
En Gamarra, el emporio comercial más importante del Perú, se ha desatado una guerra sin cuartel entre sanguinarias mafias de cobro de cupos. Todo pasa delante de las autoridades policiales, municipales y ediles. En medio de este desborde de criminalidad, que tiene un sello de extorsión, balas y muerte, se encuentran cientos de comerciantes que buscan salir adelante y miles de compradores que cada vez más prefieren no acudir a esta zona de La Victoria por miedo.
Durante los últimos meses, lo que aparentaba ser solo una sensación de inseguridad ha terminado materializándose. A finales de julio de este año, Deberin Chihuan Ruiz, de 53 años, quien se desempeñaba como jefe de seguridad del damero B de Gamarra, acabó acribillado por sicarios a bordo de una motocicleta. Los numerosos casquillos de bala en la escena del crimen revelaban la insanía y enseñamiento contra la autoridad.
Chihuan Ruiz tenía la encargatura, de parte de la Municipalidad de La Victoria, de liderar los operativos de fiscalización para combatir el incesante comercio ambulatorio en la zona. “Su buena labor que venía realizando es probablemente lo que lo ha llevado a ser víctima de estos delincuentes”, dijo, a horas de su deceso, Juan José Roncagliolo, gerente de Seguridad Ciudadana de la comuna.

El último megaoperativo exitoso del que participó el hoy fallecido jefe de seguridad data del 4 de julio de este año. En horas de la madrugada, al menos 900 policías y cerca de 700 agentes de serenazgo y fiscalización se instalaron en puntos estratégicos del damero B, que comprende las avenidas Huánuco, Bausate y Meza, Parinacochas e Isabel la Católica, para impedir el ingreso de ambulantes y, por consiguiente, de las mafias que le cobran ‘cupos’ a estos. La muerte de Chihuan Ruiz fue la contundente respuesta de la delincuencia.
Solo hay de 10 a 20 policías al día
Para Susana Saldaña, presidenta de la Asociación Empresarial de Gamarra, no existe una presencia policial fuerte, como aseguran las autoridades, y la mejor prueba de ello fue el asalto a unos cambistas en pleno corazón del emporio, a fines de junio de este año. Aunque se capturó a uno de los asaltantes, los otros escaparon corriendo. La policía tardó más de media hora en llegar a la zona.

“Nosotros durante meses hemos estado piéndole al Ministerio del Interior que nos apoye con más policías para liberar las zonas internas y externas de Gamarra, porque está tomado por mafias, y advertimos que en cualquier momento iba a correr sangre. Estos delincuentes tienen claro que, cuando no hay orden, la impunidad es la que gana”, agrega.
Con bastante preocupación e impotencia, la representante de Gamarra asegura que desde el gobierno actual se cree que el pedido de más policías en la zona comercial ‘es para cuidarle los negocios’, como si lo que reclamaran fueran guardias de seguridad.
“¡Por supuesto que no! Sabemos que velar por el negocio es responsabilidad nuestra. Lo que estamos pidiendo es que nos liberen nuestras vías y de las mafias. Porque son ellas las que fortalecen, protegen y usan de fachada el comercio informal. Ellos son los verdaderos beneficiados, con las ganancias millonarias del cobro de cupos”, señala.

Enfrentados por el cobro de cupos
Saldaña confirma que el megaoperativo de inicios de julio de este año, del que participó Chihuan Ruiz, golpeó a las mafias extorsivas que ya habían cobrado por adelanto a miles de ambulantes, para que puedan tener un espacio dentro de Gamarra y vender sus productos por la celebración de 28 de Julio, una de las campañas más importante del año.
“La mafias empezaron a actuar de forma desesperada, porque se libera la zona interna del damero B, previo a la campaña de julio. Y ellos ya habían cobrado por adelantado a los informales. Para calmarlos, les dicen que en quincena se va la policía y no se preocupen, pero no fue así. A los días acribillan al señor Chihuan y empieza esta guerra por los espacios de las avenidas de alrededor de Gamarra”, relata a este medio.
Al ser retirados del interior del emporio comercial, la mayoría de ambulantes abarrotó la avenida Aviación y otro numeroso grupo se desplegó hacia Huánuco, Bausate y Meza, Parinacochas e Isabel la Católica. “Lo que pasa es que estos alrededores de Gamarra ya eran territorio de otras mafias y, al salir las que operaban dentro, se ha producido un enfrentamiento, una guerra”, asegura.
La policía recupera estas zonas solo por algunas semanas, sobre todo cuando llega la prensa a la zona, pero luego disminuye la presencia de los agentes al punto que parece que Gamarra estuviera a su suerte, aclara. Según la presidenta de la asociación, esa es una situación que se repite desde siempre, pese a que ya van varios gobiernos, ministros y alcaldes.
Ante esto, Saldaña lanza un contundente mensaje: “Nosotros no nos vamos a callar. A esta situación, hemos decidido plantarle cara y no soportar más. Si siguemos así, mañana estas mafias nos van a cobrar por entrar a Gamarra. Hoy le cobran cupo al ambulante, mañana nos cobrarán a los formales”.

Pagan de entre 30 a 100 soles diarios
Infobae Perú recorrió el interior del emporio comercial y las vías que están tomadas por las mafias. Se observó una mínima presencia policial y un gran número de ambulantes en las afueras, al punto que vías de libre tránsito como Huánuco son practicamente cerradas y los buses de transporte público tienen que tomar otras calles para salir del lugar.
Se comprobó -por conversaciones con algunos informales- que pagan a diario entre 30 a 100 soles a las mafias de cobro de cupos. Las zonas con mayor afluencia de compradores son las más costosas. Haciendo un simple cálculo, solo un ambulante puede llegar a pagar al mes tres mil soles para que lo dejen vender sus productos en la calle. En las galerías de Gamarra, hay puestos desde 50 dólares por mes, pero esto pasa desapercibido.
“Nosotros solo queremos trabajar, no le estamos haciendo daño a nadie. Tenemos familia, hijos pequeños y padres ancianos que mantener. No estamos robando ni matando. Solo queremos llevar comida para la mesa, pero eso muchos no lo entienden”, dijo -a este medio- una ambulante que vende ropa desde hace cinco años en las calles de Gamarra.

Necesitamos una respuesta inmediata
El general PNP (r) Eduardo Pérez Rocha, exdirector de la policía, conversó con Infobae Perú acerca de esta preocupante situación en el emporio comercial de Gamarra. Advirtió que el cobro de cupos es una de las figuras delictivas que más está creciendo en nuestro país, seguido por el sicariato. Para él, la clave está en fortalecer la inteligencia policial.
“La delincuencia, si no se controla o combate, tiende a crecer y replicarse en todo el país y va a ser difícil recuperar la seguridad. Necesitamos una respuesta inmediata con inteligencia operativa”, refirió.
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