Infidelidad emocional: cómo WhatsApp y las redes sociales son vías para engañar sin contacto físico

En un mundo hiperconectado, las redes sociales permiten interactuar con con cualquier persona e ir de un simple saludo ocasional a conversaciones cargadas de intimidad u secretos

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las redes sociales permiten interactuar
las redes sociales permiten interactuar con con cualquier persona e ir de un simple saludo ocasional a conversaciones cargadas de intimidad u secretos | Freepik

No hay besos, no hay contacto físico, pero sí hay mensajes ocultos, conversaciones cargadas de intimidad y secretos que nunca se cuentan a la pareja. Es la infidelidad emocional, un fenómeno cada vez más frecuente y, según los psicólogos, tan o más dañino que la infidelidad física.

En un mundo hiperconectado, donde las redes sociales y la mensajería instantánea permiten interactuar con cualquiera en cualquier momento, las fronteras de lo que es “aceptable” dentro de una relación se han vuelto difusas.

Para la Dra. Shirley Glass, psicóloga y autora del libro Not Just Friends, la infidelidad emocional ocurre cuando una persona dedica tiempo, energía y afecto a alguien fuera de la pareja, de forma que afecta la intimidad y el compromiso dentro de la relación principal.

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Un problema invisible hasta que explota

A diferencia de la infidelidad física, que suele ser evidente cuando se descubre, la emocional es más sutil. No deja rastros corporales, pero sí un impacto psicológico profundo.

Diversos estudios señalan que la infidelidad emocional provoca un impacto similar al de la infidelidad física. Investigaciones como la realizada por Amanda J. Rose evidencian que el sufrimiento derivado de una infidelidad emocional puede llegar a ser tan intenso como el provocado por una infidelidad física en la pareja.

Redes sociales: el nuevo terreno de la traición

Instagram, WhatsApp, Facebook y TikTok han abierto puertas para que el coqueteo se mantenga bajo el radar. Un “like” constante, un mensaje nocturno o un chat con apodos cariñosos pueden pasar inadvertidos… hasta que dejan de ser inocentes.

La Universidad de Kansas (2020) encontró que un 80% de los encuestados consideraba que mantener conversaciones íntimas por redes con otra persona, sin que la pareja lo supiera, era infidelidad emocional.

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Dra. Esther Perel, psicoterapeuta belga y autora de The State of Affairs. sostiene que la infidelidad se compone de tres elementos principales. El primero es la implicación emocional, que está presente en mayor o menor grado incluso en conductas consideradas impulsivas, ya que rara vez una acción carece totalmente de significado. El segundo elemento es la calidad de esa implicación con la otra persona, el sexo o los sentimientos involucrados.

El tercer elemento, que considera el más relevante, es la “alquimia sexual”. Perel aclara que "la mayoría de las infidelidades no giran solo en torno al sexo, sino en torno al deseo: el deseo de ser deseado, de sentirse importante, de recibir atención, de conectar con alguien que se preocupa, de sentirse vivo y de reconectar con aspectos personales que se habían perdido".

Considera que la capacidad de imaginar un beso puede tener un impacto tan grande como el de un encuentro físico prolongado, y que la mente es el órgano más importante en la experiencia sexual. Para Perel, la combinación del secreto, la implicación emocional y la alquimia sexual define los componentes centrales de la infidelidad.

Miles de parejas se separan
Miles de parejas se separan al año en Perú, en su mayoría son por causales de infidelidad

¿Por qué ocurre?

Las razones varían, pero los especialistas coinciden en que muchas veces no se busca una nueva pareja, sino una válvula de escape emocional. Entre las causas más comunes:

  • Falta de comunicación en la relación principal.
  • Necesidad de validación y atención.
  • Monotonía y aburrimiento.
  • Problemas no resueltos que llevan a buscar intimidad fuera.

Perel lo resume así: cuando tienes una infidelidad se rompe la gran ambición del amor, porque dice que no eres el único, que en realidad eres reemplazable, no eres indispensable y eso te rompe. Es una crisis de identidad.

Consecuencias emocionales

La infidelidad emocional puede erosionar la confianza de forma más lenta, pero igualmente destructiva. Quien la sufre suele experimentar:

  • Sentimientos de traición y humillación.
  • Inseguridad y baja autoestima.
  • Dudas sobre el futuro de la relación.
  • Ansiedad y depresión.

En muchos casos, las parejas que enfrentan este tipo de traición necesitan terapia para reconstruir la confianza, un proceso que puede durar meses o años.

¿Es siempre infidelidad?

Aquí surge un debate: ¿toda conexión cercana con otra persona fuera de la pareja es una traición? Para algunos expertos, no necesariamente.

“Podemos tener amistades profundas sin que sean una amenaza para la relación. La clave está en los límites y en la transparencia”, dice Dr. John Gottman, psicólogo y cofundador del Gottman Institute.

La diferencia entre amistad e infidelidad emocional radica en la intención y el grado de secreto. Si se ocultan conversaciones, se borran mensajes o se comparte más intimidad con otra persona que con la pareja, las señales de alerta están encendidas.

Cómo prevenir la infidelidad

Los terapeutas coinciden en que la prevención pasa por:

  1. Comunicación clara: Hablar sobre qué se considera infidelidad dentro de la pareja.
  2. Cuidar la intimidad: No solo física, sino también emocional.
  3. Mantener la conexión: Compartir proyectos, intereses y tiempo de calidad.
  4. Ser transparente: Evitar secretos innecesarios.

La fidelidad no es ausencia de deseo por otros, es un compromiso diario de nutrir la relación que hemos elegido.

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Los hombres colombianos son reconocidos en el mundo por sus acciones cuestionables en sus relaciones - crédito Freepik

El reto de las relaciones modernas

En una era donde lo privado y lo público se mezclan y la validación externa está a un clic, la infidelidad emocional plantea un desafío adicional a las parejas: definir sus propias reglas y límites.

Como concluye Esther Perel: “La infidelidad, física o emocional, nos obliga a replantearnos qué es ser fiel. Y esa definición, hoy más que nunca, es una negociación constante”.