
En otras oportunidades he escrito sobre este asunto de gran relevancia, pero en vista de las insistencias que estimamos erróneas vuelvo a la carga pero con argumentos adicionales.
Se trata de la mal denominada “inteligencia artificial” y conexos. Mal llamada porque inteligencia remite a libre albedrío y no a programación o reprogramación. Como se muestra en una abundante bibliografía, el libre albedrío es la característica central de la condición humana. Entre tantos se destaca la obra del filósofo de la ciencia Karl Popper en coautoría con el premio Nobel en neurofisiología John Eccles con el muy sugestivo título El yo y su cerebro. Allí queda claro que los humanos no somos solo kilos de protoplasma; si fuéramos solo carne y hueso nuestros dichos y hechos estarían inexorablemente determinados por los nexos causales de la carne y el hueso. En ese caso no habría tal cosa como ideas autogeneradas, proposiciones verdaderas y falsas, responsabilidad individual, moral, libertad, no podríamos revisar nuestros propios juicios, en otros términos, la tradición liberal sería pura ficción.
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Por esto es que en las tres Academias Nacionales a las que pertenezco he sugerido el término algoritmos informáticos para remitir a esta maravillosa tecnología aplicada a la medicina y a tantos campos científicos y de información, aspectos y controversias sobre lo que volemos enseguida.
Mientras, consigno que por ejemplo cuando un oficial inmobiliario dice que tal o cual persiana es inteligente está de hecho ofendiendo la condición humana. Desde luego que este mal uso del lenguaje no solo dificulta silogismos y bloquea la comunicación sino que nuestra época arrastra otros malentendidos semánticos. En la parla habitual se alude a “la memoria” de nuestros equipos sin percatarnos que se trata de impulsos eléctricos. A mis alumnos les digo que cuando nuestros abuelos hacían un nudo en el pañuelo para recordar algo, nadie en su sano juicio alabaría la memora del pañuelo, o cuando se guardan archivos en galpones con gran capacidad de almacenamiento no nos referimos a la memoria del galpón y así sucesivamente. Las palabras sirven para pensar y para comunicar nuestros pensamientos, si lo hacemos equivocadamente se yerra en esos cometidos. Etimológicamente inteligencia proviene del latín inter legere esto es entre o en medio de, por una parte y por otra elegir o escoger, es decir, inseparable del antes referido libre albedrío, reitero: lo no material.
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Sostener que los algoritmos informáticos pueden utilizarse mal es una perogrullada pues desde el martillo puede emplearse para introducir un clavo o para romperle la nuca al vecino. Esta herramienta de la tecnología moderna puede utilizarse para el plagio, es decir apropiarse del pensamiento ajeno y no dar crédito al autor lo cual en el ámbito intelectual es considerado como de la misma gravedad y crimen que un asesinato en el mundo civil. Es elemental citar las fuentes.
Asimismo, es del todo repudiable y también debe ser penalmente castigado cuando se falsean noticias o se hace aparecer a personas en situaciones que nada tienen que ver con lo difundido. En idéntica línea argumental deben severamente penarse a los responsables de lesionar derechos en cualquiera de sus manifestaciones, el odio o la apología del crimen.
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Vienen ahora dos cuestiones muchas veces vinculadas al tema de marras. En primero lugar se suele achacar el desempleo a la introducción de tecnologías en lugar de percatarse que éstas liberan recursos humanos y materiales para poder encarar otras necesidades. Dado que el empresario está siempre atento a nuevos arbitrajes se ocupará con urgencia de capacitar personal para esos nuevos emprendimientos y en el ínterin se aceptará o no ingresos y salarios según resulten atractivos dado el nivel de tasas de capitalización que constituyen el único factor que marca el nivel de vida lo cual, a su turno, depende de que se cuente con marcos institucionales civilizados. Tengamos siempre en cuenta que los recursos son limitados y las necesidades son ilimitadas.
La segunda cuestión se refiere a dichos confusos respecto a las desigualdades y exclusiones que provocarían las tecnologías. Es importante destacar en este plano que como ha apuntado el premio Nobel en economía Friedrich Hayek la única igualdad compatible con una sociedad libre es la igualdad ante la ley y, agregamos, inescindible de la Justicia que refiere al clásico “dar a cada uno lo suyo”… pues no queremos igualdad ante la ley para marchar a un campo de concentración.
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Dado el contexto del momento por el que atravesamos, tal como apuntaba en 1891 el Papa León XIII en Rerum Novarum: “Quede, pues, sentado que cuando se busca el modo de aliviar a los pueblos, lo que principalmente, y como fundamento de todo se ha de tener es esto: que se ha de guardar intacta la propiedad privada. Sea, pues, el primer principio y como base de todo que no hay más remedio que acomodarse a la condición humana; que en la sociedad civil no pueden todos ser iguales, los altos y los bajos. Afánense en verdad, los socialistas; pero vano es este afán, y contra la naturaleza misma de las cosas. Porque ha puesto en los hombres la naturaleza misma, grandísimas y muchísimas desigualdades. No son iguales los talentos de todos, ni igual el ingenio, ni la salud ni la fuerza; y a la necesaria desigualdad de estas cosas le sigue espontáneamente la desigualdad en la fortuna, lo cual es por cierto conveniente a la utilidad, así de los particulares como de la comunidad; porque necesitan para su gobierno la vida común de facultades diversas y oficios diversos; y lo que a ejercitar otros oficios diversos principalmente mueve a los hombres, es la diversidad de la fortuna de cada uno”.
Por su parte, Pio XI ha señalado en Quadragesimo Anno que “Socialismo religioso y socialismo cristiano son términos contradictorios; nadie puede al mismo tiempo ser buen católico y socialista verdadero” y Juan Pablo II ha precisado bien el significado del capitalismo especialmente en la sección 42 de Centesimus Annus.
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Las desigualdades de rentas y patrimonios en una sociedad libre son consecuencia del uso adecuado de los factores de producción: el empresario que da en la tecla con los gustos y preferencias del prójimo obtiene ganancias y el que no acierta incurre en quebrantos. Desde luego que debe diferenciarse con nitidez el empresario del pseudo empresario que vive del privilegio atado al poder de turno para explotar a sus semejantes. La llamada redistribución de ingresos por aparatos estatales desbocados perjudica a todos pero muy especialmente a los más necesitados. Esa redistribución coactiva del fruto del trabajo ajeno la he bautizado como la guillotina horizontal, lo cual indefectiblemente conduce a exclusiones siempre injustas.
En resumen, la expresión “inteligencia artificial” se opone a la condición humana basada en la noción espiritual que surge del libre albedrío tal como lo han expresado los antes mencionados Popper y Eccles a los cuales cabe agregar a George Gilder, el premio Nobel en física Max Planck, John R. Lucas, el premio Nobel en economía James Buchanan, Nathaniel Branden, Nicholas Resher, el premio Nobel en medicina Roger W. Sperry entre otros. Como queda dicho, esta dimensión espiritual demanda y hace posible la sociedad libre, las visiones deterministas-materialistas conducen a esquemas autoritarios.
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