El fútbol peruano volvió a ser escenario de un hecho lamentable que trasciende lo deportivo y pone en el centro de la discusión un problema social aún presente en los estadios: el racismo. Durante el encuentro entre Cienciano del Cusco y Alianza Lima, por el Torneo Clausura 2025, el futbolista ecuatoriano Eryc Castillo fue blanco de insultos discriminatorios cuando dejaba el campo de juego, luego de ser expulsado en los minutos finales del partido disputado en el estadio Inca Garcilaso de la Vega.
La situación generó una inmediata reacción institucional. El Ministerio de Cultura, mediante un comunicado oficial, exhortó a la Federación Peruana de Fútbol (FPF) a iniciar el proceso de sanción correspondiente contra los responsables. La cartera recordó que este tipo de conductas no solo atentan contra la dignidad de los jugadores, sino que constituyen una falta tipificada en la Ley N.° 30037, norma que establece medidas contra la violencia en espectáculos deportivos.
El episodio se suma a una serie de casos recientes en el mismo recinto deportivo, lo que refuerza la preocupación por la persistencia de actitudes discriminatorias en el balompié nacional. Apenas una semana atrás, la futbolista Sashenka Porras denunció haber recibido comentarios racistas durante un partido frente a la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco, en la categoría femenina.
“Rechazamos rotundamente el acto de discriminación que deshumaniza a ciudadanos afrodescendientes por su color de piel. Invocamos a la hinchada a promover el respeto y la convivencia en las tribunas”, expresó Gustavo Oré, director de Diversidad Cultural y Eliminación de la Discriminación Racial del Ministerio de Cultura, en respuesta a lo sucedido en Cusco.
El marco normativo y la exigencia de sanciones

La legislación vigente establece que cualquier espectador que incurra en insultos racistas puede recibir la prohibición de ingreso a recintos deportivos hasta por un máximo de dos años. Así lo precisa tanto la Ley N.° 30037 como el Reglamento Único de Justicia de la FPF. Estas disposiciones buscan disuadir la violencia verbal y garantizar un entorno más seguro y respetuoso para quienes participan en los espectáculos deportivos.
El Ministerio de Cultura destacó que la aplicación de estas sanciones corresponde a la FPF, en su calidad de ente rector del fútbol peruano. En esa línea, solicitó que se actúe con firmeza frente a las conductas racistas detectadas en el estadio Inca Garcilaso de la Vega, escenario que en los últimos meses ha estado bajo escrutinio por episodios similares.
Capacitaciones y prevención
Además de la exigencia de sanciones, la cartera de Cultura ofreció apoyo directo en el plano preventivo. Puso a disposición del Club Cienciano y de la Comisión Nacional de Árbitros (CONAR) capacitaciones orientadas a reforzar la política de tolerancia cero frente al racismo en el fútbol. Estas acciones buscan sensibilizar tanto a los actores del deporte como a las instituciones que lo organizan.
El propio Gustavo Oré adelantó que el Ministerio convocará a los clubes del Cusco con el fin de coordinar estrategias conjuntas. “Convocaremos próximamente a las instituciones deportivas de la región para fortalecer el trabajo de erradicación del racismo”, puntualizó el funcionario.
En paralelo a estas medidas inmediatas, el Ejecutivo espera que el Congreso apruebe el proyecto de Ley N.° 6311/2023-PE, que plantea la creación de una norma de promoción de la diversidad cultural y eliminación de la discriminación étnico-racial. Este proyecto forma parte de una política integral que busca atender la problemática más allá del ámbito deportivo.
De manera complementaria, el Ministerio de Cultura elabora una propuesta de modificación a la Ley N.° 30037. El objetivo es ampliar las sanciones a quienes incurran en actos racistas de manera reiterada, prohibiéndoles el acceso y la compra de entradas de forma permanente, una recomendación respaldada por la FIFA.
El caso de Eryc Castillo

La polémica en Cusco también tiene nombre propio. Eryc “La Culebra” Castillo, futbolista ecuatoriano que encontró en Alianza Lima un impulso para su carrera, vivió en el último partido uno de los episodios más duros desde su llegada al Perú. Tras recibir la tarjeta roja por una fuerte entrada sobre el jugador ‘Ruso’ Neira, Castillo fue despedido del campo entre insultos racistas provenientes de un sector de la tribuna.
Los gritos fueron captados en videos difundidos en redes sociales, donde se escucha claramente expresiones ofensivas como: “Hijo de p… Mono asqueroso de m…”. Estas imágenes circularon rápidamente y provocaron un rechazo generalizado, tanto de aficionados como de la delegación íntima, que exigió sanciones inmediatas para quienes protagonizaron los ataques.
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