
Un nuevo índice de inflación da cuenta del fracaso más absoluto de la política argentina. Ya no solo de este Gobierno sino de prácticamente dos décadas en donde nadie supo (ni sabe) bien qué hacer con el alza de precios. En estos años algunos la negaron, otros han intervenido el Indec para ocultarla, muchos equivocaron el diagnóstico y muchos otros que pasaron por la función pública la subestimaron tildándola de “problema sencillo de resolver”.
Desde la salida de la Convertibilidad, el 6 de enero de 2002. la inflación en Argentina ha sido en promedio del 27,3% anual y de 13.600% acumulado. Sí, los precios desde aquel momento a hoy se han incrementado 135 veces (siempre promediando los precios de la economía). Sólo para ponerlo en contexto: Uruguay en el mismo período ha tenido una inflación anual promedio del 9,15% y una inflación acumulada del 492 por ciento. Mientras en Argentina los precios se han multiplicado por 135, en Uruguay lo han hecho apenas por 4. Lo mismo ocurre con el resto de los países de la región. En Chile la inflación acumulada desde enero de 2002 a hoy ha sido de 95,2% mientras que el promedio anual de inflación para ese período ha sido de 3,34% anual. En Argentina los precios se multiplicaron por 135, en Chile por 2.
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Lo interesante es que el Gobierno responsabiliza a todos por los estragos que hoy sigue cometiendo la inflación en el país, sin entender –a pesar de sobradas muestras de ello- que los verdaderos y únicos responsables son ellos mismos. El último dato conocido de inflación fue el del mes de abril y muestra un nuevo golpe a la gestión de Martín Guzmán y el secretario de Comercio, Roberto Feletti, en materia inflacionaria: 6% de inflación mensual. En el primer cuatrimestre la inflación ya acumula un 23,1 por ciento. Cuando se anualiza la cifra, nos posiciona nuevamente en un incremento de precios por encima de los tres dígitos: 101 por ciento. Lo más curioso del dato es que este 101% de inflación anualizada es más que la inflación que acumula Chile durante las últimas dos décadas. Es más que evidente que el incremento de precios no es responsabilidad de los empresarios, ni de la guerra ni de nadie más que del propio Gobierno.
Las herramientas para combatir la inflación son las esgrimidas por Feletti. Desde que asumió, en octubre de 2021, la suba acumulad de los precios fue de 35,5% (un 4,44% mensual promedio). Los controles de precios, las prohibiciones para exportar y las canastas de precios controlados no han sido más que un cúmulo de medidas para demostrar que los empresarios, las pymes y los comerciantes en general no son los responsables de la inflación.
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Algún Gobierno tendrá que comprender alguna vez que un Estado deficitario lleva indefectiblemente al colapso. El déficit fiscal es el padre de la emisión monetaria y ésta no es más ni menos que la madre de la inflación.
Mientras la política argentina siga creyendo que se puede convivir con un Estado elefantiásico que se devora al sector privado en impuestos mientras se destruye la moneda gracias a la descontrolada emisión monetaria, seguiremos experimentando niveles de inflación que cada día serán más incontrolables.
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