
La destitución de José Jerí por parte del Congreso volvió a sacudir el tablero político peruano, pero no necesariamente el cambiario. En un pleno extraordinario, el Parlamento aprobó la censura con 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones, poniendo fin a un mandato que apenas duró 130 días y que estuvo marcado por investigaciones fiscales, cuestionamientos éticos y una desaprobación que superó el 61% según Ipsos.
Se trata del séptimo presidente que deja el cargo en los últimos 10 años. Sin embargo, para los analistas, esta nueva crisis no alteraría de manera significativa la cotización del dólar. El mercado, sostienen, ya internalizó la inestabilidad política como una variable recurrente del país y hoy responde con mayor fuerza a factores externos y fundamentos macroeconómicos.
Un mercado acostumbrado a la volatilidad política
Juan Acosta, docente de Administración y Negocios Internacionales de la UPC, recuerda en entrevista a Infobae Perú que la salida de Dina Boluarte en octubre pasado tampoco generó un impacto relevante en el tipo de cambio. “Un cambio de presidente en el Perú no constituye un hecho nuevo ni imprevisible; sino que, por el contrario, el riesgo político se ha convertido en una variable ya incorporada y normalizada en el análisis del país”, afirma.
En esa línea, considera que el dólar mantendría la tendencia observada desde inicios de año. La posibilidad de vacancia —explica— ya estaba incorporada en las expectativas de los inversionistas, por lo que la oficialización de la censura no debería provocar sobresaltos mayores.
Jorge Luis Ojeda, docente de la Facultad de Negocios de la UPC, también en conversación con Infobae Perú, coincide en que el mercado suele reaccionar con breves episodios de volatilidad ante la incertidumbre inmediata, pero luego retoma su curso. De hecho, señala que el dólar ha mostrado estabilidad e incluso una tendencia a la baja en las últimas semanas, rondando los S/ 3,34 y S/ 3,35 este mes.

El rol del Banco Central y las reservas
Detrás de esta resiliencia cambiaria hay factores estructurales. Acosta subraya que el tipo de cambio no responde únicamente al ruido político, sino también al manejo macroeconómico a cargo del Banco Central de Reserva del Perú. La entidad, liderada por Julio Velarde, mantiene una política técnica y prudente, con reservas internacionales equivalentes a cerca del 30% del PBI y la inflación dentro del rango meta.
Esa sólida posición permite al BCRP intervenir ante episodios de volatilidad y actuar como contrapeso frente a la incertidumbre política. Para Ojeda, este es el principal “blindaje” del llamado “Sol de Oro”: la autonomía del banco central genera confianza entre inversionistas, más allá de quién ocupe Palacio de Gobierno.
A ello se suman las Reservas Internacionales Netas, que ascienden aproximadamente a USD 88.600 millones, y el superávit comercial impulsado por los altos precios del cobre y el oro, que aseguran un flujo constante de divisas.
Más peso del contexto internacional
Ambos especialistas coinciden en que hoy el escenario externo pesa más que la coyuntura local. Las decisiones de la Reserva Federal de Estados Unidos sobre tasas de interés, así como la evolución del dólar a nivel global, tienen mayor incidencia en la cotización.
Además, el desempeño de los principales commodities de exportación —especialmente cobre y oro— influye directamente en el ingreso de dólares al país. Si los precios internacionales se mantienen altos, el sol tiende a fortalecerse.

“El sol sigue la tendencia global y los precios de los metales más que los cambios de nombres en Palacio”, resume Ojeda. En su análisis, el ruido político genera apenas “hipos” o picos de corta duración, salvo que implique un giro drástico en el modelo económico.
¿Cuándo podría dispararse el dólar?
Aunque el escenario base apunta a estabilidad, existen riesgos. Acosta advierte que el tipo de cambio podría definir una tendencia más clara conforme se publiquen encuestas y se conozcan las propuestas de los principales aspirantes a la Presidencia, especialmente en temas sensibles como un eventual cambio constitucional o modificaciones en las funciones del BCRP.
Ojeda plantea escenarios más concretos: el dólar podría superar los S/ 3,50 o incluso los S/ 3,60 si el sucesor impulsa medidas que afecten la autonomía del banco central, si la transición hacia las elecciones de abril de 2026 se percibe como caótica o si el conflicto político paraliza proyectos mineros clave y genera fuga de capitales.
Por ahora, sin embargo, el consenso es claro: la salida de José Jerí no sorprende al mercado ni altera los fundamentos económicos. Como concluye Ojeda, el sol peruano ha sobrevivido a ocho presidentes en menos de una década, consolidándose como una de las monedas más estables de la región en términos de poder adquisitivo.
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