
Más concreto, menos árboles y una ciudad cada vez más caliente. Ese es el panorama que revela un estudio geoespacial sobre la capital panameña elaborado por Esri Panamá, el Observatorio de Riesgo Urbano de Florida State University (FSU) y Metromapas, bajo el liderazgo de Carlos Gordón, especialista en Tecnologías de la Información Geográfica.
El análisis, que compara datos satelitales de los periodos 2000-2006 y 2019-2025, muestra cómo el avance de la urbanización, la expansión del concreto y la reducción de áreas verdes han empujado al alza las temperaturas superficiales en distintos sectores de Panamá.
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El estudio, presentado a través de una plataforma interactiva basada en ArcGIS StoryMaps, analiza cómo ha cambiado la distribución térmica de la ciudad a lo largo del tiempo.
Mediante el uso de imágenes satelitales, modelos de análisis espacial y herramientas de información geográfica, los investigadores identificaron áreas donde la temperatura superficial se ha incrementado con mayor intensidad.
Estas zonas coinciden en muchos casos con sectores urbanos densamente construidos, donde predominan el asfalto, las edificaciones y superficies impermeables que absorben más radiación solar.

De acuerdo con el análisis comparativo, la expansión urbana registrada en las últimas dos décadas ha alterado el equilibrio térmico del entorno urbano.
En los mapas históricos del periodo 2000-2006, el calor se concentraba en zonas puntuales del área metropolitana. En cambio, los mapas recientes correspondientes a 2019-2025 muestran una extensión más amplia de áreas con temperaturas elevadas, reflejando el impacto acumulado del crecimiento inmobiliario, el desarrollo de infraestructura urbana y la disminución de cobertura vegetal.
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Los especialistas explican que el fenómeno se produce porque los materiales urbanos, como el concreto, el asfalto y las superficies metálicas, retienen más calor que los ecosistemas naturales.
A diferencia de los suelos vegetados, que liberan energía mediante evapotranspiración, las superficies impermeables almacenan la radiación solar durante el día y la liberan lentamente en la noche, lo que provoca que la temperatura ambiental se mantenga elevada en zonas densamente urbanizadas.
Este fenómeno, conocido como isla urbana de calor, tiene implicaciones que van más allá del clima urbano. Temperaturas más altas pueden intensificar la sensación térmica, aumentar el consumo energético por el uso de aire acondicionado y generar mayor estrés térmico en la población.
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Adultos mayores, niños y personas con condiciones médicas preexistentes suelen ser los grupos más vulnerables ante episodios prolongados de calor extremo, especialmente en ciudades con alta densidad urbana.
El estudio también destaca el papel de la infraestructura verde como herramienta clave para mitigar el calentamiento urbano. La presencia de árboles, parques, corredores ecológicos y espacios abiertos ayuda a reducir la temperatura superficial, al proporcionar sombra, mejorar la circulación del aire y favorecer procesos naturales de evaporación.
Por el contrario, los sectores con escasa vegetación tienden a registrar mayores niveles de calor, lo que evidencia la relación directa entre planificación urbana y microclima urbano.
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El uso de tecnologías geoespaciales permitió identificar zonas críticas dentro de la ciudad donde el efecto térmico es más intenso. Gracias a las herramientas de análisis geográfico, los investigadores pudieron superponer capas de información sobre uso de suelo, cobertura vegetal, infraestructura urbana y temperaturas satelitales, lo que facilita comprender cómo la transformación del territorio incide en el comportamiento del clima urbano.
Para los especialistas, este tipo de análisis territorial resulta clave para orientar futuras políticas de planificación urbana. La información obtenida puede servir para diseñar estrategias de adaptación climática, impulsar la expansión de áreas verdes, promover materiales urbanos más reflectivos y proteger los espacios naturales dentro del crecimie
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Estas acciones permitirían reducir la intensidad del calentamiento urbano y mejorar la calidad de vida de los habitantes de la ciudad.
El análisis presentado en la plataforma interactiva muestra que, entre los periodos 2000-2006 y 2019-2025, aumentaron las temperaturas superficiales en distintos sectores de la ciudad de Panamá.
Los mapas comparativos también reflejan que las áreas con mayor presencia de concreto y asfalto, y menor cobertura vegetal, registran los valores térmicos más altos dentro del espacio urbano.
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