
Ica, 2019. Mariana* presentó una denuncia por violencia sexual contra Giancarlo Miguel Espinoza, pero el Juzgado Penal de Ica decidió absolver al acusado de los cargos porque aseguraban que la ropa interior de la víctima demostraba que se había preparado para el acto íntimo. Muchos sectores rechazaron la sentencia por el componente machista con el que fue interpretada. Lamentablemente, dos años después, el país volvió a registrar un caso similar: una joven (19) denunció a un hombre que intentó abusar sexualmente de ella, pero la Sala Penal de Cusco desestimó esta acusación porque tenía ‘chupetones’ en el cuello. Para los jueces, esto es muestra del consentimiento de la joven para tener relaciones sexuales.
La tarde del 18 de marzo de 2021 marcó duramente la vida de Diana*. Según la confesión de la presunta víctima al Ministerio Público, Marco Julio Gómez Pinedo y ella se encontraban en el mismo domicilio bebiendo alcohol junto a dos amigos cuando sucedió la agresión. En su declaración indica que al quedarse a solas, él intentó abusar sexualmente de ella sometiéndola usando la fuerza física. Como producto de ello, la joven quedó con ‘chupetones’ en distintas partes del torso, pese a esta habría intentado defender.
Su compañera Juana* habría pasado por una situación similar con el acusado. La menor de 17 años se encontraba sola en uno de los ambientes cuando el sujeto se acercó a ella e intentó violentarla sexualmente, pero la adolescente logró defenderse usando la fuerza física, según reveló ante las autoridades. Además, comentó que en ese momentó llegó Emerson Chávez Mendoza, quien la ayudó a deshacerse del hombre.
Fue senteciado, pero luego absuelto
El 9 de marzo del 2022, se sentenció a Gómez Pinedo como autor del delito contra la libertad sexual como subtipo violación sexual agravado contra ambas jóvenes. El imputado recibió 30 años de pena privativa de libertad efectiva y se le fijó una reparación civil de S/ 10 mil a las agraviadas. Sin embargo, la defensa legal apeló y la Sala Penal salió a favor del denunciado en un repudiable fallo.
La Sala Penal de Cusco determinó que Diana* tenía ‘chupetones’, como se le conoce comúnmente, la zona mamaria y el cuello detallados en el certificado médico legal. Para los jueces, al estar ubicados en estas zonas vulnerables, no concordaba con la versión de la fiscalía, quien argumentaba que se había utilizado la violencia física para agredirla sexualmente, pues consideraron que no es posible que estas lesiones se realicen sin que la joven no se oponga.
El representante del Ministerio Público respondió ante esta afirmación y señaló que no es posible concebir la idea de que “si bien es cierto existen sugilaciones en la agraviada, ello no quiere decir que las relaciones sexuales hayan sido consentidas”, pero esto no fue tomado en cuenta.

Según el documento del Poder Judicial, ambas jóvenes pasaron por una entrevista única en la cámara gessel y pericias psicológicas, lo que confirmaron que efectivamente habían sido víctima de un episodio de violencia sexual de parte del denunciado. Pese a ello, los magistrados consideraron que no se encontraban las pruebas suficientes para que este caso sea considerado un delito de violación sexual “ni mucho menos pruebas objetivas que acrediten la veracidad de la tesis planteada por el Ministerio Público”.
“[El denunciado] corresponde ser absuelto de la acusación fiscal por el delito de violación sexual, previsto en el Art. 170° numeral 13) del Código Penal, careciendo de objeto analizar si la sentencia venida en grado respecto a los demás agravios como es la vulneración al derecho a la debida motivación de resoluciones y vulneración al debido proceso en su vertiente al principio de la unidad y continuidad de la audiencia de juzgamiento”, ordena la Sala Penal de Cusco.

“Un duro golpe a la protección de las mujeres”
Para la exministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, Rosario Sasieta, esta sentencia evidencia la falta de consentimiento de la Sala en lo que concierne a la lamentable realidad que atraviesan las niñas y jóvenes que son víctimas de violencia sexual.
“La Sala Penal de Cusco está queriendo informarnos que esta ciega frente a la realidad de los ultrajes de menores. Las niñas cuando son ultrajadas, frente a la superioridad fisica del agresor, se quedan paralizadas. Se dejan hacer todo lo que el agresor desea. ¿Qué quiere la Sala? ¿Que las menores ofrezcan resistencia para que las maten? Es ignominiosa esta sentencia”, declaró a Infobae Perú.

La experta en defensa legal de niñas y mujeres frente a situaciones de violencia detalló que la presencia de ‘chupetones’ en el cuerpo de las víctimas no puede interpretarse como una muestra de consentimiento. “La Corte Suprema lo tiene que anular y tiene que sacar un pleno casatorio que resuelva esta situación. Es un golpe a la protección de las mujeres, es un golpe fuerte”, informó.
La abogada explicó que lo que ha hecho la Sala Penal de Cusco es anular el delito de violación, pedirle al juez que revise el caso nuevamente y emita una nueva sentencia.
“Esta lamentable sentencia reconfirma que las mujeres estamos en una situación muy vulnerable. Sobre todo, las niñas, las menores de edad. Si nosotros no tenemos piedad por esto, no tenemos con ojo de misericordia al situación de las niñas que son víctimas. Cada día, 5 niñas de 10 a 14 años dan a luz en los hospitales. ¿Dieron su consentimiento? No, fueron ultrajadas”, puntualizó.
Un mal precedente
En Perú, las cifras de violencia contra la mujer son preocupantes. Constantemente se registran casos de feminicidios, repudiables denuncias de violación sexual y agresiones físicas que pueden dejar secuelas de por vida en las víctimas. Ante esta situación, el sistema de justicia tarda gran cantidad de años para sentenciar a los agresores y, muchas veces, las afectadas nunca llegan a alcanzar justicia.
Según una investigación de Infobae Perú, el 79% de los casos de violencia sexual contra menores de edad, de 0 a 17 años, tarda más de 36 meses para sentenciar a los agresores. Mayormente, estas decisiones judiciales están basadas en ideas machistas de los operadores de justicia. Aunque este pensamiento daña y revictimiza a las mujeres que sufrieron violencia, se continúan registrando en el país.

Mientras que contamos con jueces que desconocen la realidad de las mujeres en el país, en paralelo miles de niñas son víctimas de crueles casos de abuso sexual, así lo informó la viceministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables. Solo en lo que va del 2023, los Centros de Emergencia Mujer han recibido más de 20 mil denuncias de violación sexual contra mujeres, en su mayoría, adolescentes.
Son 8 mil menores de edad que han denunciado ser víctimas de abuso sexual por cada mes, de acuerdo a Elba Espinoza. Además, el Programa Nacional Aurora atendió más de 150 mil casos de violencia basada en género.
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