La presidenta de la República, Dina Boluarte, participó en un evento junto a las madres de las ollas comunes, donde buscó destacar la labor de las mujeres que lideran estos espacios con recursos limitados. Sin embargo, tuvo declaraciones que se alejan de la realidad de lo que el equipo debe realizar a diario.
Boluarte subrayó que con apenas 10 soles es posible elaborar una sopa, un plato de segundo e incluso un postre. Pero, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Percepción de Desigualdades (Enades) 2024, se revela que la canasta básica ha subido en un 14% en los últimos dos años.
Si bien algunas madres realizan lo posible para que esto suceda, son muy pocas las veces que se logra garantizar la seguridad alimentaria en sectores vulnerables. Asimismo, el informe elaborado por Oxfam y el Instituto de Estudios Peruanos (IEP), señala que en el 2024 se necesita S/744 como mínimo para subsistir.

Otro informe del INEI, en Perú, indica que el gasto en alimentos consumidos dentro del hogar lidera con un 29,5%, equivalente a S/256, seguido por el gasto en alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que constituye un 21,6%, con un valor de S/187.
Índice de hambre en el Perú se posiciona con el peor puntaje de manera consecutiva
A principios de noviembre, se reveló que el Perú enfrenta una crisis alimentaria significativa, según el Índice Global del Hambre (IGH) 2024, elaborado por organizaciones como Welt Hunger Hilfe, Helvetas Perú, Cesvi y Ayuda en Acción. El informe destaca que el país ha mantenido un puntaje de 19.6 en 2023, igual que el año anterior, lo que lo posiciona como el peor en los últimos 15 años.
El estudio clasifica a 23 departamentos del país en niveles de hambre grave o moderada. De estos, 10 presentan un diagnóstico de hambre “grave”, mientras que 13 se encuentran en una situación “moderada”. Este panorama evidencia la gravedad de la crisis alimentaria que afecta a diversas regiones del país.

El informe también señala que la economía peruana enfrentó desafíos significativos en 2022, incluyendo una recesión económica. El impacto más severo se observó en hogares que destinan una gran parte de sus ingresos a la alimentación. A esta inseguridad alimentaria se suman las desigualdades y la crisis climática, factores que agravan la situación.
En conversación con Jessica Huamán, Coordinadora Nacional de la Plataforma Nacional por la Seguridad Alimentaria, señaló que para mejorar estas cifras es necesario que los gobiernos locales también intervengan.

En caso de no lograr cubrir la alimentación de la mujer, podría perjudicar a sus hijas e hijos en un futuro o en estado de gestación. Por ello, indica que no solo es importante crear programas, sino también incluirlas y que tengan las herramientas.
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