
Este domingo, después de intensos meses de campaña, se realizaron las PASO: elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias, en Argentina. Sorpresas para algunos, tranquilidad para otros. Esta nueva elección dejó mucho para analizar y, por eso, hoy quiero compartir con ustedes algunas reflexiones, en caliente, sobre lo acontecido.
Más allá de una lectura superficial, hay cuestiones para analizar a la hora de tomar decisiones.
Comencemos por lo positivo.
Más allá de los nombres propios, para mí, había dos cuestiones fundamentales en estas elecciones:
– Que Unión por la Patria, es decir el kirchnerismo, no superara a nivel nacional el 32,43% que obtuvo en las PASO de 2021; y
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– Que la suma de los votos obtenidos por Sergio Massa, Juan Grabois, Horacio Rodríguez Larreta, Guillermo Moreno, Juan Schiaretti y los candidatos de izquierda (es decir, de aquellos candidatos que, desde un partido u otro, abogan por un Estado sobredimensionado y por una Economía dirigida) sea menor al 50 por ciento. O, dicho de otro modo, que Milei y Bullrich sumasen más del 50% de los votos.
Lo primero se dio y lo segundo, casi, pero el análisis continúa:
1) Hoy, nos guste o no, la segunda vuelta más probable es entre Javier Milei y Sergio Massa. Obviamente, falta mucho para octubre y, en ese tiempo, pueden pasar muchísimas cosas. Nadie lo duda. Pero la sensación que queda después de estos comicios es que le va a ser más fácil crecer a Massa que a Bullrich.
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Por otro lado, aparece la incógnita: ¿para quién va a jugar Larreta? Recordemos que cuando advirtió que perdía hizo todo lo que pudo para evitarlo, apoyando incluso a Martín Lousteau por sobre Jorge Macri y forzando, hasta límites insospechados, el ingreso de Schiaretti a la coalición. Entonces, déjenme preguntarles: ¿en serio piensan que, sin nada para ganar, Larreta ahora va a apoyar a Bullrich? Por supuesto que va a manifestar públicamente que sí, pero desde mi punto de vista, serán solo palabras vacías. Todo esto, obviamente, si Milei no gana en primera vuelta. No sería una locura que llegara al 40% y le ganara por 10% al segundo candidato.
2) Algo que también es probable que suceda es que el Peronismo retenga a la Provincia de Buenos Aires (PBA). De hecho, dejaron a Axel Kicillof como candidato a gobernador, en lugar de “darle un ascenso” a la Nación. Y eso, claro está, es para atrincherarse en PBA, mientras que Juntos por el Cambio hace lo propio con CABA y, un tercer partido –que sería minoría por lejos en el Congreso (La Libertad Avanza)– se queda con el gobierno nacional.
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Esto será algo absolutamente inédito para el país y generará una inestabilidad política con la que habrá que lidiar: un desafío para nada despreciable.
Aprobar leyes que achiquen el Estado y/o que reduzcan el esfuerzo fiscal que hacen día a día los pagadores de impuestos argentinos no va a ser tan fácil.
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3) Mientras más la analizo, peor me parece la elección que hizo este domingo Juntos por el Cambio. Tan pendientes estaban de ganarle a Unión por la Patria, que no se dieron cuenta de que los demás también estaban jugando el mismo partido.
La realidad es que, mientras el oficialismo perdió un par de puntos en comparación con las últimas PASO –lo cual es lógico después de la paupérrima gestión de Alberto– el hasta ayer principal partido de la oposición, cayó del 41,53% al 28,30% y terminó solamente un punto por encima del oficialismo.
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En conclusión, si bien no nos esperan tiempos fáciles, espero que se trate de tiempos mejores.
Eso sí, aún cuando vengan tiempos mejores a partir de diciembre, tenemos por delante al menos seis meses de gran inestabilidad política y, como siempre explicamos, la inestabilidad política suele generar inseguridad jurídica y aumenta la necesidad de proteger los activos que podamos tener.
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El genial Tato Bores terminaba sus monólogos con su famoso latiguillo “Por eso, mis queridos orejones del tarro, a seguir laburando, la neurona atenta, vermouth con papas fritas y ¡Good Show!”. Yo también voy a recurrir a una de mis frases “clásicas”, esta vez ya en referencia a las elecciones generales y eventualmente al balotaje: “voten a quien quieran, pero protejan sus activos”.
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