Aparecen con vida en aguas panameñas tres pescadores costarricenses reportados como desaparecidos

El Servicio Nacional de Fronteras ubicó a los náufragos cerca de la comarca Guna Yala, en el litoral Atlántico

Los tres tripulantes fueron trasladados a un centro de salud para recibir atención médica y continuar con los trámites correspondientes. (Cortesía)
Los tres tripulantes fueron trasladados a un centro de salud para recibir atención médica y continuar con los trámites correspondientes. (Cortesía)
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El Servicio Nacional de Fronteras (Senafront) de Panamá rescató a tres costarricenses que pasaron días a la deriva en el Caribe por una falla mecánica.

El caso llegó apenas semanas después de que la tripulación de la lancha El Corrongo viviera un episodio casi idéntico y terminara varada en Colombia tras 12 días en altamar.

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Ambas embarcaciones zarparon el mismo 19 de octubre. Las dos sufrieron desperfectos en el motor que las dejaron sin propulsión en la misma franja del Caribe centroamericano, de acuerdo con los reportes.

Los tres costarricenses rescatados tienen 37, 25 y 20 años. Habían sido reportados como desaparecidos en Costa Rica desde el 19 de octubre, cuando salieron a navegar en una embarcación que después sufrió fallas mecánicas.

La maniobra de rescate se concretó cerca de la comunidad indígena de Ogobsucun, en la comarca Guna Yala, con la colaboración de pobladores de la zona.

Personal del Servicio Nacional de Guardacostas de Costa Rica,  patrullando a 14 millas náuticas de playa Guiones, provincia de Guanacaste. Fuente: MSP
Personal del Servicio Nacional de Guardacostas de Costa Rica, patrullando a 14 millas náuticas de playa Guiones, provincia de Guanacaste. Fuente: MSP

Tras ser llevados a puerto seguro, los tres hombres fueron trasladados a un centro de salud para recibir atención médica y continuar con los trámites correspondientes.

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Cuando una embarcación pierde la propulsión en el mar, queda sujeta únicamente al viento, las olas y las corrientes. Esa condición puede desplazarla de forma impredecible hacia zonas fronterizas o incluso hacia aguas internacionales, tal como han advertido en otras ocasiones las autoridades costarricenses.

Ese fue, según medios panameños, el origen del desplazamiento que terminó con el hallazgo de los tres hombres en el Caribe panameño.

El reporte inicial de la desaparición se generó en territorio costarricense y, ante la falta de noticias, se activó un dispositivo de búsqueda conjunto.

La operación involucró al Servicio Nacional de Guardacostas de Costa Rica, a autoridades panameñas y a apoyo aéreo de Estados Unidos. El trabajo se apoyó en patrullajes marítimos y en el análisis de corrientes y vientos para estimar la posible ruta de deriva del bote sin motor.

Un miembro del Servicio Nacional de Fronteras de Panamá (Senafront) en labores de vigilancia marítima. REUTERS/Mauricio Valenzuela
Un miembro del Servicio Nacional de Fronteras de Panamá (Senafront) en labores de vigilancia marítima. REUTERS/Mauricio Valenzuela

Ese esquema de cooperación no es excepcional. El Servicio Nacional de Guardacostas costarricense suele coordinar con el Sistema de Emergencias 9-1-1 la recepción de avisos de familiares o terceros, y despliega de inmediato patrullajes con énfasis en el último punto reportado por la tripulación.

El antecedente más cercano a este rescate es el de la lancha El Corrongo, cuya tripulación de tres pescadores costarricenses también zarpó el 19 de octubre, desde Cieneguita, Limón. Fueron hallados con vida en Colombia luego de 12 días en el mar.

En ese caso, la alerta llegó primero a las autoridades panameñas y después fue retransmitida al Servicio Nacional de Guardacostas de Costa Rica. A partir de ahí se iniciaron patrullajes constantes desde la estación de Limón, con apoyo de aeronaves estadounidenses y coordinación del Servicio Nacional Aeronaval de Panamá.

Los tripulantes de El Corrongo no son las mismas personas rescatadas por el Senafront. Sin embargo, la estructura de alerta y respuesta resultó prácticamente igual en ambos episodios, lo que sugiere que los dos hechos se insertan en el mismo marco operativo de cooperación regional para localizar embarcaciones perdidas en esa franja del Caribe.

Las informaciones reportadas por los medios de comunicación sobre desapariciones costarricenses en el Caribe coinciden en un punto: muchas embarcaciones artesanales navegan con motores que ya presentaban fallas conocidas por los propios tripulantes. También suelen cargar provisiones de comida y agua calculadas para una sola jornada, lo que multiplica el riesgo ante cualquier avería.

Un indígena de la Comarca Guna Yala navega en una canoa en aguas cercanas a la comunidad indígena de Ogobsucun. EFE/ Bienvenido Velasco
Un indígena de la Comarca Guna Yala navega en una canoa en aguas cercanas a la comunidad indígena de Ogobsucun. EFE/ Bienvenido Velasco

En el caso de El Corrongo, familiares de los pescadores señalaron que el motor llevaba días con problemas antes de la salida. Pese a eso, la tripulación decidió zarpar durante la madrugada del 19 de octubre con provisiones limitadas y, según algunos reportes, sin chalecos salvavidas.

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