El calentamiento del mar en Panamá enciende alertas por los corales y la pesca

Investigadores detectaron agua cálida persistente en el Pacífico y diferencias en la disponibilidad de oxígeno entre sectores de Bocas del Toro.

Arrecife submarino con numerosas estructuras de coral de color blanco ramificadas y planas con pequeños peces sobre aguas azules.
El blanqueamiento de corales ya fue observado en 2026 en los golfos de Panamá y Chiriquí, según Anabell Cornejo. La investigadora advirtió que el calor prolongado puede afectar a las especies que dependen de los arrecifes. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El estado del mar no siempre puede reconocerse desde la costa. Cambios en la temperatura, el oxígeno y la salinidad ocurren bajo la superficie y pueden alterar las condiciones de vida de corales y peces. Las mediciones que se realizan en el Pacífico y el Caribe panameño permiten detectar esas variaciones y seguir sus efectos a lo largo del tiempo.

En la bahía de Panamá, los registros de 2026 muestran agua cálida persistente desde mayo. En Bocas del Toro, las mediciones revelan que la disponibilidad de oxígeno cambia considerablemente entre sitios del mismo archipiélago.

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Esos fueron algunos de los hallazgos presentados por investigadores del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) en un conversatorio organizado junto con la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt).

Anabell Cornejo, gerente de Monitoreo Marino del STRI, explicó que durante las primeras semanas de septiembre no observaron la separación habitual entre el agua cálida superficial y la más fría de las profundidades en la bahía de Panamá. Esa división, llamada termoclina, ayuda a los investigadores a entender cómo se distribuye el calor bajo la superficie.

El monitoreo de la bahía de Panamá comenzó en 2017 y abarca siete estaciones. Esa continuidad permitió identificar que en 2025 no ocurrió el afloramiento estacional habitual. Cortesía
El monitoreo de la bahía de Panamá comenzó en 2017 y abarca siete estaciones. Esa continuidad permitió identificar que en 2025 no ocurrió el afloramiento estacional habitual. Cortesía

Cornejo pidió seguir el comportamiento del agua antes de sacar conclusiones. Las mediciones llegaron hasta unos 45 o 50 metros, de modo que no muestran lo que sucede más abajo. En una salida posterior, el equipo encontró una diferencia de 2,5 grados entre la superficie y la profundidad. Habrá que observar si ese cambio se mantiene y qué papel tienen los vientos del norte.

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Los científicos llevan cerca de nueve años tomando datos en siete estaciones de la bahía. Esa serie permitió identificar otro hecho fuera de lo habitual: en 2025 faltó el afloramiento estacional que normalmente lleva agua fría y rica en nutrientes hacia la superficie durante la estación seca. La temperatura descendió por poco tiempo, pero no lo suficiente para que ocurriera el proceso habitual.

El afloramiento favorece la producción de alimento para distintos organismos marinos y tiene importancia para los recursos pesqueros. Cornejo contó que colegas habían observado sardinas más delgadas de lo normal después de su ausencia.

La observación apunta a un posible efecto en la cadena alimenticia, aunque todavía se necesitan estudios para determinar su alcance.

Los datos recogidos en ambas costas están disponibles para nuevas investigaciones. Durante el conversatorio, científicos del STRI invitaron a universidades panameñas a utilizarlos para estudiar problemas del país. Cortesía
Los datos recogidos en ambas costas están disponibles para nuevas investigaciones. Durante el conversatorio, científicos del STRI invitaron a universidades panameñas a utilizarlos para estudiar problemas del país. Cortesía

El aumento de temperatura también preocupa por los arrecifes. Cornejo recordó que en 2023 se registró blanqueamiento de corales en Contadora tras un periodo de calentamiento.

Durante 2026, afirmó, ya observaron blanqueamiento en los golfos de Panamá y Chiriquí. Si el estrés térmico persiste, los corales pueden morir y afectar a las especies que encuentran alimento o refugio en ellos.

La especialista advirtió que los próximos meses serán importantes para observar la evolución del calentamiento. Durante el conversatorio señaló que las previsiones consultadas situaban entre octubre y noviembre el periodo de mayor intensidad de El Niño.

Por ahora, los datos permiten identificar condiciones preocupantes, pero no establecer cómo responderá cada zona costera ni cuánto tiempo durarán sus efectos.

En Bocas del Toro, Milton Antonio Sandoval Recinos, técnico del proyecto MarineGEO del STRI, presentó resultados del monitoreo semanal en ocho puntos del archipiélago. El equipo mide temperatura, salinidad, turbidez y oxígeno, y relaciona esos registros con el estado de los pastos marinos, los arrecifes, los peces y otros organismos que viven en ellos.

Los registros de Bocas del Toro muestran menos oxígeno a mayor profundidad en Pastores, cuyas aguas son más confinadas, que en Colón Norte, un sector más expuesto al movimiento del mar. Foto cedida por Tim Treuer
Los registros de Bocas del Toro muestran menos oxígeno a mayor profundidad en Pastores, cuyas aguas son más confinadas, que en Colón Norte, un sector más expuesto al movimiento del mar. Foto cedida por Tim Treuer

Una comparación mostró menos oxígeno a mayor profundidad en Pastores, una zona de aguas más confinadas, que en Colón Norte, más expuesta al movimiento del mar. Sandoval explicó que las condiciones pueden ser distintas incluso entre sitios cercanos: la circulación del agua influye en el oxígeno disponible para la vida marina.

Cornejo añadió que en sectores de Pastores y Almirante se han registrado áreas sin oxígeno, un problema que requiere investigación sostenida. Las exposiciones no aportaron cifras para establecer la extensión actual de esas áreas. Sandoval también indicó que han identificado un mayor blanqueamiento de corales durante las evaluaciones que realizan en Bocas del Toro.

La lluvia introduce otras variaciones en el archipiélago. En Almirante, Sandoval mostró que un periodo más lluvioso registró mayor turbidez y menor salinidad: el agua que llega desde tierra arrastra materiales y cambia las condiciones costeras. Estos datos ayudan a estudiar lo que ocurre en las praderas de pastos marinos, donde encuentran protección peces jóvenes.

A las variaciones naturales se suma la presión de las actividades humanas. Sandoval mencionó Hospital Point y Almirante entre los puntos con mayor tránsito de lanchas y presencia de basura o posibles residuos de combustible. Compararlos con lugares de menor actividad permite investigar cómo se relacionan esas presiones con el estado de los ecosistemas.

Vista aérea de un mar tormentoso con olas espumosas, bajo un cielo gris oscuro y amenazante, con palmeras inclinadas por el viento en la orilla.
La lluvia modifica las condiciones del agua en Almirante, Bocas del Toro. Las mediciones presentadas por el STRI muestran que, cuando aumentan las precipitaciones, sube la turbidez y baja la salinidad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Mantener las mediciones también representa un reto. Las salidas al mar, el mantenimiento de los equipos y el almacenamiento de datos requieren recursos; además, el mal tiempo puede impedir que se complete una jornada de trabajo. Cornejo planteó ampliar los puntos de observación y mejorar la información sobre el relieve submarino para comprender mejor los cambios en el golfo de Panamá.

Durante el encuentro, los investigadores invitaron a universidades e instituciones panameñas a utilizar los registros disponibles para estudiar problemas locales y apoyar decisiones sobre pesca y conservación. Los datos ya permiten reconocer cambios en ambas costas. Seguir midiéndolos y estudiar sus consecuencias será necesario para determinar qué riesgos enfrentan las especies y las comunidades que dependen del mar.

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