
La historia del país mirará con desdén este momento actual de la Argentina, donde dos de los tres principales espacios políticos se han lanzado a una loca carrera electoral para prometer y llevar a cabo el desmonte del progreso económico y social para canjear conquistas colectivas, culturales, de género, económicas y sociales por un puñado de acciones que retrotraigan a épocas más cercanas a los inicios del siglo XX que a los desafíos de esta tercera década del XXI.
Mucho ha costado , en sacrificios, avances, luchas institucionales y de espacios políticos, muertes y torturas de dictadores, construir un país democrático, con educación gratuita, salud pública gratuita, sindicalización obrera, derechos humanos, conquistas de género, desarrollo económico científico, tecnológico y justicia social, como valores que hacen al progreso de todos y cada uno de nosotros, los que aquí vivimos.
Sin desconocer los déficit actuales, de alta inflación, pobreza y endeudamiento externo que asfixia al país, ni sus graves consecuencias en el tejido social y productivo, es notorio el avance de ideas que prometen enormes sacrificios y sufrimientos a nuestro pueblo, a cambio de recetas ya aplicadas que sólo han traído atraso y decadencia, transferencia de ingresos de los sectores más castigados, pérdida de salario, represión a los movimientos populares, cárcel a los dirigentes políticos, sindicales y sociales y la destrucción de un país que debe esforzarse por volver al camino del progreso colectivo .
Juntos por el Cambio y La Libertad Avanza se han lanzado a la loca carrera de prometer desde cierre de universidades, venta de órganos, contaminación de los ríos, pérdida de moneda, cierre de mercados comerciales con grandes países y empobrecimiento social, ajuste salvaje y déficit social, desmantelamiento de las áreas de científicas y tecnológicas, pérdida de los derechos laborales, venta y privatización de los principales activos del país y más endeudamiento externo que hará que los sufrimientos sean la línea directriz de sus gobiernos.

Por eso es imprescindible que Unión por la Patria, que agrupa a las distintas corrientes del peronismo, a los sindicatos, a los partidos políticos y movimientos sociales que defienden al pueblo en su conjunto y que tiene en Sergio Massa, actual ministro de economía y candidato a presidente, al dirigente más capaz y de gran sentido nacional, gane las elecciones y construya con poder politico y popular un gobierno de unidad nacional.
Solo así será posible un proyecto de país, porque no hay municipio ni conglomerado urbano que crezca sin un modelo de país que lo contenga y que ese modelo democrático garantice el futuro de los argentinos, el trabajo digno, el desarrollo económico, la Argentina industrial y productiva, con educación, salud y protección de las familias, con justicia social y capaz de abarcar a todas las regiones del país.
Solo con Sergio Massa presidente es que podemos construir un país potente y justo.
La decisión ciudadana es crucial: o el sufrimiento inútil y empobrecedor o la Argentina del progreso.
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