Indagación apreciativa, el arte de convertir obstáculos en oportunidades

Significa dejar de buscar problemas y concentrarnos en lo que sí funciona. Al hacerlo, podemos magnificar y multiplicar nuestro éxito de manera exponencial

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Las organizaciones funcionan mejor cuando
Las organizaciones funcionan mejor cuando son vibrantes, llenas de energía y alegres

A nadie le gusta que lo critiquen o lo juzguen. ¿Cómo hace una persona para desplegar toda su creatividad en un ambiente hostil o en donde sus aportes pasan desapercibidos o son criticados? La indagación apreciativa es un proceso y una metodología que impulsa el cambio, incrementa las fortalezas, las convierte en hábitos, promueve el crecimiento, la ilusión y la motivación. Toda organización puede crecer y evolucionar si sus miembros trabajan juntos de manera comprometida, apasionada y se hace las preguntas correctas.

Cuando nos aceptamos como somos y nos enfocamos en nuestras fortalezas, podemos ser mucho más efectivos. Veamos qué hay detrás de las palabras.

Apreciativa (Appreciative, en inglés): la Real Academia Española de la Lengua define apreciar con diversas acepciones, entre las cuales la más aplicable al sentido que tiene en este caso es el de “reconocer y estimar el mérito de alguien o de algo”. Sería, justamente, la idea de rescatar lo que tiene más valor.

Indagación o Búsqueda (Inquiry, en inglés): en este caso, la RAE define indagar como “intentar averiguar algo, inquirir algo, discurriendo o con preguntas”.

Los buenos lugares de trabajo tienen energía, brillo, humor, color, risas. Esto no significa que no tengan problemas, pero se los mira con lentes diferentes, con lentes apreciativos. Lo que esto genera es un escenario con menor ansiedad, más creatividad y más apertura al cambio. Las organizaciones funcionan mejor cuando son vibrantes, llenas de energía y alegres. Uno entra a estas organizaciones e inmediatamente lo siente. Es una energía especial. Es un lugar en donde la gente siente orgullo por pertenecer y cada uno se potencia con los logros de los otros. Comenzar una reunión hablando de todo lo bueno que pasó en esa semana, pueden dar pie a un tono más positivo y creativo para inclusive conversar acerca de problemas o temas urgentes de tratar. La actitud del “hacer” es contagiosa. Y si esta energía se celebra, su efecto dura más.

¿Cuántas veces nos convertimos nosotros mismos en nuestros peores enemigos, evocando nuestras debilidades, focalizando en nuestros errores y alimentando la inseguridad acerca de nuestra persona? Debemos incluir estas prácticas apreciativas también con nosotros mismos, celebrando nuestras fortalezas y logros, sin importar qué tan pequeños sean.

La indagación apreciativa significa dejar de buscar problemas y concentrarnos en lo que sí funciona. Al hacerlo, podemos magnificar y multiplicar nuestro éxito de manera exponencial.

Cuando desarrollamos la indagación apreciativa notaremos menor ansiedad en nuestros colaboradores, cursos de acciones realistas y sostenidos en el tiempo, y mayor aprecio por las cosas logradas. Esto se traduce en profesionales más enfocados, más motivados y más satisfechos con ellos mismos y su tarea.

El método de la indagación apreciativa se ideó porque se observó que el sistema educativo y cultural “occidental” nos enseña a percibir eventos pasados como “problemas” que debemos “resolver”. Pero, al tratar de resolver un problema, se generan más problemas, lo que nos precipita en un círculo vicioso y negativo, que destruye nuestro entusiasmo y nos desmoraliza.

Al comprender los eventos pasados en forma positiva, podemos utilizarlos como experiencias educativas, lo que nos genera el entusiasmo y la energía para construir un mejor futuro y consolidad las relaciones.

En vez de decir Podemos decir

¡Esto no se hace así! ¿Qué podemos aprender de esta situación?

¡Mejorá esto! ¿Qué podemos construir desde acá?

¡Menos mal que ahora te salió! ¿Cómo podemos hacer más de esto?

Lo que queremos lograr es cambiar la forma en que las personas se ven a sí mismas con relación al grupo, para alcanzar una visión más positiva del futuro, e implementarla.

Podríamos, por lo tanto, alentar a nuestros colaboradores a elegir los proyectos que más los motiven, en vez de obligarlos a hacer lo que no quieren o no les gusta. ¿Cuáles son sus fortalezas? Llegar a nuestro mayor potencial es posible cuando estamos conectados con nuestros dones, no con nuestras debilidades. El éxito de tus colaboradores depende de encontrar el ambiente que encaje con su perfil de desempeño. Es permitirles hacer eso que nacieron para hacer y dejarlos brillar.

A veces pareciera que no sabemos valorar las fortalezas ni dejar a un lado las debilidades de las personas que trabajan con nosotros. O las nuestras mismas.

¿Y si pudiéramos resolver nuestros problemas sacando lo mejor de nosotros mismos? La indagación apreciativa propone enfocarnos en nuestras fortalezas y en las de los demás. Promueve el crecimiento, la ilusión, y la motivación. Nos ayuda a mejorar lo que hacemos bien y a potenciarlo, en vez de corregir lo malo del asunto.

Para eso debemos:

- Describir y apreciar nuestras fortalezas y las fortalezas de nuestro equipo de trabajo.

- Ver lo invisible. Es decir, imaginar el futuro.

- Modelar las propuestas innovadoras.

- Hacerme preguntas: ¿Qué es lo que más valoro en mí? ¿Y en mi organización? ¿En qué me diferencio con otros equipos o de las otras organizaciones?

Cuando nos comprometemos emocionalmente con un proyecto, lo hacemos porque somos conscientes de que perseguimos un objetivo claro, y eso nos motiva a no desistir y enfrentar cualquier adversidad. Cuando un colaborador conoce el para qué y el qué de un proyecto, nada los desanima. Se comprometen con el objetivo que persiguen y en la huella que quieren dejar. Pensemos en una persona como un globo. La gente se infla o desinfla en función de las expectativas que tengas sobre ellos. Si no creés o no confías en ellos, se desinflan y te devuelven esa falta de confianza con mediocridad. Pero si creés y confías en ellos, te devolverán ese voto de confianza dando lo mejor de ellos mismos.

Los equipos creativos están confirmados por personas heterogéneas: hombres y mujeres de diferentes edades, gustos, habilidades, pasiones etc. No contrates “clones” tuyos. La mezcla de habilidades te permitirá tener equipos imbatibles. Generá autonomía, no control. Empoderá a tus colaboradores y te sorprenderán con sus acciones.

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