
En Latinoamérica, los pagos digitales están avanzando de manera arrolladora: según PwC, las transacciones electrónicas crecerán 82% entre 2020 y 2025, además que para 2030 los pagos electrónicos se triplicarán en todo mundo, hasta superar las tres mil millones de operaciones. Sin embargo, hay un factor común que se repite y que les hace perder millones de dólares al año a las empresas del sector de consumo masivo: el uso del efectivo por parte de toda su cadena de distribución.
Por dar un ejemplo, una conocida marca de bebidas, ¿cómo llega a su cliente final, en cada kiosco, en cada comercio, en cada punto de venta de Argentina, Colombia o México? A través de distribuidores propios y tercerizando el servicios con empresas de logística. En esta cadena, la compañía pierde cuantiosas sumas de dinero por no tener digitalizado parte de su flujo de dinero.
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Y estas pérdidas no son menores, pueden llegar a representar hasta el 7% de la mercadería que se abona en efectivo, según pudimos relevar entre nuestros clientes en Latinoamérica que distribuyen sus productos en sus redes de comercios.

Entonces, ¿Cuáles son los principales factores que influyen en estos gastos o pérdidas?:
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- El movimiento del dinero “cash” lleva a que las empresas en muchas ocasiones deban adquirir seguros o bien contratar servicios de transportes de caudales;
- Los bancos, y esto sobre todo en países de alta inflación como en Argentina, cobran una comisión ante los depósitos de alto volumen, principalmente por el almacenamiento del dinero que cada vez ocupa más espacio, como también por el traslado y seguros de semejante cantidad de billetes que ya mencioné antes;
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- Si la empresa no contrata seguros o transporte de caudales, sufre micro robos de ese dinero en efectivo que transporta. Y, por último, cuando transporta este efectivo, luego debe conciliarse y lleva mucho tiempo de su equipo administrativo, lo que le hace perder a la empresa eficiencia en sus recursos.
Según una nota de Indra, proveedor líder mundial de soluciones para los mercados de Transporte y Defensa, el dinero en efectivo es el que más costos asociados conlleva -casi dos tercios del total- con relación al resto de las formas de pago, como tarjetas de crédito y débito o transferencias electrónicas.
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Más allá de los temas inflacionarios, que implican una circulación creciente del dinero, frente a su devaluación, hay temas inherentes que lo hacen costoso: imprimir y poner en circulación el papel moneda requiere un gran despliegue de logística y de mecanismos de seguridad en el traslado.
Se suma el hecho de mantenerlos en buen estado y que justamente su alta circulación conspira contra esto, ya que a medida que se van intercambiando se van desgastando más rápido.
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Por otro lado, según un estudio de McKinsey, cubrir los gastos que genera el dinero en efectivo, implica un promedio de 200 euros por persona por año.
Desde el lado de los consumidores, la adopción de billeteras virtuales, tarjetas contactless o bien pagos por transferencias electrónicas, no para de crecer.
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La digitalización de los puntos de venta
Mientras tanto, son los puntos de venta los que están frente al desafío de digitalizarse y justamente son las empresas de consumo masivo quienes, junto a los distribuidores, los que están mejor posicionados para ayudarlos a responder a este cambio de hábitos.
La digitalización del punto de venta no solo permite a las empresas disminuir más del 50% este costo que le genera el uso del efectivo, sino que también le suma trazabilidad y visibilidad acerca del circuito de cada uno de sus productos a lo largo de toda la cadena productiva.
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Sólo considerando este ahorro que les trae, no solo pueden repagar la inversión, sino también obtener una rentabilidad sobre estos servicios. Y no sólo se trata de frenar esta “sangría” que genera el “cash”, sino que además al otorgarle a su comercio una solución de pago, con un dispositivo SmartPOS, potencia hasta casi 20% las ventas del comercio. De hecho, se espera que estas terminales crecerán globalmente de 13,7 millones en 2021 a 35 millones de unidades en 2026 (Juniper Research).
La inclusión financiera en Latinoamérica es aún un tema pendiente de resolver. Sin embargo, las empresas ya tienen a su alcance más y mejores herramientas tecnológicas para hacer más eficiente su operación de distribución, maximizar sus ganancias y dotar a sus puntos de venta las herramientas necesarias para adaptarse a los cobros digitales del presente y futuro.
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Se está a un solo paso de hacer posible que cualquier empresa pueda convertirse en una fintech.
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