Uno de cada cinco peruanos convive con prediabetes por sobrepeso y falta de actividad física, según EsSalud

De acuerdo con especialista, la prediabetes representa una etapa intermedia reversible, siempre que se detecte a tiempo y se realicen cambios en el estilo de vida, principalmente en la dieta y la actividad física

Guardar
El diagnóstico se realiza mediante
El diagnóstico se realiza mediante exámenes de sangre, especialmente cuando los niveles de glucosa en ayunas superan los 100 mg/dL o tras una prueba de tolerancia oral a la glucosa - Créditos: Essalud.

La prediabetes, una alteración metabólica que no suele presentar síntomas visibles, ya afecta a cerca del 20 % de los peruanos, según el Seguro Social de Salud (Essalud). Esta condición, silenciosa pero con consecuencias potencialmente graves, se encuentra estrechamente vinculada al aumento del sobrepeso y la obesidad en el país.

De no recibir atención oportuna, quienes la padecen tienen altas probabilidades de evolucionar hacia la diabetes tipo 2, una enfermedad crónica que compromete la calidad de vida y eleva el riesgo de complicaciones cardiovasculares.

El doctor César Alatrista, especialista en endocrinología del Hospital Nacional Edgardo Rebagliati Martins, enfatizó—en declaraciones recogidas por una nota de prensa de la entidadque la prediabetes constituye una etapa intermedia en la que los valores de glucosa en sangre superan los parámetros normales, aunque sin alcanzar el umbral diagnóstico de la diabetes.

“Según estudios, la diabetes afecta aproximadamente al 7 % de la población peruana, mientras que la prediabetes alcanza cerca del 20 %. Muchas personas no prestan atención a este diagnóstico, pese a que se trata de una condición reversible si se detecta a tiempo”, precisó el médico.

Los principales factores de riesgo
Los principales factores de riesgo incluyen el consumo excesivo de azúcar y carbohidratos refinados, así como la inactividad física, que contribuyen al aumento de peso y la resistencia a la insulina - Créditos: Andina.

La importancia del diagnóstico radica en que la mayoría de quienes desarrollan prediabetes lo hacen sin manifestar síntomas durante varios años. Sin embargo, existen señales que pueden alertar sobre la presencia de esta alteración, entre ellas el aumento de peso, la aparición de zonas oscuras en la piel —como el cuello, las axilas o la ingle— o la presencia de pequeños abultamientos cutáneos denominados acrocordones. Estas características físicas suelen asociarse a la resistencia a la insulina, mecanismo que impide el uso eficiente de la glucosa por parte del cuerpo.

Detectar la prediabetes es posible a través de análisis de sangre. Un valor de glucosa en ayunas superior a 100 mg/dL o una cifra mayor a 140 mg/dL dos horas después de una prueba de tolerancia oral a la glucosa son indicios claros de esta condición metabólica. Esta última evaluación consiste en medir la respuesta del organismo tras ingerir una solución azucarada, permitiendo identificar alteraciones antes de que se manifieste la diabetes.

El desarrollo de la prediabetes se ve favorecido por hábitos cotidianos que muchas veces pasan inadvertidos. El consumo frecuente de azúcar y el abuso de carbohidratos refinados figuran entre los factores de riesgo más relevantes.

El control regular de la
El control regular de la glucosa es especialmente importante en personas mayores de 35 años, con sobrepeso, obesidad o antecedentes familiares de diabetes - Créditos: Andina.

Mantener una dieta alta en estos productos contribuye directamente al incremento de peso y, en consecuencia, a la resistencia a la insulina. Además, la inactividad física agrava el problema: la acumulación de grasa corporal resulta un terreno propicio para el avance de la prediabetes y, eventualmente, la diabetes.

Para revertir la prediabetes y evitar consecuencias a largo plazo, los especialistas recomiendan modificar la alimentación y adoptar rutinas de ejercicio regular. Acudir al nutricionista, reducir el consumo de azúcares simples, limitar la ingesta de carbohidratos y priorizar vegetales y proteínas magras son medidas fundamentales.

El control periódico de la glucosa en sangre, especialmente en personas mayores de 35 años o en quienes presentan sobrepeso, obesidad o antecedentes familiares de diabetes, resulta esencial para la detección temprana y el manejo adecuado.

El doctor Alatrista subrayó la necesidad de actuar con rapidez frente a cualquier alteración en los niveles de glucosa, recordando que el cambio de hábitos puede marcar la diferencia entre una vida saludable y el avance hacia enfermedades crónicas. La prevención, concluyó, sigue siendo la herramienta más eficaz para enfrentar el aumento de la prediabetes en el país.