
Nueve de cada diez trabajadores en Panamá consideran que su salario ya no es suficiente para cubrir sus necesidades básicas, una percepción que se ha agravado en los últimos meses y que refleja las presiones económicas que enfrentan miles de hogares en el país.
Así lo revela el estudio “¿Qué pasa con el salario?”, elaborado por Konzerta, según el cual el 93% de las personas trabajadoras afirma que sus ingresos no alcanzan para cubrir sus gastos esenciales.
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La cifra coloca a Panamá como el país con el porcentaje más alto entre las naciones analizadas en el estudio. Detrás aparecen Ecuador con 90%, Chile y Argentina con 87%, y Perú con 83%. El dato además representa un ligero deterioro respecto a 2025, cuando el 92% de los trabajadores panameños expresaba la misma preocupación.
La investigación también muestra un empeoramiento en la percepción sobre el poder adquisitivo. El 43% de los encuestados considera que su capacidad de compra se ha deteriorado en los últimos meses, nueve puntos porcentuales más que el año anterior, cuando esa opinión era compartida por el 34% de los participantes. Mientras tanto, el 48% considera que su situación se mantiene igual y apenas una minoría percibe alguna mejora.
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Detrás de esta percepción aparecen gastos que absorben buena parte de los ingresos familiares. Según el estudio, el 79% del salario termina destinado a cubrir necesidades prioritarias como alimentación, alquiler y pago de deudas. Para muchas personas, el sueldo desaparece prácticamente al momento de recibirlo.
Uno de los hallazgos más llamativos es la rapidez con que se agotan los ingresos mensuales. El 96% de los trabajadores asegura que su salario dura menos de dos semanas. Dentro de ese grupo, el 41% afirma que apenas recibe el pago debe destinarlo completamente a cancelar cuentas y compromisos financieros.
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Otro 26% indica que el dinero le alcanza menos de una semana, mientras que un 22% señala que llega a cubrir únicamente una semana de gastos. Apenas el 1% asegura que el salario le dura todo el mes.
Cuando se pregunta por los principales destinos del dinero, la alimentación y el alquiler aparecen empatados como las mayores cargas para los hogares panameños, con 32% cada uno. Les siguen el pago de deudas, con 15%; educación y transporte, con 7% cada uno; salud, con 4%; y recreación, que apenas representa el 1% de los gastos prioritarios.
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La presión económica también se refleja en el apoyo financiero que muchas personas brindan a familiares o allegados. El 68% de los trabajadores indica que ayuda económicamente a otras personas, ya sea de forma regular u ocasional. Este fenómeno añade una carga adicional a presupuestos que ya se encuentran ajustados por el aumento del costo de vida y otros compromisos financieros.
El ahorro continúa siendo uno de los mayores desafíos. Ocho de cada diez trabajadores afirman que no logran ahorrar. Esta proporción aumentó frente al año pasado y ubica a Panamá entre los países de la región donde más personas enfrentan dificultades para reservar parte de sus ingresos. Entre quienes sí consiguen ahorrar, la mayoría logra guardar menos del 5% de su salario mensual.
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Las razones detrás de esta incapacidad para ahorrar son diversas, aunque predominan los problemas relacionados con los ingresos. El 42% señala que simplemente el salario no es suficiente; el 23% atribuye la situación a las deudas acumuladas; el 19% a la cantidad de gastos que debe afrontar; y el 14% a la necesidad de cubrir gastos básicos del hogar.
Otro indicador que refleja la presión financiera es el nivel de endeudamiento. El estudio muestra que el 92% de los trabajadores panameños mantiene algún tipo de deuda. Aunque la cifra es ligeramente menor a la registrada en 2025, sigue siendo una de las más elevadas de la región y evidencia la dependencia que muchas familias tienen del financiamiento para sostener su nivel de consumo y atender compromisos cotidianos.
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En este contexto no sorprende que el 100% de los participantes afirme que le gustaría recibir un aumento salarial. Sin embargo, el destino de esos recursos adicionales ofrece una radiografía clara de las prioridades económicas actuales. El 42% utilizaría el incremento para pagar deudas, el 28% lo destinaría al ahorro y el 20% a inversiones o educación. Solo una minoría lo emplearía principalmente en consumo.
Los resultados sugieren que, más allá de las cifras macroeconómicas, una parte importante de los trabajadores percibe que el crecimiento de sus ingresos no ha seguido el ritmo de sus gastos. El estudio muestra una combinación de salarios que se perciben insuficientes, dificultades para ahorrar, altos niveles de endeudamiento y una creciente sensación de pérdida de poder adquisitivo, factores que continúan marcando la realidad financiera de miles de hogares panameños.
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