Kike Suero denuncia que no puede ver a sus hijas desde hace más de tres años: “ni en Navidad me dejaron”

El cómico reveló que lleva más de tres años sin ver a sus hijas y aseguró que ni siquiera pudo comunicarse con ellas en Navidad. El comediante afirmó que, pese a no tener impedimentos legales, le niegan todo contacto

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El comediante peruano atraviesa una
El comediante peruano atraviesa una de sus etapas más difíciles al no poder ver a sus hijas desde hace tres años, y ahora busca reestablecer el contacto familiar acudiendo nuevamente a los tribunales por un régimen de visitas (Instagram)

El comediante Kike Suero expuso públicamente una situación personal que, según afirmó, lo mantiene en constante angustia desde hace varios años.

El artista señaló que no ha podido ver ni comunicarse con sus tres hijas, fruto de su relación con Geraldine Quesada, pese a que una denuncia en su contra fue archivada por el Poder Judicial. De acuerdo con su testimonio, la distancia con las menores se ha prolongado por más de tres años y alcanzó momentos especialmente sensibles, como las fiestas de fin de año.

Ante este escenario, Suero indicó que la única alternativa que le queda es recurrir nuevamente a la vía legal para solicitar un régimen de visitas que le permita restablecer el vínculo con ellas.

Una separación prolongada

El comediante expuso que, pese
El comediante expuso que, pese a no tener restricciones legales, le impiden ver a sus hijas desde hace años, una situación que considera injusta y que lo ha llevado a optar nuevamente por la vía judicial. (Instagram)

Kike Suero afirmó que la imposibilidad de ver a sus hijas ha tenido un impacto profundo en su estado emocional. El comediante explicó que, pese a no contar con restricciones legales vigentes, el contacto con las menores ha sido completamente bloqueado. Según sostuvo, ni siquiera logró hablar con ellas durante celebraciones familiares como la Navidad, una situación que describió como especialmente dolorosa.

No me dejan ver a mis hijas, ni por Navidad pude verlas o hablar con ellas; a pesar de que el juzgado archivó la denuncia que me hicieron y no tengo ningún impedimento. Ahora solo me queda actuar judicialmente para tener un régimen de visitas”, expresó el humorista para Trome, visiblemente afectado por el tema.

El artista remarcó que su intención no es generar confrontaciones públicas, sino recuperar un espacio básico dentro de la vida de sus hijas. Desde su perspectiva, el tiempo transcurrido sin contacto ha sido excesivo y ha afectado no solo su rol como padre, sino también su equilibrio emocional. Suero insistió en que la ausencia de una resolución clara ha prolongado un conflicto que considera injusto.

La situación, según relató, se arrastra desde hace más de tres años, periodo en el que aseguró haber agotado instancias informales sin resultados. Por ello, manifestó que la vía judicial se presenta ahora como la única opción viable para garantizar su derecho a ver a las menores y reconstruir una relación que considera fundamental.

El caso de su hijo Jim Suero

La actitud de Jim Suero
La actitud de Jim Suero durante su detención y las declaraciones de su padre generaron polémica, sumando presión mediática a un contexto familiar ya marcado por conflictos legales y personales. (Instagram)

Mientras el comediante enfrenta este conflicto familiar, otro episodio vinculó su vida personal con la atención pública. En mayo de 2025, su hijo Jim Suero fue detenido tras una denuncia por pensión de alimentos interpuesta por su expareja Silvia Lloclla. De acuerdo con la información policial, el joven humorista mantenía una deuda de 30.000 soles, motivo por el cual fue intervenido y trasladado a una comisaría.

Kike Suero acudió al lugar y fue abordado por la prensa. En declaraciones ofrecidas en ese contexto, el comediante intentó minimizar la situación, aunque reconoció que asumió el pago de la deuda con el objetivo de evitar que su hijo fuera enviado a prisión. “Empeñé mi alma, pero es mi hijo, ¿entiendes?”, declaró desde los exteriores de la dependencia policial.

Sin embargo, la versión sobre el pago fue puesta en duda posteriormente. Según la denunciante, no se registró ningún depósito en su cuenta bancaria, lo que abrió la posibilidad de que el proceso continuara. El caso quedó en manos del Juzgado de Lima Norte, instancia encargada de determinar si Jim Suero sería trasladado a un penal.

Durante la cobertura del hecho, la actitud del joven, quien fue visto esposado y sonriente frente a las cámaras, generó cuestionamientos. A ello se sumaron las declaraciones de su padre, quien buscó justificarlo pese a la gravedad de la acusación. “Uno es padre hasta que se muere. Padre es padre hasta que se muera (…) una cosa es papá, otra cosa es ser padre”, expresó el comediante. Ante la pregunta directa de un reportero sobre qué era su hijo, respondió sin dudar: “Padre”.

Conflictos paralelos

El humorista también estuvo involucrado
El humorista también estuvo involucrado en episodios de confrontación con fiscalizadores, hechos que reforzaron la percepción de un periodo marcado por conflictos constantes fuera y dentro del escenario. (Instagram)

El contexto personal de Kike Suero también se ha visto atravesado por otros episodios de tensión. El humorista se refirió a un incidente ocurrido durante una presentación en la zona de Gamarra, donde participaba junto a su colega Cachay. Según el relato de este último, el espectáculo fue interrumpido por personal de serenazgo, lo que generó un momento confuso.

Cuando volteamos Kike Suero ya no estaba, se quitó. Armó la bronca y se fue”, explicó Cachay al referirse a lo sucedido, aclarando que la situación no pasó a mayores y se resolvió sin consecuencias graves.

Ambos comediantes mantienen una relación profesional de larga data. Se conocen desde finales de los años noventa, cuando realizaban presentaciones callejeras en la Plaza San Martín. Ese recorrido los llevó posteriormente a la televisión, donde consolidaron su popularidad en programas humorísticos.

A estos antecedentes se sumó un episodio ocurrido el 19 de agosto del año pasado, cuando ambos denunciaron haber sido agredidos por fiscalizadores del distrito de La Victoria mientras se preparaban para una presentación. Cachay relató los hechos con detalle: “Me dieron con un palo en la cabeza, de ahí me tiraron al suelo y me patearon”.

En medio de este escenario, Kike Suero continúa enfrentando una situación familiar que, según afirma, es la que más lo afecta. La imposibilidad de ver a sus hijas, sumada a los conflictos públicos que rodean a su entorno cercano, mantiene al comediante bajo una constante exposición mediática.

Mientras tanto, el artista sostiene que su principal objetivo es lograr, por la vía legal, un régimen de visitas que le permita reencontrarse con ellas y retomar un vínculo que considera irremplazable.