y paga más por falta de información financiera

La falta de información estructurada eleva el riesgo percibido por las entidades financieras, que ajustan tasas y restringen el acceso al crédito

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El 99% de las empresas
El 99% de las empresas formales en Perú son mypes, pero solo una de cada cuatro microempresas accede a financiamiento según el IPE.

El acceso al crédito para las micro y pequeñas empresas (mypes) en Perú enfrenta un factor cada vez más determinante: la calidad de la información financiera. Más allá de la liquidez disponible en el sistema, bancos y cajas están ajustando sus criterios de evaluación hacia la consistencia de los datos que presentan los negocios.

Las mypes representan más del 99 % de las empresas formales, generan el 58% del empleo privado y aportan cerca del 20 % del PBI, según la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS). Sin embargo, el acceso al financiamiento sigue siendo limitado. De acuerdo con el Instituto Peruano de Economía (IPE), solo una de cada cuatro microempresas accede a crédito, mientras que más de la mitad de las pequeñas y medianas empresas sí lo logra.

Mayor exigencia en evaluación crediticia

La evaluación ya no se centra únicamente en ventas o historial crediticio, sino en la trazabilidad de la información financiera. “La consistencia de los estados financieros, el flujo de caja proyectado y el control de cuentas por cobrar y pagar son cada vez más relevantes en la evaluación. Cuando la información no está estructurada, el riesgo percibido es mayor”, señala José Luis Yarlequé, director general de Ramo Perú.

Esta situación genera una asimetría de información que impacta en las condiciones del crédito. Ante la falta de datos verificables, las entidades optan por elevar tasas o restringir líneas, especialmente en el segmento microempresarial.

El crédito representa una herramienta
El crédito representa una herramienta de crecimiento para el 30% de jóvenes que accedió a préstamos en los últimos dos años para invertir en emprendimientos. - Crédito: Infobae / Gemini / Imagen ilustrativa

Informalidad y costos operativos

El problema se agrava en un mercado donde siete de cada diez empleos son informales. La falta de registros financieros confiables obliga a bancos y cajas a realizar procesos adicionales de validación, como visitas presenciales o evaluaciones manuales.

Estos mecanismos incrementan los costos operativos del sistema financiero, que luego se trasladan al cliente final en forma de mayores tasas de interés o requisitos más estrictos de acceso.

Impacto en escalamiento empresarial

La restricción crediticia tiene efectos directos sobre el crecimiento de las mypes. Según Produce y Sunat, el 96 % de las microempresas permanece en la misma categoría luego de una década, mientras que el 93% de las pequeñas no logra escalar o incluso retrocede.

La falta de financiamiento competitivo limita la inversión en capital de trabajo, tecnología e infraestructura, lo que reduce la productividad y la capacidad de expansión.

Pese a ello, la cartera MYPE mostró señales de recuperación en 2025, impulsada por una mayor bancarización y el dinamismo de las cajas municipales. No obstante, el acceso a mejores condiciones continúa condicionado por el nivel de formalización y la calidad de la información disponible.

La calidad de la información
La calidad de la información financiera se vuelve un factor determinante para el acceso al crédito de las mypes en Perú.

Digitalización como factor competitivo

En este escenario, la adopción de herramientas de gestión financiera comienza a posicionarse como un factor competitivo. Soluciones como SAP Business One, tradicionalmente asociadas a grandes empresas, han evolucionado hacia modelos más accesibles para negocios de menor tamaño.

El desarrollo de soluciones en la nube y bajo esquemas de suscripción busca cerrar la brecha en la generación de información estructurada. En el mercado local, han comenzado a aparecer ofertas dirigidas específicamente a mypes, orientadas a mejorar su perfil financiero.

“La capacidad de presentar información ordenada y verificable se ha convertido en un elemento clave para acceder a financiamiento en mejores condiciones”, añade Yarlequé.

En un entorno donde el costo del crédito refleja cada vez más el nivel de riesgo percibido, la profesionalización de la gestión financiera deja de ser un diferenciador y pasa a ser un requisito para competir en el sistema formal.