
Toda la Argentina se encuentra conmocionada y conmovida por el salvaje crimen de Fernando Báez Sosa. Los expertos aseguran que es probable que sea el homicidio con mayor registro fílmico de la historia penal argentina.
La medicina legal es una especialidad médica que se vale de su expertise para dilucidar los problemas jurídicos que el derecho no puede resolver por sí solo. Por eso es tan importante en este crimen.
La autopsia, si bien es crucial, es un paso más en la investigación criminal. Es cuando el médico experto, como la etimología de la palabra lo indica, examina con sus propios ojos el cadáver. Un crimen es un rompecabezas en el que no se sabe cuántas piezas hay, cuántas faltan, ni cuál es el modelo terminado.
En este caso, el relevamiento de las áreas circundantes al epicentro del lugar facilitó para conseguir toda la evidencia fílmica de la escena; y el allanamiento y detención de los rugbiers -con el secuestro de las prendas incluido- permitieron realizar el análisis bidireccional de la interconexión de la evidencia física entre los autores y el cuerpo de Fernando, con resultado positivo para el cumplimiento de uno de los principios fundamentales de la criminalística durante la investigación policial, el “Principio de Intercambio de LOCARD” o “Principio de Transferencia y Plasmado”.
Edmon Locard fue un médico forense francés que en 1910 creó el primer laboratorio de policía científica del mundo en Lyon, Francia, inspirado en Sherlock Holmes, que nació de la imaginación de otro médico, Sir Arthur Conan Doyle.
En 1928, Locard escribió: “Siempre que dos objetos entran en contacto, transfieren al otro objeto una parte del material que incorporan. Es decir, todo criminal al entrar en contacto con su víctima y con la escena del crimen deja algo y se lleva algo de la víctima y/o del lugar de los hechos”.
La evidencia física puede interconectar al sospechoso, la víctima, la escena del crimen y diferentes objetos unos con otros. Veamos:
El ADN de Blas Cinalli en el meñique izquierdo de Fernando Báez Sosa lo coloca en el lugar de los hechos. Es lo que “dejó” Cinalli en la escena del crimen).
El “calcado” de la suela de la zapatilla Cyclone de Máximo Thomsen en la mandíbula de Fernando lo ubica en el lugar de los hechos.
También se encontró sangre de Fernando en muchas prendas de vestir de los acusados.
La autopsia es el procedimiento médico que se realiza sobre el cadáver con el fin de determinar la causa, el mecanismo y la manera de la muerte (esta última la dictamina la Justicia apoyándose, entre otros, en la autopsia).
La causa es la noxa que originó el deceso y puede ser violenta (como en este caso), una herida, un golpe o por una enfermedad.
El mecanismo de la muerte es la fisiopatología, cómo se desencadena en base a la causa. Por ejemplo, una persona recibe una cuchillada en el hígado, se produce una hemorragia y se muere. La herida de arma blanca es la causa, mientras que el mecanismo es el shock hipovolémico por hemorragia hepática.
La manera de la muerte es la forma en que la noxa llega al cuerpo y es resorte de la Justicia dilucidar qué paso. Hay 4 posibilidades: natural, homicida, suicida o accidental.
Respecto de la autopsia, todo médico legal sabe que debe ser completa (se exploran las 3 cavidades, cráneo tórax y abdomen), metódica (protocolizada), ilustrada (fotos, videos, otros) y científicamente fundada e higiénica (con protección).
Debe redactarse en lenguaje sencillo y claro porque será leída por no médicos, no debe extenderse más de lo necesario y no hay que describir detalles sin importancia.
Pero también es trascendente decir que no solo hay que describir la lesión más importante, sino que hay que evaluar lo que se llama la “constelación lesiva”, el análisis en conjunto de todas las lesiones que tenía el cuerpo.
Los seres humanos poseemos 3 cavidades y para que la autopsia se considere completa deben abrirse y analizarse todas: cráneo, tórax y abdomen.
Fernando tenía sangre en las 3, en el cerebro había hemorragia dentro del órgano, con “inundación ventricular”, lo cual indica muchísima gravedad. Todo el sistema de cavidades internas del cerebro estaba lleno de sangre, un señalador de gravedad extrema porque no se trata de algo periférico.
También había hemorragia en el cerebelo y en el tronco cerebral. Los peritos médicos de parte cuestionaron que en la autopsia no estaba descripta qué arteria se rompió. No se rompió una arteria, se rompieron muchas y de diferentes áreas del sistema nervioso: las cerebrales, las cerebelosas y las del tronco cerebral, entre otras. Esto marca que no fue un golpe puntual como puede ser un martillazo en la zona occipital, que deje ciego al paciente, pero que no lo mate. La afectación de todo el SNC habla de multiplicidad de golpes en diferentes áreas de la cabeza.
Un dato muy importante es que no había ninguna lesión en ninguno de los 4 miembros, lo que indica que no tenía lesiones defensivas.
En el tórax, se describió un hemotórax izquierdo, mientras que en el abdomen hubo una gran laceración en la cara inferior, con sangre en la cavidad peritoneal.
En síntesis, en cráneo, tórax y abdomen, el cadáver tenía sangre, lo que muestra que son lesiones producidas en vida y no tenía contusiones defensivas.
El mecanismo de la muerte, según reza el informe de autopsia -entregado a los diarios oportunamente-, fue “shock neurogénico por traumatismo grave de cráneo”.
¿Qué es el shock neurogénico?
Lo primero que hay que aclarar es que el cráneo es una caja dura, fuerte e inextensible, contiene al cerebro, que está formado por un tejido blando de consistencia delicada. Todo lo que ocurra dentro del cerebro o en las cubiertas que lo recubren (meninges), como un sangrado o un hematoma, ocupa un lugar en el espacio.
Se produce un “efecto de masa”: el hematoma desplaza al tejido cerebral no lesionado circundante, lo aprieta contra el cráneo inextensible, y lo daña.
El tronco cerebral está formado por el mesencéfalo, la protuberancia y el bulbo raquídeo. Allí, están los centros nerviosos superiores que regulan, entre otras cosas, la respiración y la actividad cardíaca con el sistema simpático y parasimpático. Los hematomas en esta zona comprimen y dañan el comando central de las acciones involuntarias vitales como la respiración y la actividad cardíaca.
En el shock neurogénico, se pierde el tono simpático y hay una vasodilatación masiva de todas las arteriolas y venas del cuerpo producto del desgobierno del sistema nervioso central (dañado por los hematomas) y sobreviene el paro cardiorrespiratorio traumático.
Hay que dejar en claro que la RCP salva vidas, en el 99,4 % de los casos no produce lesiones hepáticas. En un estudio sobre 2.558 víctimas de paro cardíaco, solo 15 pacientes tuvieron una laceración hepática lo que arroja 0,6% de posibilidades. ¿Se puede provocar tanto daño en 60 segundos? Por supuesto, sobre todo, si son varios agresores contra una sola persona que no se puede defender.
El de Fernando Báez Sosa tiene que ser un caso bisagra en la Argentina, que marque una tendencia en este tipo de situaciones. Ya se estudia y se continuará haciendo en las aulas universitarias del Derecho y de la Medicina Legal, pero también debería figurar en la currícula del colegio secundario, para formar a los jóvenes en la prevención de este tipo de situaciones, para que no ocurran nunca más.
Seguir leyendo:
Últimas Noticias
Claves, límites y desafíos de la eutanasia
La importancia de abordar el sufrimiento para que el deseo de morir desaparezca

El rearme global y el desafío de la diplomacia internacional
El crecimiento inédito del gasto militar y el auge en la transferencia de armas reflejan un mundo tensionado por conflictos y rivalidades, donde la diplomacia multilateral debe recuperar protagonismo para evitar un futuro aún más inestable

Argentina y sus escenarios
La pobreza baja, pero no se siente la mejora en los bolsillos de la sociedad. Mientras tanto, la atención se la lleva la investigación sobre el patrimonio de Manuel Adorni
Entre cifras memorizadas y debates vacíos: elegir a ciegas en medio del ruido
Con candidatos que repiten cifras y evitan explicar el “cómo”, los peruanos se acercan a las urnas con más incertidumbre que convicción, atrapados en un debate sin contenido

Debates sin ciudadanos
La ciudadanía no tiene mecanismos que faciliten la articulación de una demanda propia, pero, al mismo tiempo, tampoco existe quien las reciba, las escuche y las resuelva



