
De a poco se apaga el período del Presidente Alberto Fernández, sin dudas uno de los peores gobiernos de la historia democrática argentina.
La inflación, la pobreza, el paupérrimo nivel de ingresos, el aislamiento comercial con el mundo y una economía que agoniza son solo algunas de las características de una gestión que por lo triste y penosa, no se podrá olvidar fácilmente.
Sin dudas la explicación oficial por tamaño fracaso durante estos casi cuatro años de gestión se ha centrado en cuatro pilares: la pandemia, la sequía, la guerra entre Ucrania y Rusia y el “feroz” endeudamiento con el FMI en la era macrista.
La pandemia, la sequía y la guerra al otro lado del mundo siempre fueron excusas infantiles: todos los países atravesaron los mismos desafíos y solo la Argentina ostenta un nivel inflacionario anual de tres dígitos, ingresos que equivalen a una quinta parte del ingreso promedio que los argentinos tenían hace apenas seis años atrás y una moneda que está a punto de desaparecer definitivamente. La Argentina ha hecho mal lo que otros países claramente no.
La última excusa también resulta de un grado de inocencia supina para quién la cree, pero amerita alguna explicación adicional: la Argentina solo le ha pagado al Fondo Monetario Internacional apenas un puñado de dólares del total de la deuda contraída allá por el año 2018, acuerdo con el organismo que fue refrendado por el actual gobierno.
Según los últimos datos oficiales la deuda del Estado argentino asciende hasta los 419.291 millones de dólares. De esta deuda apenas 43.298 millones de dólares corresponden a las obligaciones que tenemos con el FMI (apenas algo más del 10% del total). Solo en el gobierno de Alberto Fernández la deuda del Tesoro Nacional se incrementó en 103.702 millones de dólares, lo que más que duplica la contraída por el FMI. Si a esto le sumamos la deuda cuasi-fiscal que muestran los pasivos remunerados del BCRA, a esta deuda generada por la actual gestión se le debe adicionar unos 60.168 millones de dólares adicionales lo que implica que el actual gobierno se ha endeudado el equivalente a cuatro préstamos con el Fondo Monetario internacional.
Sobre la deuda y la responsabilidad en lo precario de la gestión actual de gobierno cabe aclarar que cuando se tiene en cuenta la deuda del Tesoro Nacional más lo generado por los pasivos remunerados del Banco Central de la República Argentina, Alberto Fernández ha endeudado a la Argentina casi seis veces más de lo que lo ha hecho el gobierno anterior, y un 60% más de lo que lo ha hecho Cristina Fernández de Kirchner en sus dos mandatos presidenciales.
Quién ocupe el sillón de Rivadavia a partir del 10 de diciembre deberá dejar las excusas de lado y señalar responsables que no existen, y entender de una vez que no hay futuro si no se trabaja en rehacer lo que la política ha destruido durante las últimas décadas.
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