
Al momento, Elon Musk es sin duda el mayor influencer económico de nuestra era. Sus opiniones impactan en diferentes áreas, que van desde el sector automotor, hasta la industria aeroespacial. Sin embargo, su poder de influencia trasciende el ámbito de sus empresas, donde indudablemente es un líder mundial. Dueño de Tesla, SpaceX, X (ex Twitter) y el hombre más rico del mundo (con una fortuna personal de más de USD 345.000 millones, según Forbes), Musk es poseedor de un megáfono global que amplifica y difunde sus opiniones a una escala global sin precedentes.
Sus posteos, afirmaciones y declaraciones, generan un notable impacto en los precios de acciones de empresas y criptomonedas. Es un líder hábil que sabe captar la atención del mundo con sus comentarios. Conoce como pocos el arte de la multiplicación de seguidores y entiende a la perfección los límites legales de sus declaraciones, aunque ello le haya costado, en alguna ocasión, una investigación por parte de la SEC por presunta manipulación de mercado.
Sus influenciados, si podríamos llamarlos así, son mayoritariamente pequeños y medianos inversores que, inspirados por figuras destacadas como él, toman decisiones de inversión. A través de un tuit o un comentario de estas personalidades, los minoristas deciden invertir una porción de su cartera.
Los inversores minoristas representan el 30% del volumen de operaciones diarias en acciones en Estados Unidos y un 90% en criptomonedas. El poder de este tipo de inversores y su efecto en los precios quedo evidenciado en el caso GameStop, donde una opinión sin demasiados fundamentos coordinada desde foros como r/WallStreetBets provocó que miles de inversores minoristas adquirieran masivamente esta acción, incrementando su precio en más de un 2000%. Este fenómeno generó pérdidas billonarias para inversores institucionales que habían apostado a la baja, mientras que cuantiosas ganancias se acumularon en las cuentas del público minorista. En otras palabras, un puñado de lobos bien coordinados puede doblegar a cientos de elefantes sumidos en la anarquía.
Elon Musk, quien cuenta con más de 200 millones de seguidores en X, publicó una serie de posteos en los que recomienda, por un lado, seguir las ideas libertarias del presidente Javier Milei y, por otro, invertir en Argentina.
En enero de 2024, Musk compartió una foto de Milei en el Foro de Davos con el comentario: “So hot right now”. Este mensaje tuvo un impacto masivo, alcanzando al 75% de sus seguidores. Más tarde, el 6 de junio, publicó: “Recomiendo INVERTIR EN ARGENTINA”, acompañado de una imagen del presidente, llegando a un equivalente al 53 % de los usuarios diariamente activos de todo el mundo. Finalmente, el 15 de noviembre, compartió una imagen de sí mismo junto a los presidentes Donald Trump y Milei, esta última exposición tuvo un alcance equiparable al total de usuarios de X en todo Estados Unidos.
Diversos autores con enfoque en la economía del comportamiento, incluidos algunos premios Nobel de Economía, han argumentado que las políticas económicas de un gobierno, por sí solas, no garantizan su éxito. Un factor crucial son las expectativas del público acerca de la viabilidad de estas políticas. En otras palabras, sin credibilidad, cualquier plan económico enfrenta enormes desafíos. “Argentina es un país que no tiene credibilidad alguna, no es lo mismo hacer política económica en un país desarrollado que hacerlo en nuestro país”, dijo Luis Caputo. Como señala el ministro de Economía, la falta de confianza o la excesiva sensibilidad a su posible perdida, han sido, y continúan siendo, un factor determinante en nuestro país.
Si bien los argentinos, independientemente de quién nos gobierne, seguiremos desconfiando de nuestra propia sombra por un largo tiempo, la realidad es que la endeble confianza interna está siendo compensada, al menos por ahora, por una notable sobredosis de confianza externa.
La creciente demanda de activos financieros argentinos desde el exterior se traduce en una caída acelerada del riesgo país y en un frenético rally en el precio de las acciones locales. Es probable que este renovado apetito por Argentina esté relacionado con un factor tan singular como inédito: la afinidad y el respaldo del referente más destacado en el ámbito económico global hacia Argentina y su presidente. Musk, con su apoyo explícito, parece haber cumplido un rol clave en cambiar las expectativas globales sobre el futuro económico argentino.
Para sumar más a esta tendencia positiva, el recientemente electo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un gesto que refuerza aún más la confianza creciente en nuestra economía, manifestó su firme respaldo a la gestión de Milei. Este apoyo conjunto, proveniente de dos de las figuras más influyentes en el ámbito económico y político a nivel mundial, representa una señal inequívoca de confianza externa hacia las políticas impulsadas por el Gobierno, tanto que abre una ventana de oportunidades sin precedentes en términos de inversiones y posicionamiento político internacional.
El autor economista, XL trader de dólar futuro y ex Director de Rofex
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