El presente condiciona un futuro para todos

Javier Milei ya hace campaña pensando en su reelección, ahora con la lucha por la soberanía de las Islas Malvinas. Mientras tanto, en lo económico prioriza lo extractivo en desmedro de la industria, el comercio y los valores agregados

Javier Milei gesticula con la mano derecha mientras habla detrás de un atril sobre un fondo azul.
El núcleo de la industria metalúrgica, en Rosario y la región, lleva 46 meses de caída (RS Fotos)
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El presidente Javier Milei ha declarado esta semana que tiene su futuro asegurado, mientras la mitad de la sociedad a la que representa y debiera ser parte de su desvelo tiene su futuro condenado por su presente endeudado, entre otros males.

Con total falta de empatía, en el Día de la Industria les contó a los argentinos -no en la UIA, sino en la Fundación Libertad- lo que todos ven cuando trascienden las declaraciones juradas propias y de los integrantes de su gabinete, ratificando aquello de que tienen sus futuros asegurados. No obstante, en un momento dijo: “Si nosotros no mostramos resultados, se hace difícil acompañarnos”. Podríamos decir que estos fueron los dos ejes del discurso presidencial, ya en campaña por su reelección en 2027.

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Ignora esta cronista hasta dónde se extiende su mirada en esta última introspección.

¿Cuál es la observación sobre la realidad que tiene el Presidente y cuán amplia es la misma? ¿Empieza y termina en números que le muestran o puede caminar geografías donde los problemas no son los que él contempla? ¿Cuáles serían los resultados que evalúa que necesita la gente para ponerle el voto que traccione hacia su segunda presidencia?

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Quizás el Gobierno entiende, tras la observación del siempre atento asesor en las sombras Santiago Caputo, que el oxígeno electoral necesario para el 2027 proviene de lo que está inserto transversalmente en el corazón de los argentinos: Malvinas (sus dos ministras de Seguridad, Bullrich y Monteoliva, no adhirieron a tal caro sentimiento).

Bastó una señal de DonaldTrump para que el gobierno argentino se envalentonara. El presidente norteamericano ha utilizado el tema Malvinas para resolver sus problemas de política exterior con Inglaterra. Y todo indicaría que hace lo propio el presidente Milei para posicionarse electoralmente. Habrá que ver.

El trapo que blandió la Selección Argentina tras ganarle a Inglaterra en el Mundial de fútbol pertenece a otro estatus emocional y transversal.

Imposible de replicar de la mano anarcocapitalista del Presidente. Pero en política todos los intentos son válidos, y los resultados inciertos.

Sucede que ese “Las Malvinas son argentinas” habla de una unidad conceptual e integral de un país que el Presidente no concibe.

Su proyecto (en un brutal resumen) es “sálvese quien pueda”, y el país de “Las Malvinas son argentinas” habla de un concepto común donde el otro existe y cuenta. Donde el esfuerzo cotidiano sirve, donde -como en la guerra- las espaldas se cuidan. No parece ser el proyecto en el que el Presidente cree.

Los “vientos de cambio” soplan y se llevan cualquier atisbo de realidad sobre políticas que incluyan posibilidades para todos. El Presidente ha ratificado que nada cambiará. El episodio ORT, donde el jefe de Estado instó a alumnos a insultar a todos los que piensen distinto -alejando al establecimiento de los valores de convivencia y pluralismo, poniendo en jaque en 40 minutos 90 años-, denota que todo aquello que sea diferente -ideológica o físicamente- no será contemplado por Milei. No será sujeto de sus políticas. Por eso no cumplirá nunca con la ley de Emergencia en Discapacidad ni con la Ley de Financiamiento Universitario.

La mirada sesgada presidencial hace que sus salvatajes tengan nombre y apellido. Cree en lo extractivo en desmedro de la industria, el comercio y los valores agregados. El IVA cae al 19% y también la importación de equipos, bienes e insumos industriales. No hay piso para la caída de los sectores que deben destruirse para nacer en algo nuevo (reinvertarse).

El núcleo de la industria metalúrgica está en Rosario y la región. Lleva 46 meses de caída. 73% de sus ramas facturan por debajo de la inflación. El miércoles 2, la Comisión Directiva de AIM invitó a la prensa y a Nicolás Romano, titular de “EMU”, fabricantes de equipos de alta presión para la industria del OIL & Gas, fundada en 1956 que acompañó el crecimiento del Polo Petroquímico proveyendo bienes de capital entre otras a Celulosa, Pasa, Refinería YPF.

Como dijo el titular de AIM, Rafael Catalano, fue “para mostrar alguien que le va mejor”.

Romano le dijo a Infobae: “Son sectores muy exigentes, no es fácil reconvertirse en poco tiempo. Cuando trabajamos para la CNEA en 1979, hicimos nuestro primer manual de calidad. Hemos participado de una reunión con el ministro de la Producción de San Juan en el Santa Fe Business Forum de esta semana. Vemos allí oportunidades, pero también dificultades de inserción. Son proyectos a largo plazo, exigentes en escala y con grandes proveedores globales, además de las normas de compre local”.

Rafael Catalano, conversando con Infobae, señaló: “Hoy, el principal enemigo es la caída de las ventas con el dólar planchado y con inflación. Crecen los concursos exponencialmente, al igual que la morosidad. Tenemos que pagar IVA a 30 días, cobramos a 120. Tenemos que pagar anticipos de ganancias que jamás tendremos. La capacidad ocupada es del 38%”. También se señaló que apenas unos años atrás, las heladeras fabricadas aquí tenían 80% de componente nacional y 20% extranjero. Hoy es exactamente al revés.

El empresario Ricardo Cicarelli, días atrás, en el marco del encuentro “Argentina produce: diálogo que construye”, fue noticia por sus lágrimas. Su rubro, hoy, en cuanto al crecimiento, está en -4,3%. Infobae habló con él: “Mi industria fabrica repuestos para amortiguadores para autos. Está dentro de las tres mejores de Latinoamérica. Es complicado, porque debemos tener muchas normas de calidad. Proveemos tanto al mercado de reposición como a terminales automotrices. Llegamos a exportar hasta el 60% de la producción a mercados de Brasil, España, México e incluso ¡piezas a China! Cayó el mercado de reposición en Brasil y luego en Argentina: esto pegó en 75/80% de mi producción. Estoy al 30% de la capacidad instalada".

Y concluyó: “El primer golpe fue prescindir de 60 empleados, para algunos son números, para mí son familia. El problema específico es China. Hubo un negocio muy grande, que fue el dumping. Estas empresas multinacionales están en China, te hacen figurar un amortiguador de China para Argentina a 4 dólares para no pagar impuestos. No te creas que te lo venden a 10 , te lo siguen vendiendo a 100/120 dólares, pero trajeron todo el mercado de reposición a Argentina y Brasil, se hicieron billonarios. En México le pusieron aranceles del 50%, EEUU 100%, y en algunos casos no los dejan entrar. Brasil despertó un poquito: ya le puso un 35%. Debemos tener un Presidente que nos cuide, que cuide a la industria, que es motor de producción y mano de obra. Te dicen ‘¡tenés que reinventarte!’ Sí, yo lo hago, pero lleva mucho tiempo”.