
Luego del reciente fallecimiento de la escritora argentina Beatriz Sarlo, surgió un conflicto sucesorio por lo que parece ser una inadecuada planificación sucesoria y una falta de orden en los papeles familiares. En concreto, Sarlo dejó documentación algo ambigua en la que (según interpretó el encargado del edificio en el que vivía) le estaba dejando su departamento. Sin entrar a los pormenores del caso, la existencia misma del conflicto nos genera dos reflexiones: hay que planificar la sucesión adecuadamente y hay que tener en orden los papeles familiares.
En Argentina, como en muchos países, la falta de planificación sucesoria y el desorden documental pueden derivar en conflictos familiares, pérdidas económicas, procesos judiciales engorrosos y decisiones que terminan quedando en manos de terceros.
La planificación sucesoria no es una herramienta exclusiva de las grandes fortunas. Todo aquel que tenga un activo o simplemente el deseo de evitar conflictos entre sus seres queridos, puede y debería abordarla. Planificar no significa “desapegarse” de lo que uno tiene, sino ejercer un acto de responsabilidad, cuidado y previsión.
Desmitificar la sucesión
Muchas personas creen que hacer testamento, constituir un fideicomiso o donar en vida es “llamar a la muerte”. Otras piensan que con no hacer nada, la ley se encargará. Es cierto que el Código Civil y Comercial establece un orden sucesorio, pero ese orden puede no coincidir con los deseos personales, ni contemplar particularidades familiares como hijos de distintos matrimonios, parejas convivientes, discapacidades o relaciones afectivas no reconocidas legalmente. También está el caso de personas que no tienen herederos “forzosos” (hijos, cónyuge, padres).
La planificación sucesoria no es una herramienta exclusiva de las grandes fortunas
Confiar en una sucesión “automática” implica aceptar los costos, demoras y formalidades de un proceso judicial. Incluso en los casos simples, una sucesión puede tardar años y generar tensiones entre herederos. Por el contrario, una planificación adecuada permite tomar decisiones en vida, ahorrar costos, evitar disputas y garantizar que los bienes se distribuyan como uno realmente quiere dentro del marco legal.
Toda esa planificación hay que hacerla con el asesoramiento adecuado (cosa que no parece ser el caso de la autora fallecida).
Ordenar los papeles: un gesto de amor
Tener los papeles en orden no es solo una cuestión administrativa. Es un gesto de amor hacia quienes quedan. En muchos hogares argentinos, los documentos importantes están dispersos, mezclados con papeles sin valor o directamente perdidos. Escrituras, títulos de vehículos, pólizas de seguro, cuentas bancarias, claves digitales, testamentos, poderes, contratos, certificados de matrimonio o de nacimiento: todo eso debería estar accesible, clasificado y actualizado.
Confiar en una sucesión “automática” implica aceptar los costos, demoras y formalidades de un proceso judicial
El orden documental no solo facilita una eventual sucesión, sino que también es clave ante enfermedades, accidentes o situaciones en las que una persona pierde la capacidad de decidir. Hoy más que nunca, con la digitalización creciente de la vida, es vital dejar instrucciones claras sobre dónde están las cosas, qué hacer con ellas y a quién recurrir en caso de necesidad.
Una herramienta para cada situación
La planificación sucesoria puede adoptar diversas formas: testamentos, donaciones con o sin reserva de usufructo, fideicomisos, seguros de vida, etcétera. No hay una receta única. Lo importante es encontrar la combinación adecuada para cada realidad patrimonial, familiar y emocional, bajo la guía profesional adecuada.
Una pareja que convive sin casarse, una persona con hijos de dos matrimonios, una familia empresaria, un adulto mayor que empieza a depender de terceros, o alguien que simplemente quiere asegurarse de que su vivienda quede para un hijo en particular: todos ellos enfrentan desafíos diferentes que requieren soluciones a medida. Este es el desafío que tenemos los asesores que nos dedicamos a estas cuestiones.
Conclusión
En un país como Argentina, donde la inestabilidad y la informalidad muchas veces ganan terreno, ocuparse de la planificación sucesoria y del orden documental es una forma concreta de proteger lo que se construyó con esfuerzo. Es, también, una forma de cuidar a los afectos, evitarles problemas y transmitir valores más allá de los bienes.
No se trata de un tema legal, sino profundamente humano. Pensar el futuro es una manera de honrar el presente.
El autor es director de la Gerenciadora de Patrimonios FDI
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