
Ya con el cierre de listas nacional consumado, con la mitad de las provincias habiendo elegido nuevo gobernador y con una fórmula presidencial sin representación del kirchnerismo duro, el desafío de Juntos por el Cambio no está en ver si se amplía o no, sino en cuándo y con quiénes logramos aumentar nuestro volumen electoral para dejar de ser un frente de tercios y convertirnos en una verdadera opción que dé certidumbre de gobernabilidad.
¿Alcanza así de juntos? Miremos algunos datos que surgen de las elecciones provinciales, con el 50% de las provincias habiendo emitido su voto.
Primer dato. Exceptuando a Neuquén y San Luis, en 10 de las 12 provincias se impusieron los oficialismos provinciales.
Segundo dato. De los 12 comicios, en 9 ganó el peronismo: Tierra del Fuego, Río Negro, La Pampa, La Rioja, Salta, Formosa, Tucumán, Misiones y Córdoba.
Tercer dato. De las 3 victorias que logró Juntos por el Cambio, sólo Jujuy es una provincia gobernada por un “miembro pleno” del espacio. Por fuera de la victoria del radical Sadir, en Neuquén y San Luis logramos superar al peronismo sólo porque acordamos con un sector de ellos.
Cuarto dato. Y quizás el más sugestivo de todos, es que el PJ, en promedio, obtuvo más del 50% de los votos en los 12 comicios, mientras que Juntos por el Cambio sólo alcanzó el 30%.
Reformulo la pregunta anterior: ¿Alcanza con ser los representantes del 33% de los argentinos para ganar la elección? Si así fuera, ¿podemos gobernar con el 66% de la Argentina en contra?
Las contradicciones del espacio nos llevan a festejar el triunfo de Claudio Poggi en San Luis, escindido de los Rodríguez Saa, o de Rolo Figueroa en Neuquén, nacido y criado en el Movimiento Popular Neuquino, pero nos pone en la vereda de enfrente cuando buscamos cerrar un acuerdo con Juan Schiaretti.
Aunque cueste aceptarlo, la Argentina que viene necesita consensos amplios. Repetimos como un mantra que “el cambio es a fondo o no es cambio”, pero lo que nos cuesta entender es que para que exista una verdadera transformación hay que ampliar Juntos por el Cambio. Para que el cambio tenga fuerza es imprescindible encontrar complementarios que nos permitan sostener las transformaciones en el tiempo.
La última semana tuvimos un claro ejemplo al respecto, en Jujuy: El cambio se sostuvo porque había un consenso tan amplio en la sociedad, en relación a la reforma constitucional, que ni siquiera aquellos que tiraron piedras pudieron quebrar la institucionalidad. ¿Se imaginan, entonces, sosteniendo los piedrazos con el apoyo del 33% de los argentinos?
Quizás sea momento de terminar el duelo del Juntos por el Cambio que conocimos y ayudamos a crecer. Quizás sea momento de entender que si no ampliamos ahora con aquellos que tienen una visión semejante para el desarrollo de la Argentina, seguiremos siendo Juntos en la oposición, porque la fuerza es necesaria, pero la Argentina no va a salir adelante a los panzazos.
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