
Los argentinos nos enfrentamos a una encrucijada en este ballotage. Los que queremos que nuestro país vuelva a ser el que fue, pero aggiornado a los tiempos que corren, vivimos con la angustia que nos genera la posición de optar por lo menos malo y así evitar lo que puede ser un camino al abismo.
Es difícil describir la actualidad, sin entrar en la crítica generalizada, por eso voy a plantear una posición, dejando a cada uno, la posibilidad de hacer su propio análisis.
Como muchos, comparto la decisión del comité nacional de la UCR del 25 de octubre, declarar la libertad de acción, ni más ni menos que el uso de la libertad de conciencia.
No podemos ser cómplices de quienes, mostrando ideas totalmente opuestas a las de nuestro partido y, denostando a nuestros líderes muertos, ofenden a diario nuestro pasado, presente y futuro.
Perder no implica abandonar…
El fracaso de la propuesta electoral de Juntos por el Cambio, nos colocó en el rol de opositores frente al próximo gobierno, sea quien sea el ganador. Nos queda la responsabilidad, entre otras, de defender lo que nuestro espacio propuso en campaña. Más aún, tenemos que respetar la Constitución Nacional y mantener vigente el rezo laico recitado por Raúl Alfonsín hace 40 años, y símbolo del acuerdo democrático tácito de los argentinos: constituir la unión nacional…
Hay quienes creemos en un presidente que, junto a los 24 gobernadores y el Congreso Nacional, deben cumplir con la manda de la asamblea constituyente del 94 (sancionar una nueva ley de coparticipación, consensuar el mejor acuerdo con los acreedores), es tiempo de ir por las reformas estructurales que nuestro país necesita. Es difícil que se pueda disentir con la mirada de que es vital, para nuestra Argentina, recuperar el país de nuestros abuelos, con la impronta de nuestros hijos y nietos.
Tenemos que terminar con la grieta. Ni Cristina, ni Mauricio, ni Massa con el Kirchnerismo, ni Milei con el Macrismo. Juntos por el cambio, desaprovechó la oportunidad de llegar al ballotage, por claros errores de falta de profesionalidad y por el personalismo de quien creyó que puede ser dueño de un frente político.
Posiblemente merecíamos llegar a este resultado desfavorable, hasta tanto entender que, por fuera de las internas hay ciudadanos que no llegan a fin de mes, con hambre, sin trabajo, con malos servicios de salud, víctimas de la inseguridad, a los que no le hemos hablado.
Seguramente somos muchos los radicales que no vamos a votar por Milei. Nos quedaban dos posiciones, votar en blanco o votar a Massa. Después de escuchar atentamente los planteos en el debate presidencial de ayer y, más allá de las lógicas dudas que pueda generar, personalmente opto por la gobernabilidad, votando por Sergio Massa y, reservándome el derecho de reclamar el cumplimiento de su propuesta de gobierno de unidad nacional, con justicia independiente y, abandono de prácticas populistas, con vocación de desarrollo sostenido, y respeto al lugar de opositores que nos otorgó el voto popular.
Hicimos las cosas mal, ahora debemos ser responsables y evitar mayores desastres.
*Ex presidente del bloque de Juntos por el Cambio en la provincia de Buenos Aires.
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