
Dentro del mundo de la renta fija, se destacan los bonos, que aseguran un flujo de fondos determinado que se conoce a la hora de operar y que pueden clasificarse de distintas formas. Los emitidos por el sector público, son los soberanos, mientras que los emitidos por el sector privado o empresas, reciben el nombre de Obligaciones Negociables (ON) o bonos corporativos.
En este último caso, lo que sucede es que, cuando una empresa necesita financiarse, puede hacerlo lanzando una ON al mercado de capitales, y de esta forma, obtener ese dinero por parte de los inversores, a quienes se les paga por ese préstamo un interés.
Las ON pueden ser para diferentes perfiles de inversor. Esto dependerá, en principio, del riesgo del emisor -es decir, de la empresa que lo emita-. A la vez, que pueden existir bonos a diferentes plazos, moneda y/o ajuste, tasa, con o sin garantías, convertibles en acciones de la empresa, y otros factores que hacen a la estructura del bono.
Liquidez
Está determinará la capacidad de un tenedor del activo para vender la ON y hacerse nuevamente de su dinero. Si el bono es muy líquido, puede venderlo rápido y a un precio considere razonable, en el mercado secundario. El primario es el primer paso al lanzamiento por parte de una empresa.
Muchas ON no tienen mucha liquidez, ya sea porque su emisión fue chica y/o porque los inversores la compran para mantener a finish (a su vencimiento).
Tasas y plazos
El rendimiento, denominado “cupón” de interés, puede ser fijo o variable, y dependerá de la moneda de la emisión. Por ejemplo, en las ON en dólares pueden -algo que estará determinado en sus condiciones- ser pagadas en dólar MEP o CCL.
También es importante considerar cada cuánto pagan ese cupón que, generalmente, se expresa en términos anuales. De hecho, en su mayoría tienen pagos trimestrales o semestrales. Puede ir desde el año / dos, hasta 10 o más. Mientras que, al igual que el resto de los bonos, las devoluciones de capital, o amortizaciones pueden ser semestrales o anuales. Aunque muchas de ellas, son “Bullet” -es decir, que pagan el 100% del capital en la fecha de vencimiento-.

Lámina mínima
Respecto a los montos a operar, si bien hay varias opciones en donde no existen montos mínimos, en algunas ON sí los hay. Esto se denomina lámina mínima, y se expresa en nominales. El precio se expresa en láminas de 100; por lo tanto, si cotiza a $80.000, y tiene una lámina mínima de 1.000 nominales, el menor monto que se puede comprar / operar sería de 800.000 pesos.
Calificación crediticia
La calificación es una nota asignada por un agente (empresa) independiente, y da una noción de qué tan factible o no es que la empresa cumpla con el pago la deuda emitida. Es importante destacar que se califica a la emisión y no a la empresa, por lo que una compañía puede tener distintas notas para diferentes colocaciones según la moneda, plazo y estructura.
Condiciones de emisión (y algo más)
Conocer la estructura de la ON es clave antes de invertir. Por un lado, hay que tener en cuenta la moneda que puede ser pesos, dólar MEP y dólar CCL. Si bien la moneda de emisión es una, pueden operar en diferentes monedas. Hay ON en pesos, que operan por ejemplo al dólar local (MEP) y externo (CCL).
Por otro lado, es importante conocer la tasa de interés, el plazo, el monto emitido -da noción de la liquidez que puede tener el bono-, su estructura de devolución del capital, etc. ¿Dónde pueden conocerse estos datos? En el prospecto de la emisión, que puede consultarse, por ejemplo, en la página web de la Comisión Nacional de Valores (CNV).
En conclusión, las ON son activos de renta fija en los cuales, si bien debe tenerse en cuenta el riesgo de pago por parte del emisor, liquidez, rentabilidad y montos mínimos de operación, pueden ser una muy buena opción para diversificar la cartera con el objetivo de obtener una renta en dólares.
El autor es Analista de Educación Financiera de PPI
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