25 de Mayo: libertad, orden e institucionalidad

La conmemoración brinda un contexto para repasar el proceso histórico que permitió consolidar la autonomía nacional a través de la creación de instituciones sólidas y el respeto por un marco jurídico claro

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Multitud en trajes de época bajo la lluvia frente a un edificio colonial con arcos y balcón, con bandera española y estandartes, en tonos sepia.
En una escena histórica, milicianos y ciudadanos se congregan bajo la lluvia frente al Cabildo de Buenos Aires, exigiendo la formación de la Primera Junta de Gobierno en la Revolución de Mayo de 1810. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El 25 de Mayo es una oportunidad para valorar el presente argentino desde una idea fundacional: la libertad, como uno de los pilares indispensables para construir una Nación con orden, desarrollo y futuro.

​La Revolución de Mayo inauguró un camino de autonomía, pero también de responsabilidad. Aquellos hombres no solo discutieron la libertad frente a un poder externo; discutieron cómo construir autoridad legítima, cómo organizar el gobierno y cómo darle forma jurídica a una comunidad que quería verse como Nación.

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​En ese recorrido, Manuel Belgrano ocupa un lugar singular, abogado, economista, funcionario, militar por deber y servidor público por convicción, Su pensamiento combinó educación, producción, disciplina social y sentido moral de la función pública. Para Belgrano, la libertad era trabajo, virtud cívica y compromiso con el bien común.

​Desde el derecho, esta fecha permite recordar que la organización nacional siempre requirió algo más que voluntad política: necesitó normas, autoridad, previsibilidad y respeto por la Constitución. Sin reglas claras no hay libertad duradera; sin seguridad jurídica e instituciones eficaces no hay desarrollo posible; sin justicia no hay convivencia social estable.

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​Las sociedades contemporáneas enfrentan desafíos distintos a los de 1810, pero igualmente trascendentes: nuevas tecnologías, transformaciones económicas aceleradas, circulación instantánea de información y fenómenos criminales cada vez más complejos y transnacionales.

​En ese contexto, las reformas del Código Penal y del Código Procesal Penal Federal, entre otras, sirven al fortalecimiento de las instituciones republicanas para que solo deje de ser una consigna abstracta para convertirse en una necesidad concreta.

​Belgrano lo entendió con claridad: servir a la Nación exige coraje y una idea de futuro. Tal vez allí esté una de las enseñanzas más vigentes para este tiempo argentino: la libertad se sostiene con instituciones, trabajo y responsabilidad pública.