
Más allá de resolver cuestiones inmediatas como la inflación y la inseguridad, que nos preocupan y ocupan a todos, todos los días, el próximo presidente de los argentinos, sea del partido que sea, tiene que asegurarnos un futuro mejor para todos, y para ello debe tener dos prioridades en su agenda de políticas públicas: la educación y el trabajo; ya que, ambas, contribuyen al crecimiento económico, al bienestar social y al progreso a largo plazo.
La inserción laboral y la educación están estrechamente relacionadas, hoy no pueden pensarse una sin la otra. Todos sabemos que una educación de calidad proporciona las habilidades y conocimientos necesarios para acceder a empleos mejor remunerados y de mayor demanda en el mercado laboral; pero pensada desde ese punto viste es miope y sólo crea más desigualdad, porque la realidad de nuestro país nos muestra que en 2022 más de medio millón de chicos argentinos no empezaron las clases y las estadísticas del 2023, que tendremos en unos meses, seguramente no serán más alentadoras porque han aumentado los índices de pobreza a un 40%. Es el reflejo de una falta de acceso a educación de calidad y de la inexistencia de políticas públicas eficientes.
Debemos avanzar en propuestas concretas y eficientes en ambos puntos para lograr un país en serio, un país en el que disminuyan la pobreza y la indigencia, en el que los jóvenes dejen de emigrar a otras latitudes, en el que todos seamos libres y podamos ser una gran nación.
La propuesta de educación dual para la inserción laboral es una nueva modalidad educativa que promueve que los jóvenes cumplan con la obligatoriedad escolar (secundario) y a la vez que logren una inserción en el mundo del trabajo formal, aprendiendo un oficio especifico. Es un proyecto que da una concreta respuesta a los jóvenes que abandonaron la escuela por motivos laborales, porque tienen que trabajar para que su familia pueda tener un plato de comida en su mesa.
Imaginamos que todos esos chicos que hoy ya están excluídos de la escuela y a la vez están excluídos del trabajo formal, “terminen trabajando y trabajen terminando”. Tenemos una gran deuda con ellos, que debemos comenzar a saldarla dándoles oportunidades que se adapten a su realidad.
Para que esta modalidad pueda darse he propuesto un proyecto para modificar el Art. 90 de la Ley de Contrato de Trabajo, que regula los contratos a tiempo determinado, estableciendo que tengan una duración máxima de dos años y sean el resultado de un acuerdo entre el empleado y el empleador.
La modificación de este artículo favorece a ambos, ya que el primero ingresa al sistema formal de empleo, con las correspondientes prestaciones del sistema único de seguridad social, los beneficios de la Ley de Contrato de Trabajo y el acceso al convenio colectivo que le corresponde, con las remuneraciones mínimas y beneficios allí regulados para la actividad, y el segundo, quien le da trabajo, no se ve comprometido innecesariamente en un contrato a largo plazo, no paga indemnizaciones si cumple con los plazos establecidos en cada modalidad y, además, recibe algunos de los beneficios de las modalidades de contrato a tiempo determinado, como la reducción de cargas sociales que se compensan con lo que el Estado deja de dar como incentivos al empleo o subsidios a situaciones de precariedad.
En conclusión, es importante que en estas épocas de campaña electoral en las que estamos inmersos ofrezcamos propuestas concretas para resolver por ejemplo esa gran deuda actual. No nos dejemos engañar por espejitos de colores, no será con chalequitos y más planes donde encontraremos las soluciones. Debemos ser críticos y analíticos con las propuestas que nos presentan los candidatos de cada partido político y evaluar si son viables y coherentes con la realidad del país. Debemos estar atentos y no caer en falsas ilusiones, ya que nuestra decisión en las urnas definirá el rumbo que tomará nuestra nación en los próximos años. Es fundamental que votemos con conciencia y responsabilidad para asegurar un futuro mejor para todos. Y pensar en educación y trabajo de manera conjunta y estratégica porque lo que está en juego es el futuro.
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