Capturan a “La viuda negra”, presunta líder de clan que transportaba 60 kilos de cocaína del Vraem en autos con compartimentos ocultos

La intervención ocurrió en el peaje de Huillque. En el vehículo viajaban su hijo y su pareja. Los agentes hallaron “ladrillos” de cocaína ocultos debajo de los asientos

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La Policía detuvo a Nena
La Policía detuvo a Nena Soto Contreras, conocida como “La viuda negra”. (Composición: Infobae)

El traslado de cocaína desde el valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem) sigue una ruta marcada por carreteras interandinas, controles policiales y redes familiares que buscan mantener en movimiento la droga sin llamar la atención. En ese escenario, la captura de una mujer señalada como líder de un clan dedicado al tráfico ilícito reveló una modalidad que las autoridades consideran recurrente: dividir grandes cargamentos en partes más pequeñas para sacarlos del país.

El caso permaneció bajo reserva durante varias semanas. La intervención ocurrió a inicios de febrero, pero la confirmación oficial apareció recién después de revisar los detalles del operativo y asegurar la cadena de custodia de la droga incautada. La protagonista del caso es Nena Soto Contreras, conocida en los informes policiales como “La viuda negra”, natural de Santa Rosa, provincia de La Mar, región Ayacucho.

Según información proporcionada por fuentes de la Dirección Antidrogas de la Policía Nacional del Perú (Dirandro) al diario La República, Soto Contreras, de 45 años, dirigía un grupo familiar dedicado al transporte de cocaína desde zonas de producción del Vraem hacia rutas que conducen a la frontera con Bolivia.

Intervención policial en peaje de Cusco

La detención se produjo el 2 de febrero durante un operativo policial en el peaje Huillque, ubicado en el distrito de Ancahuasi, provincia de Anta, en la región Cusco. En ese punto, agentes antidrogas interceptaron un automóvil Mazda gris con placa BUS-159.

El vehículo figura registrado a nombre de la pareja de Soto Contreras. Durante la intervención, la mujer cuestionó el procedimiento policial y expresó su rechazo ante la acción de los agentes.

De acuerdo con las fuentes policiales citadas por La República, “en todo momento, Nena Soto alegó a sus captores que se trataba de una intervención ilegal, amenazándolos con denunciarlos ante las autoridades”.

El auto era conducido por Carlos Guillén Soto, hijo menor de la detenida. En el asiento posterior viajaba Freddy Laurente Gómez, pareja de Soto Contreras.

Los agentes revisaron el vehículo con mayor detalle tras notar irregularidades en la estructura interior.

Hallazgo de 60 ladrillos de cocaína

La cocaína una de las
La cocaína una de las drogas más solicitadas en el mundo - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante la inspección, los policías levantaron los asientos del piloto y copiloto. En ese punto detectaron que una pieza metálica no coincidía con el diseño original del automóvil.

Al desmontar la estructura apareció un compartimento oculto. Dentro de ese espacio se encontraban 60 paquetes de cocaína prensada, conocidos en el lenguaje del narcotráfico como “ladrillos”.

Según las estimaciones policiales, el cargamento pesa cerca de 60 kilos. En la zona de producción del Vraem el valor aproximado de esa cantidad llega a unos 90 mil dólares, con un precio promedio de 1.500 dólares por kilo.

Las autoridades consideran que la droga tenía como destino Bolivia. Desde ese país, según las investigaciones antidrogas, cargamentos similares continúan su ruta hacia otros mercados internacionales.

Modalidad de traslado por partes

En una operación de inteligencia
En una operación de inteligencia en Lima, la Dirandro decomisó 68 ladrillos de cocaína del Vraem ocultos en hornos microondas. La droga llevaba el sello del delfín y estaba lista para ser enviada al extranjero. (Composición: Infobae)

Las fuentes de la Dirandro indicaron que el cargamento decomisado podría formar parte de un envío mayor. La división en lotes menores forma parte de una estrategia usada por redes de narcotráfico para reducir riesgos.

“Esta es una modalidad frecuente de contrabando de droga que consiste en sacar del Vraem por partes la totalidad de la mercancía ilícita hacia puntos de acopio para evitar la incautación de todo el producto narcótico”, explicaron las fuentes policiales.

“Es muy poco probable desplazar una tonelada de droga de un solo golpe, a no ser que se usen avionetas o helicópteros para trasladar grandes cantidades. En el Vraem el control es cada vez más estricto, por eso recurren a diferentes métodos, como camuflar los ‘ladrillos’ en compartimentos de los vehículos”, señalaron.

Un clan familiar vinculado al tráfico de droga

Los archivos policiales señalan que Soto Contreras dirigía un grupo familiar que operaba en el transporte de cocaína. Sus hijos Carlos y Paul Guillén Soto figuran en los informes como colaboradores dentro del esquema.

De acuerdo con los registros policiales, ambos ingresaron a ese entorno desde la adolescencia. Tras la muerte de su esposo, Fausto Guillén Gutiérrez, ocurrida durante la pandemia del Covid-19, Soto Contreras asumió la dirección de las operaciones del grupo.

La mujer instaló su centro de operaciones en Santa Rosa, distrito de la provincia de La Mar, zona conocida por la presencia de laboratorios dedicados al procesamiento de cocaína.

Las investigaciones policiales señalan que el grupo adquirió varias camionetas destinadas al traslado de la droga.

Según las fuentes policiales que participaron en el operativo, los vehículos utilizados por la organización permanecían ocultos bajo el puente de Kimbiri, en la provincia de La Convención, región Cusco.

Desde ese punto, los autos salían durante la noche hacia Santa Rosa. Allí acondicionaban los paquetes de droga antes de iniciar el traslado.

Las autoridades consideran que la captura de Soto Contreras puede aportar información sobre las conexiones de estos grupos familiares con redes internacionales de narcotráfico.

Según indicaron las fuentes de la Dirandro, con esta detención será posible “identificar las redes que usan los clanes familiares del Vraem para exportar cocaína a los carteles y otras organizaciones extranjeras que compran cocaína peruana”.