
Cada 5 de marzo, se celebra el Día Mundial de la Eficiencia Energética con el fin de concientizar sobre el uso de la energía. En este sentido, las industrias tienen un rol clave como agentes de cambio y líderes en la concientización sobre el impacto de convertir a la eficiencia energética en una prioridad por su impacto positivo en la mitigación del cambio climático.
Una de ellas es la industria de electrodomésticos que tiene un importante camino recorrido en la implementación de tecnologías y procesos orientados a maximizar el ahorro energético, racionalizar el uso de recursos como el agua, gestionar de manera eficiente los residuos y mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero. Ese conjunto de políticas e iniciativas permiten tanto satisfacer los requerimientos operativos y de mercado como honrar las políticas de sustentabilidad y compromiso con el ambiente de cara a colaboradores, consumidores y comunidades.
Según proyecciones del Ministerio de Economía argentino, la adopción de acciones orientadas al consumo eficiente permitirían duplicar la reducción de la intensidad de la energía, pasando de -0,68% en 2019 a -1,35% en 2030. Cabe recordar que la Intensidad Energética Global es un indicador que representa la cantidad de energía demandada en relación con una unidad del PBI.
El mismo es apenas uno de los tantos datos alentadores respecto de lo que se puede lograr desde el sector privado para acelerar una transición energética cuyo rédito no solo se mide en términos ambientales. Porque la sustentabilidad integrada al negocio tiende a mejorar la competitividad y también la reputación, ya que fortalece la cadena de proveedores y responde a las demandas de los consumidores respectivamente.
La demanda de electrodomésticos se orientaría progresiva, pero definitivamente hacia productos de mejor performance en términos de consumo de energía. Tanto es así que creció entre un 25% y 50% en el último año, sobre todo en las categorías de refrigeración y lavado.
Sin dudas, el propósito de mejorar la vida en el hogar a través de productos, soluciones y servicios de calidad basados en el paradigma de la eficiencia energética, la sustentabilidad y la responsabilidad social es la brújula en el camino compartido hacia el bienestar del planeta, sus ecosistemas y sus habitantes, hoy y en el futuro.
Según el ENRE, el 45% del consumo eléctrico es residencial y esto pone en importancia cómo todos los consumidores pueden aportar a un consumo óptimo de la energía y cuidar el medioambiente desde sus hogares, por lo que la certificación en eficiencia energética debe ser un factor crucial para la decisión de compra de un electrodoméstico.
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