
En la Iglesia de los primeros siglos, solos se bautizaban los adultos. Aquellos que querían adoptar la fe cristiana entraban en un proceso llamado “catecumenado” durante el tiempo de cuaresma; la preparación era más intensa, cada domingo había un rito diferente. Las renuncias al pecado, la recepción del credo, la entrega y el rezo del Padrenuestro, todo ello iba formando el corazón de los que querían seguir a Cristo. El bautismo de adultos se realizaba en la noche de la pascua. En una misma celebración recibían el bautismo, la comunión y la confirmación.
Con el paso de los siglos y la instauración de una cultura cristiana en Occidente, aquellos padres que ya eran bautizados querían que sus hijos lo recibieran a temprana edad. Allí empezó la tradición de bautizar a los recién nacidos. La discusión rondaba en que los nuevos cristianos no sabían lo que estaban recibiendo y entonces apareció la figura de los padrinos, para ayudar a transmitir la fe a sus ahijados y colaborar con los padres en la educación religiosa, también se empezaron a separar los sacramentos. Se dejó para más adelante la primera comunión y para la adolescencia la confirmación, de manera que el que había sido bautizado sin su consentimiento, pudiese decidir si quería ser cristiano.
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Este año que pasó, numerosos jóvenes se han ido acercando a la fe. Esta Semana Santa, las diócesis y archidiócesis de todo Estados Unidos han dado la bienvenida a miles de personas que se incorporan a la Iglesia Católica, en unas cifras cada vez mayores. Según recoge EWTN News, el notable incremento de fieles que se unen a la Iglesia Católica es generalizado y afecta a diócesis de todos los tamaños y circunstancias.
Según una encuesta realizada antes de Pascua por el National Catholic Register, la mayoría de las diócesis preveían un aumento en el número de personas que se convertirían al catolicismo en 2026 en comparación con el año anterior.
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Según un análisis de datos realizado por Hallow, las diócesis estadounidenses registraron, en promedio, un 38% más de personas que se unieron a la Iglesia en 2026 en comparación con 2025.
Las cuatro diócesis más grandes de Estados Unidos que experimentaron aumentos significativos fueron las de Los Ángeles (un 139%), Phoenix (23%), Nueva York (36%) y Chicago (52%). Estamos hablando de grandes centros urbanos, las diócesis más pequeñas también registraron aumentos sorprendentes, como la de Duluth, Minnesota (145%); la de Pensacola-Tallahassee, Florida (85%); Rapid City, Dakota del Sur (96%); Honolulu (37%) y Fairbanks, Alaska (40%).
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En la archidiócesis de Detroit, por ejemplo, 583 catecúmenos y 845 candidatos fueron recibidos en la Iglesia el Domingo de Pascua. Un portavoz diocesano declaró a EWTN News que la promoción de 2026 fue la más numerosa desde 2005, cuando fueron 584 catecúmenos y 905 candidatos. El 4 de abril, en la catedral del Santísimo Sacramento, el arzobispo Edward Weisenburger dio la bienvenida a los nuevos creyentes.
En la diócesis de Boise -en Francia- destacan que el crecimiento fue «especialmente evidente entre los jóvenes, muchos de los cuales se sienten atraídos por la belleza trascendente, la claridad y la ortodoxia de la fe católica», declaró su portavoz. «La realidad ya es evidente: el Espíritu Santo está obrando y la Iglesia en la diócesis de Boise está experimentando una vitalidad renovada gracias a quienes responden al llamado al discipulado», agregó.
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El 80 por ciento pide una mayor espiritualidad
Pero el crecimiento más espectacular se ha registrado en Los Ángeles. En 2023, la archidiócesis reportó un total de 3.462 catecúmenos y candidatos, entre niños y adultos. Al año siguiente se dio un ligero aumento, hasta alcanzar las 3.596 personas, y en 2025 la cifra se disparó hasta las 5587. En 2026, la cifra de adultos bautizados experimentó un gran crecimiento, con 2.452 catecúmenos y 6.146 candidatos, un total de 8.598 personas.
La Iglesia en Francia vivió esta Pascua un fenómeno sin precedentes: 21.400 adultos y adolescentes recibieron el bautismo, un crecimiento que confirma la tendencia ascendente observada en los últimos años. Según la Conferencia Episcopal Francesa, la cifra representa un aumento del 20% respecto de 2025, cuando se había registrado la cifra más alta de bautismos de adultos en Pascua de las últimas dos décadas.
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El informe publicado por la Conferencia Episcopal de Francia detalla que, en la Pascua de este año, celebrada el domingo 5 de abril, 13.200 adultos y 8.200 adolescentes recibieron el sacramento, con una fuerte presencia de jóvenes entre 18 y 25 años, seguidos por el grupo de 26 a 40.
Las mujeres constituyen el 62% del total. Muchos de los nuevos bautizados no provienen de familias religiosas y se acercaron a la fe tras atravesar experiencias difíciles, procesos de búsqueda personal o vivencias espirituales significativas.
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Las diócesis de París, Marsella y Lyon concentraron la mayor cantidad de catecúmenos, con 3.184, 1.437 y 1.200 respectivamente. También se registró un crecimiento notable en la diócesis castrense, especialmente vinculado a la peregrinación militar a Lourdes. en declaraciones a la agencia ACI, prensa, Monseñor Olivier de Germain, arzobispo de Lyon y responsable del catecumenado, reconoció que este aumento “no deja de sorprender e interpelar”, y subrayó que revela “la rapidez y la magnitud de la sed de Dios” en la sociedad francesa. Para el prelado, el desafío ahora es pastoral: acompañar adecuadamente a quienes se incorporan a la vida cristiana.
En respuesta a esta realidad, la Iglesia francesa impulsa diversas iniciativas, entre ellas un concilio regional en Île-de-France que se extenderá hasta 2027, nuevas orientaciones pastorales y servicios de acompañamiento para los recién bautizados, además de propuestas de formación y peregrinaciones.
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Monseñor de Germain también dirigió un mensaje a los cristianos de larga trayectoria, “veteranos de la vida cristiana”, invitándolos a redescubrir la fuerza transformadora de la fe a la luz del testimonio de quienes hoy se acercan por primera vez a la Iglesia, impulsándolos “a tomar de nuevo conciencia de cómo Dios puede irrumpir en una existencia y transformarla”. El fenómeno no ha llegado tan fuerte a la argentina pero si se registra un aumento en los ingresos a los seminarios.
Otra convocatoria de la Iglesia para los jóvenes ha sido el homenaje al Papa Francisco que hizo el Padre Guihllerme, junto a la Fundación Miserando, el Arzobispado de Buenos Aires y el Gobierno de la Ciudad en Plaza de Mayo. Una convocatoria original, una invitación a escuchar el legado del Papa Francisco en un formato extraño a la habitualidad de la transmisión del mensaje de la Iglesia que convocó a una multitud. Signos de búsqueda donde la fe, lejos de desaparecer, es respuesta de sentido en tiempos de tanta incertidumbre.
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