“¿Estamos preparados? No”: la cruda advertencia de expertos frente a un fenómeno El Niño que acecha al Perú

El comité Enfen y especialistas ya advierten que el incremento de la temperatura del mar y la persistencia de condiciones anómalas pueden afectar la agricultura, la pesca y la infraestructura en varias regiones

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El fenómeno de El Niño
El fenómeno de El Niño ha tenido fuertes impactos en el Perú a lo largo de los últimos años. (Andina)

“¿Estamos preparados? No.” La respuesta de Patricio Valderrama, doctor en Ciencias de la Tierra, resuena con fuerza entre las advertencias de los especialistas que monitorean la amenaza de un nuevo fenómeno El Niño costero en el país.

La advertencia no solo se sostiene en recientes modelos climáticos, sino que se apoya en la experiencia de años recientes y en datos operativos que los científicos han puesto sobre la mesa.

La pregunta sobre la capacidad de respuesta nacional ante lluvias intensas, huaicos, daños agrícolas y pérdidas económicas vuelve a aparecer justo cuando marzo, según entendidos en el tema, se presenta como el mes más riesgoso para la costa peruana.

El Enfen emite vigilancia oficial
El Enfen emite vigilancia oficial por Niño costero, destacando la importancia de reforzar la prevención en ciudades como Piura, Chiclayo y Lima.

Un riesgo latente

Según declaraciones recogidas por Buenos Días Perú, el especialista Valderrama sostuvo que el fenómeno El Niño no se anuncia de un día para otro, sino que es consecuencia de una serie de alteraciones climáticas.

El Niño es una acumulación de síntomas, una acumulación de lluvias extremas, una acumulación de cambios en la velocidad del mar, cambios en la temperatura del mar y sobre todo porque llueve donde no debe llover”, dijo.

Desde noviembre del año pasado, los expertos comenzaron a advertir condiciones inusuales para el verano en Perú, con un enero más frío de lo habitual y la perspectiva de un incremento significativo de lluvias para la última semana de marzo, especialmente en la costa norte y central.

La alerta oficial ya está sobre la mesa. El Comité Multisectorial encargado del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (Enfen) emitió recientemente una vigilancia por El Niño Costero, hecho resaltado por Valderrama al subrayar la importancia de la prevención en ciudades como Piura, Chiclayo, Trujillo, Lima, Ica y Cañete. Todas estas localidades han sido impactadas por eventos similares en el pasado, pero la reconstrucción y las obras de mitigación no han avanzado al ritmo necesario.

El monitoreo técnico continúa sobre
El monitoreo técnico continúa sobre el Fenómeno de el Niño ante posibles variaciones climáticas que podrían afectar a zonas vulnerables del país. (Foto: Agencia Andina)

El mes de las lluvias

“Marzo puede ser problemático”, advirtió, por su parte, Abraham Levy, mejor conocido como ‘el hombre del tiempo’ en entrevista con Latina. Explicó que la costa peruana ha experimentado condiciones más frías de lo normal, asociadas a la presencia previa de La Niña, pero los modelos climáticos y la vigilancia oficial señalan que el escenario está cambiando.

“Las piezas están convergiendo hacia un calentamiento, hacia el final del verano de la costa peruana”, detalló Levy. El Enfen comenzó a publicar reportes quincenales debido a la alta incertidumbre y a la necesidad de ajustar los pronósticos según la evolución de las variables atmosféricas y oceánicas.

El informe de vigilancia del comité advierte que a partir de febrero se espera un aumento de la temperatura del mar en la costa norte de Perú y Ecuador, lo que podría acentuarse en marzo.

Esta situación eleva el riesgo de lluvias intensas, especialmente en los valles y zonas altas de la costa, donde se concentran actividades económicas clave. El experto señaló que “el riesgo ahora es un marzo con lluvias por encima de lo normal a lo largo de la costa norte del Perú y que ese calentamiento se quede a lo largo del otoño y del invierno”.

Un grupo de personas camina
Un grupo de personas camina por la calle en un día de verano en Lima, capital del Perú. (Andina)

Impactos económicos

La posibilidad de un Niño costero afecta de manera directa a la economía nacional. Valderrama remarcó que uno de los primeros síntomas es el aumento de la temperatura del mar, lo que provoca que especies como la anchoveta migren hacia aguas más profundas y frías, alterando la cadena de la pesca.

En el sector agrícola, las anomalías climáticas modifican los ciclos de floración y fructificación de cultivos como palta, arándano, mango y limón. “La producción se ve muy afectada”, señaló el especialista, quien enfatizó que la experiencia de años anteriores no se ha traducido en una política preventiva eficaz.

En paralelo, Elizabeth Silvestre Espinosa, meteoróloga del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi), advirtió en diálogo con RPP que el monitoreo debe realizarse a escala local, ya que cada región responde de manera diferente a las mismas condiciones atmosféricas.

“Estamos ante la evidencia operativa de la ocurrencia de un Niño Costero”, afirmó la especialista. Citó estudios científicos que indican que cuando la temperatura del mar alcanza los 26℃ se incrementa la probabilidad de lluvias en las zonas altas, lo que eleva el riesgo de huaicos y deslizamientos en áreas vulnerables, especialmente donde la deforestación ha dejado el terreno expuesto.

Los huaicos han destruido todo
Los huaicos han destruido todo su paso y ya dejaron cientos de damnificados y miles de personas aisladas. (Indeci)

Falta de prevención

El déficit en la preparación nacional queda en evidencia no solo por la falta de obras, sino también por la insuficiencia de estaciones de monitoreo real en regiones vulnerables, coinciden los expertos.

Silvestre Espinosa subrayó que la cobertura actual es limitada y que en casos recientes, como las inundaciones en Oxapampa, la información disponible no fue suficiente para anticipar los daños.

Además, la especialista resaltó la importancia de implementar estrategias preventivas y de aprovechar la declaración de emergencia en 134 distritos, que ya han sido afectados por lluvias intensas durante la temporada.

La vulnerabilidad se extiende más allá de los daños materiales. Los expertos recuerdan que las lluvias y las inundaciones pueden provocar problemas de salud pública por la acumulación de agua, así como pérdidas económicas en sectores productivos durante fases críticas como la floración y la cosecha.

Las ciudades del norte, como Piura, Chiclayo y Trujillo, permanecen expuestas tras los daños sufridos en el Niño Costero de 2017. Valderrama denunció que la reconstrucción sigue incompleta y que infraestructuras esenciales, como puentes y sistemas de drenaje, no han recibido el mantenimiento adecuado. La pregunta sobre si el país ha aprendido de episodios anteriores reaparece una y otra vez en el discurso de los especialistas.