
La antesala al invierno 2022 nos muestra un contexto de escasez de gas, precios de importación cinco veces mas altos que el año anterior, faltantes de gasoil y bajo caudal en los ríos que aportan casi el 30% de la generación eléctrica.
Un escenario de alta complejidad que prende luces rojas en el gobierno, alarma a la opinión publica y a los sectores productivos que podrían verse afectados por posibles cortes en el suministro energético.
A las puertas del invierno, el abastecimiento del 30% del gas que consumiremos y del 20% del gas oil necesario para levantar la cosecha y generar electricidad está en riesgo. Esto lo adelanto en marzo la Fundación Alem en su comunicado “Va a faltar gas y el gobierno no hace nada”
En este contexto el gobierno exhibe una parálisis de gestión que alarma, con un equipo “loteado” de forma horizontal, cuyos integrantes responden a distintos sectores de la coalición de gobierno, y sin unidad de mando para enfrentar una crisis.
Aun se mantienen en sus cargos los mismos funcionarios que bloquearon durante 2021 los aumentos de tarifas definidos por el ministro de Economía, su superior jerárquico.
Nuevo episodio: Audiencias
Pero esta interna promete un nuevo episodio en pocos días.
El acuerdo con el FMI tiene como su compromiso estructural más relevante la reducción del déficit fiscal vía la reducción de subsidios energéticos en 0,6% del PBI. Para alcanzar el objetivo el gobierno prometió realizar a finales de abril, audiencias publicas de las cuales debe surgir la segmentación de subsidios, aumentos tarifas superiores al 40% para aquellas familias sin tarifa social y correcciones tarifarias superiores para comercios y pymes.

Este aspecto será central para cumplir la primera revisión del programa con el FMI a realizarse en mayo y aquí el problema. La llave de las audiencias y de la implementación de los aumentos de tarifas esta en manos de los Entes Reguladores y la Subsecretaria de Energía Eléctrica. Es decir, de los mismos funcionarios que protagonizaron la disputa por las tarifas el año pasado que claramente arrojo perdedor al ministro. ¿Se repetirá la historia?, en pocas semanas tendremos una respuesta.
Duro de cumplir
Pero, además, con los actuales precios de importación, será muy difícil, sino imposible, cumplir con los compromisos de reducción de subsidios, todo indica que, por el contrario, aumentarán. Nuestras estimaciones los ubican en el orden de los 3% del PBI, es decir USD 16.000 millones para 2022. Esto es un 50% por encima de lo gastado en 2021 y en máximos históricos del año 2014.
Por lo pronto, todavía no hay llamado a audiencias, no hay documentos técnicos para informar a la población de los aumentos, de la segmentación y del efecto en nuestras facturas finales.
Pero tampoco hay un plan de abastecimiento de energía (Gas y Gasoil) para los próximos meses, ni planes de contingencia que incluyan diferentes escenarios, priorización y mitigación ante la probabilidad de faltantes.
En esta encrucijada, solo resta esperar que el invierno no sea todo lo frio que se espera y que el gobierno “recalcule sobre la marcha” y enfrente una probable crisis, de forma ordenada, con un equipo homogéneo y con unidad de mando.
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