Mediante el sistema de marcaje bancario delincuentes despojan a víctima de $18,500 en Panamá

Alrededor del 2010 las instituciones bancarias y de seguridad señalan que comenzaron a identificar casos sistematizados de marcaje

Un hombre de perfil en primer plano observa la ventanilla de un banco donde un cliente cuenta dinero en efectivo.
Un cliente retira un fajo de billetes en la ventanilla de atención de un banco en Panamá mientras un hombre lo observa a poca distancia. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La estructura del marcaje bancario quedó expuesta en una investigación por el robo de $18,500 a un cuentahabiente en Changuinola, provincia de Bocas del Toro.

El grupo de delincuentes habría, como es la modalidad de este delito, dividido las tareas entre quienes vigilaban dentro de la entidad financiera y quienes seguían a la víctima fuera del lugar.

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Por el hecho, un hombre y una mujer permanecen detenidos de manera provisional por orden de un juez de garantías, tras una petición de la Fiscalía Regional de Bocas del Toro.

Ambos enfrentan cargos por asociación ilícita para delinquir y hurto agravado.

Según la investigación, los dos imputados siguieron a la víctima desde que salió de una sucursal bancaria con efectivo.

Un hombre apoyado en una columna mira hacia un edificio con el letrero Banco Central de Panamá y una señal de zona bancaria.
Un hombre observa a las personas que salen de la sede de un banco en Panamá desde la acera de enfrente, junto en un letrero que anuncia la zona bancaria. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La sustracción ocurrió cuando la persona afectada descendió por un momento de su vehículo para entrar a un comercio y en ese instante los acusados habrían actuado junto con otros tres hombres que todavía no han sido identificados.

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Los presuntos autores rompieron uno de los vidrios del automóvil y tomaron el dinero que estaba dentro. La causa sostiene que la acción respondió a una coordinación previa y no a una oportunidad casual.

El marcaje bancario consiste en observar a clientes que retiran sumas elevadas de efectivo, seguirlos cuando salen de una entidad financiera y atacar en un momento de descuido.

La modalidad suele incluir funciones separadas de vigilancia, comunicación y ejecución, lo que dificulta identificar a todos los participantes y reconstruir la secuencia del delito.

La Fiscalía investiga una presunta organización con tareas repartidas.

Una mujer entrega documentos a una cajera sonriente tras un mostrador con mampara de vidrio en una oficina bancaria.
Una mujer realiza un trámite financiero y recibe billetes en la ventanilla de atención de una sucursal bancaria en Panamá. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sumarias del Ministerio Público indican que el grupo mantenía una organización dedicada al rastreo de cuentahabientes. La estructura habría permitido elegir objetivos y conservar el contacto visual con ellos hasta el momento de la sustracción.

La estrategia se apoyaba en la vigilancia de las inmediaciones de los bancos, donde los sospechosos buscaban a personas que retiraban cantidades importantes de dinero y luego aguardaban una distracción.

El expediente describe una dinámica en la que algunos integrantes realizaban labores de observación, mientras otros permanecían fuera de la sucursal. Esa distribución de roles refuerza la imputación por asociación ilícita para delinquir.

El plazo entre el retiro y el ataque suele ser breve en este tipo de casos. Las organizaciones procuran evitar que la víctima deposite el efectivo, lo entregue a otra persona o adopte medidas adicionales de resguardo.

La rapidez también reduce la posibilidad de perder el rastro del objetivo. Para lograrlo, quienes observan dentro del banco deben transmitir información a los cómplices que esperan afuera.

Manos con anillo de plata y uñas azules cuentan varios billetes de cien dólares, que se apilan sobre una mesa de madera clara.
Una persona cuenta billetes de cien dólares, ordenados en un fajo sobre una superficie de madera clara. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Fuentes judiciales indican que la modalidad no depende de un contacto inmediato entre los delincuentes y la persona afectada, ya que el denominado marcador puede pasar inadvertido al presentarse como un cliente más dentro de la sucursal.

Ese individuo puede efectuar una operación mínima o limitarse a permanecer en el lugar. Su función consiste en detectar quiénes retiran sumas considerables y comunicar el dato al resto de la estructura.

Entre los elementos que los delincuentes pueden usar para escoger a una víctima figura la observación de retiros en las cajas. También pueden reparar en el tiempo que una persona permanece dentro de la entidad.

Las características externas del cliente pueden influir en esa evaluación. El tipo de vehículo y la vestimenta, según la información disponible, pueden generar entre los autores una percepción sobre la capacidad económica del cuentahabiente.

La discreción con la que se realiza esa primera etapa complica la obtención de pruebas. No siempre existe una interacción directa entre el marcador y la víctima antes de que ocurra el robo.

Un hombre y una mujer esposados de espaldas en una calle urbana junto a dos agentes de la Policía Nacional de Panamá.
Dos personas esposadas permanecen bajo la custodia de agentes de la Policía Nacional de Panamá en una calle de la ciudad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El marcaje se vinculó con otros riesgos para los clientes bancarios. Funcionarios de los sectores financiero y de seguridad señalaron que las instituciones comenzaron a identificar casos sistematizados de marcaje en Panamá alrededor de 2010. Desde entonces, la práctica mantuvo presencia en el país, con períodos de mayor incidencia en algunas provincias.

Para las entidades bancarias, el marcaje integra un conjunto de amenazas que también incluye el phishing, la suplantación de identidad, el cambiazo en cajeros automáticos y el robo de cheques. En ese grupo figuran además los cheques falsos o sin fondos utilizados para obtener mercancía.

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