
Plantear que una persona malversa dinero destinado a asistencia social atribuyéndole situaciones específicas de irregularidad es una acusación muy grave que, al carecer de pruebas, se convierte en un acto de difamación; doblemente grave si se hace desde el poder estatal.
Lamentablemente, casi todos los medios que se hicieron eco de la “denuncia” en mi contra -sobre la que no estoy notificado- no me han permitido replicar a sus acusaciones.
Estuve leyendo los trascendidos de Macri que aparecen casi en cadena nacional. Ninguno de los comedores que menciona en su denuncia como “fantasmas” y ninguno de los listados de beneficiarios que hace referencia tiene relación alguna ni conmigo, ni con Patria Grande -el partido que presido- ni con el Movimiento de Trabajadores Excluidos, la organización que fundé aunque ya no participe en su coordinación. Es decir, ninguna de sus imputaciones, se comprueben verdaderas o falsas, tienen vínculo directo o indirecto con la persona que eligieron atacar.
En derecho, existe una diferencia importante entre realizar un juicio de valor sobre una persona -cuando decimos “Macri sos un corrupto” o “Milei sos una mierda”- a atribuirle un delito concreto -como si dijéramos “Macri recibiste doscientos mil dólares de Fred Machado” o “Macri estás cobrando de los narcos de la 1.11.14 para garantizarles zona liberada”. Lo primero es una opinión, lo segundo es la imputación de un delito.

Cuando la imputación carece de fundamentos y conociendo la falsedad de la misma, se convierte en una falsa imputación, es decir, una calumnia. Se trata de un delito penal y un ilícito civil. Es lo que hizo Macri ayer. Como no lo va a poder probar, porque no sucedió, como nosotros sí vamos a probar que sabía la falsedad de sus dichos, lo va a tener que pagar.
En efecto, esos comedores, según el propio Gobierno de la Ciudad y según el propio Macri, corresponderían a otra organización social (unidad ejecutora) con la que no tengo ningún vínculo personal ni político desde hace muchísimos años.
Sean ciertas o no sean ciertas las afirmaciones de Macri, queda claro que no existe vínculo alguno conmigo, pero ¡sí con él! En todo caso, es el propio Macri quien debe asumir la responsabilidad de la fiscalización deficiente de comedores durante los dos años que lleva gobernando. No es tan difícil, hay que cruzar datos de un excel... pero bueno como Mauricio, Jorge siempre vivió de Franco.

La malicia de la acusación -en términos jurídicos, no morales- radica en que Macri sabe perfectamente que el vínculo entre lo que denuncia y mi persona es inexistente, sus funcionarios conocen perfectamente cómo funciona cada comedor, tienen pleno conocimiento de la transparencia con la que se manejan mis compañeros y a su vez conocen claramente las diferencias entre las distintas organizaciones sociales de la Ciudad de Buenos Aires, por lo que se trata de una maniobra deliberadamente difamatoria.
Ensuciar al rival es, lamentablemente, una práctica común en política. El formato comunicacional actual casi no permite un debate profundo y todos jugamos ese juego, pero hay límites.
Acusar a alguien de un delito específico requiere una denuncia penal y pruebas contundentes. Así hicimos nosotros en el caso Espert. Así hicimos en el caso Alimentos. Así hicimos con el caso Libra. No hablamos boludeces. Lo que decimos con el pico lo sostenemos con pruebas y lo llevamos a tribunales.
Otra cosa que es importante aclarar: si se verifican irregularidades en cualquier organización estatal, privada, política o comunitaria hay que definir la responsabilidad de cada persona en la situación.
Una generalización de las características que realiza Macri es asimilable a atribuirle a él la coima que pide un policía porteño en un control policial. Tengo que tener pruebas de que el policía actúa en connivencia con Macri; decirlo sabiendo que es falso es, insisto, un delito.
El objetivo de bombardear permanentemente el trabajo solidario es teñir de sospecha la solidaridad misma y “domar” a todos los que pretendan mirar más allá de su ombligo. No nos van a poder doblegar. Nosotros tenemos limpio el traste y no vamos a arrodillarnos al poder para que nos proteja en los medios de comunicación. “Van a usar su prensa para aplastarme”, dice La Renga... “Pero están perdiendo el tiempo”.
Estoy esperando una notificación judicial habida cuenta de que Macri dice que me ha denunciado, pero hasta que esto suceda lo he intimado formalmente que aclare cuál es mi responsabilidad en los hechos que denuncia o rectifique sus declaraciones bajo apercibimiento de iniciar una querella penal y una demanda civil por calumnias e injurias. Macri delinquió flagrantemente violando los artículos 109 y 110 del Código Penal... y como saben, el que las hace las paga.
Denuncias por abandono
Aprovecho la tribuna para denunciar el absoluto abandono de los barrios pobres en toda la República Argentina y en la Ciudad de Buenos Aires en relación a políticas tan esenciales como la alimentación. Los compañeros del Movimiento de Trabajadores Excluidos vienen impulsando la campaña de donaciones Ningún Pibe con Hambre, cuyo destino se informa a los donantes mensualmente y todos pueden visitar los comedores que participan. Pueden suscribirse en infanciasmte.ar. También para convocar a las personas que quieran participar de las brigadas solidarias de Argentina Humana, pueden escribir a brigadas@argentinahumana.com.ar.
Desde luego, lo que obtengamos de indemnización por las calumnias de Jorge Macri irá destinado a los comedores y centros sociales que ellos desfinancian dejando a la gente más desamparada de lo que ya está.
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